sábado, 29 de enero de 2011

LA MUTACION DE LA DELINCUENCIA EN LA ALTERNANCIA






Los problemas que enfrenta el Gobierno Federal para resolver la problemática de la seguridad pública en el país, que se ha agravado visiblemente durante el presente sexenio muy a pesar de todas las expresiones de optimismo que manifiestan, tenderán a entrar en un proceso permanente de violencia que sus operadores no han visualizado o se niegan a aceptar.



El tema se ha vuelto moda, todo mundo opina de los distintos elementos de la campaña, desde la Carrera Policial hasta las estrategias de Ciudad Juárez. Sin embargo a la fecha no existe un diagnóstico que indique que va a suceder con el Sistema Nacional de Seguridad Pública que adolece de graves deficiencias de diseño y planeación, como tampoco que sucede con la tan llevada Aproximación Social. Una de las fases que está por entrar en crisis es la depuración de las policías municipales, incluyendo las de las grandes ciudades. Serán reducidas a un quince o veinte por ciento de sus plantillas actuales, sin posibilidad alguna de encontrar material humano que supla a los desplazados.



Uno de los errores más graves que se han cometido, ha sido involucrar a las fuerzas armadas en los procesos. Para el efecto se han forzado interpretaciones constitucionales y de Derecho Penal, que las han llevado a ser informales auxiliares del Ministerio Público. Mejor dicho, las convirtieron en una Policía Ministerial heterodoxa.



Por otro lado las labores de información de las distintas dependencias están aisladas y cada corporación lleva sus propias investigaciones, muchas de ellas al margen de la ley al realizar las intervenciones de vías de comunicación sin la autorización judicial correspondiente, lo que no solo las convierte en un evidente delito, sino que no pueden ser utilizadas como prueba dentro de los procesos judiciales.



Cada dependencia lleva su propia metodología de investigación y celosa o mañosamente no se comparten la información, no solo por la desconfianza entre ellas, sino porque cada una tiene su propia agenda de acciones, para expresarlo con un eufemismo.



La falta de coordinación entre dichas agrupaciones no solamente es una falta de capacidad de quien lleva los procesos nacionales de seguridad pública, sino que aparentemente no lo registran o miran con disimulo los dirigentes del gobierno los intereses que son protegidos por cada organismo.



Una crítica recurrente al gobierno federal es que la lucha contra las bandas del crimen organizado tras un aparente velo de institucionalidad, la operan los mismos personajes que actuaron bajo gobiernos de distintos colores la inescrupulosa operación de los negocios sucios.



Lo más preocupante de todo es no solamente la aparente torpeza para resolver y enfrentar la creciente y agresiva delincuencia, sino la duda de que exista una perversa manipulación con el propósito de permitir actuar a los líderes del negocio de la droga tras una cortina de humo de violencia institucionalizada.



Cabría recordar que el control de la delincuencia en el país siempre funcionó como una premisa de la Razón de Estado, si la delincuencia era un fenómeno social imposible de erradicar, entonces se debía controlar. Tal razonamiento fue adoptado bajo el concepto del Estado Dominante, de esa manera los órganos de seguridad pública y especialmente los llamados de seguridad nacional, se convirtieron en administradores de la delincuencia organizada.



La experiencia fue que para atender las urgencias del Estado se creaba un cuerpo extralegal para enfrentar a los grupos delincuenciales y cuando ese fin se cumplía, se convertían en la nueva delincuencia. Tarea que no permitía terminar con el delito, antes bien se convertía en una actividad que todos codiciaban, porque se apropiaban del negocio de los grupos desmantelados.



Dicho ejemplo que debió haber desaparecido en la alternancia democrática, solamente muto a otro tipo de expresión. Los gobiernos estatales y el federal que asumían otros partidos políticos adoptaron el modelo, pero ahora como simple corrupción, protegida por la impunidad que propiciaron quienes ahora asumían los gobiernos. Generaron así una orgía de violencia, dinero y poder corrompido, del que no vemos el final.



Son además constantes las críticas que se hacen al gobierno en el extranjero como en el país, sobre la cínica parcialidad de su lucha contra el narcotráfico, en la que se percibe un evidente casco protector para uno de los líderes y en opinión de algunos investigadores, con protección directa de cuerpos élite del ejército. Sumado a lo anterior aparece la queja de otros cabecillas del crimen organizado, quienes afirman se ha orquestado una cacería en su contra con la consigna de ser ejecutados, en tanto que debiera otorgárseles trato apegado a Derecho para que se les detenga y se les procese.



Como causa indirecta pero de trascendencia indudable, esta la permanente crisis económica del país en que la torpeza de los gobiernos lo mantienen, lo que genera falta de oportunidades para los ciudadanos fundamentalmente los jóvenes, que ven en el negocio de la droga una alternativa de desarrollo económico. Otra falla estructural que no se ha atendido es la falta de programas alternativos de cultivos, para quienes tienen décadas produciendo enervantes. Tampoco se conoce nada de los programas de seguimiento e intervención bancaria del dinero sucio, en los procesos de lavado.



Un factor del que se habla poco y está generando una verdadera crisis de seguridad pública como causa de los delitos de mayor incidencia, es el crecimiento del consumo de drogas y las consecuentes adicciones. Asunto del que el Gobierno Federal se desentendió al endosárselos a los Estados y que estos no han querido enfrentar bajo el argumento de la falta de recursos.



Olvidada la Razón de Estado, bajo los parámetros actuales se podría decir que la lucha contra la delincuencia organizada es un desastre, sin una clara visión del fin que busca y sin acciones que conduzcan a resultados estratégicos. Situación que nos deja la sensación que el Gobierno no sabe hacia dónde va o lo que podría ser peor, que no tiene interés en resolver el grave problema que agobia a la sociedad.







sábado, 22 de enero de 2011

MARCELINO GARCIA BARRAGAN





Es García Barragán el último representante de una generación que surge en la cauda de la Revolución Mexicana, algunos de los gobernadores fueron solamente personajes cercanos a los caudillos, él participó en la lucha al lado de Lázaro Cárdenas. Una de las señales más claras de la clase a la que perteneció es la dificultad que siempre tuvo para ser aceptado por los grupos tradicionales de Jalisco.



Con García Barragán concluye el periodo posrevolucionario en Jalisco, generando incluso una salida abrupta del gobierno mediante el desafuero, para dejar paso a la nueva generación que encabeza un gobernador católico y conservador, Jesús González Gallo que representa la antítesis de la Revolución y el Liberalismo del siglo diecinueve.



La clase conservadora ilustrada de Autlán, lugar desde donde ejerció su liderazgo, nunca aceptó a García Barragán. Esa generación venía desde el siglo diecinueve y luchó abiertamente contra el Liberalismo y sus líderes. Otra expresión política que no aceptó el patriarcado de García Barragán fueron los jóvenes que emigraron a la UNAM, que al manifestar sus posiciones se oponían abiertamente a su intervención política. Esas actitudes generaron constante tensión, misma que se agudizó con el conflicto del sesenta y ocho, con manifestaciones de apoyo al movimiento estudiantil entre el estudiantado de Autlán. La reacción del entonces Secretario de la Defensa Nacional fue obligar a la Escuela Vocacional a cerrar sus puertas como represalia a su director, un hombre de izquierda, el doctor Daniel Ruíz Villalobos.



El propio nombre de la población se convirtió en una disputa porque nunca se aceptó que siendo gobernador cambiara el nombre de Autlán de la Grana por Autlán de Navarro. El cambio fue en honor de Paulino Navarro su protector en la adolescencia, que lo envíó al Colegio Militar.



Cabe aclarar que no obstante ser de una generación que se identificó abiertamente con los postulados cardenistas, nunca manifestó pertenecer a las corrientes de avanzada, mucho menos socialista. En el conflicto del sesenta y ocho fue claro el deslinde de Lázaro Cárdenas, quien abogaba por una solución pacífica del conflicto. Incluso el término de comunista lo utilizaba para referirse peyorativamente a quienes consideraba de izquierda. García Barragán fue considerado un hombre duro e inflexible hasta la insensibilidad, imagen que consolida como Secretario de la Defensa de Gustavo Díaz Ordaz.



Gobernó Jalisco de marzo de 1943 a febrero de 1947. Impulsó la creación de edificios públicos en los municipios, construyó escuelas y el Instituto Tecnológico de la Universidad de Guadalajara, diseñado por el ingeniero Jorge Matute Remus, continuó además con la carretera Guadalajara Barra de Navidad, entre otras obras. Alentó a Aarón Joaquín a fundar la iglesia protestante La Luz del Mundo, como mecanismo para atenuar la poderosa influencia de la Iglesia Católica.



Siendo Jesús González Gallo secretario particular del conservador Presidente de la República Manuel Avila Camacho, realizó distintas maniobras para debilitar al gobierno de García Barragán, a quien ambicionaba suceder. Cuando menos así se interpretó que en Autlán, feudo del gobernador, se celebrara en el año de 1943 el Cuarto Centenario del Inicio de la Construcción de la Iglesia Parroquial, con un Congreso Eucarístico Interparroquial. Fue un evento realmente extraordinario al que asistieron los arzobispos Luis María Martínez de México y José Garibi Rivera de Guadalajara, así como obispos de todo el país, convirtiendo un acto religioso de carácter local en un evento nacional. El evento principal se realizó en el Teatro Mutualista y fue Efraín González Luna, originario del lugar y para entonces reciente fundador con Manuel Gómez Morín del Partido de Acción Nacional, el orador oficial.



El grupo político de este gobernador de Jalisco fue uno de los más poderosos del Estado y del País en el siglo veinte. Su fuerza se manifiesta a partir de la presencia en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y la consolida su hijo Javier García Paniagua durante el periodo de José López Portillo, donde actuó como operador de los grupos de inteligencia y represión del país, desmantelando los guerrilleros que se habían formado en el sexenio de Luis Echeverría Alvarez. Al final García Paniagua participó como líder del partido oficial, buscando afanosamente la candidatura de la Presidencia de la República. Evento que terminó en una áspera disputa con Miguel de Lamadrid como candidato y el propio López Portillo, en una sucesión presidencial que adelantó de alguna manera el rompimiento de la clase política del partido hegemónico en 1988, con Carlos Salinas de Gortari.



De los personajes cercanos a Marcelino García Barragán destacó su hermano Sebastián, quien fue regidor de Guadalajara y diputado federal, ejerció además este familiar un rígido control de la región de la costa a través de líderes del Sector Agrario, que desplazaron a los grupos liberales e ilustrados de todos los municipios. Finalmente Flavio Romero de Velazco como candidato a gobernador del PRI, vino a desmantelar el poder caciquil de García Barragán en el año de 1976, que en el caso de Autlán familiares e incondicionales cometían innumerables abusos. Se valió el candidato a gobernador, del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana para derrotar el candidato de García Barragán postulado por el PRI. A partir de ese momento se logró una nueva etapa caracterizada por la apertura y la participación plural de las distintas corrientes de la región.



La fuerza de dos grandes corrientes políticas en el Estado, García Barragán (García Paniagua) y Ramírez Miranda (Ramírez Ladewig), vino a significar una definición política en la representación y significado del Estado Mexicano, tal como lo concibieron quienes gobernaron el periodo de Gustavo Díaz Ordaz y marcaron el rompimiento con los conceptos de apertura que apasionadamente se buscaron durante la década de los sesenta. Hechos que además dejaron marcas profundas de distinto significado en las universidades Autónoma de México y de Guadalajara, con secuelas de múltiples expresiones ideológicas, políticas y de violencia.







sábado, 15 de enero de 2011

EL TRANSPORTE PUBLICO





El transporte público es un fenómeno que incide de una u otra manera en toda la población de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Problemas de saturación de las vialidades con el exagerado aumento de accidentes vehiculares, pérdida de vidas humanas y de recursos financieros y materiales. Una creciente contaminación del aire que daña la salud de las personas, afectando en forma especial a los niños. Pérdida innecesaria de horas hombre en los traslados, afectando el tiempo de descanso y el aprovechamiento personal, así como la productividad de las empresas, son entre otros los efectos del mal servicio que se presta.



Convertido el transporte en un rígido cuello de botella, mantiene atrapados a los usuarios, a los prestadores del servicio, a la industria, al comercio, a los gobiernos y a la población en general. La falta de definición jurídica que dificulta manejar la inversión pública y privada con agilidad, la persistente corrupción que ha saqueado las empresas públicas y el reparto discrecional de permisos y concesiones, mantienen al sistema en la anarquía y al borde del colapso en forma permanente. La consecuencia inevitable del mal servicio es el sostenido deterioro de la calidad de vida de los habitantes de la zona metropolitana.



Es sin duda alguna uno de los mayores retos por la dificultad que presenta resolverlo. La cantidad de variables que lo afectan lo convierten en un asunto de alta complejidad, dificultando cualquier solución sencilla. Por otra parte la solución definitiva e integral representa un alto costo financiero. Además la solución es difícil no solamente por la complejidad de sus factores, sino también por la pobreza de las propuestas del gobierno. El fenómeno exige para su solución definitiva, un enorme esfuerzo de organización, negociación, imaginación y sensibilidad política. Características que no se aprecian cuando menos en la superficie, de los últimos gobiernos.



El servicio arrastra décadas de ineficiencia e improvisación, con rutas mal diseñadas y vehículos en mal estado. Un transporte creado con decisiones coyunturales y visión inmediata, es el factor dominante de los problemas viales de la zona metropolitana. Las primeras organizaciones de transporte fueron asociaciones con tinte cooperativista, creadas por permisionarios protegidos por las centrales obreras. Tal fue el caso de la Alianza de Camioneros de la Federación de Trabajadores de Jalisco y Servicios y Transportes de la CROC.



En el último año de su gobierno para enfrentar la huelga de las organizaciones de transportistas, Flavio Romero de Velasco utilizó vehículos particulares a los que premió con permisos bajo el formato de servicios subrogados. Con el tiempo este sistema se convirtió en el llamado SISTECOZOME, mismo que creció con anarquía y sin un criterio definido hasta convertirse en un monstruo de conflictos, ineficiencia y corrupción.



En el gobierno de Enrique Alvarez del Castillo y con infraestructura preparada por Alberto Orozco Romero se creó el Sistema de Tren Eléctrico Urbano, versión económica del Metro tradicional y que su primera línea atendía el eje norte sur que corre por la Avenida Federalismo Colón. En el siguiente sexenio se hizo la línea Oriente Poniente que corre por las avenidas Mina y Juárez.



Dentro de un proyecto integral del Tren Ligero se tenía previsto crear las líneas de Tesistán, Calzada Independencia y otra más de oriente a poniente. Se ampliaría la línea uno al norte hacia la barranca y al sur hasta el municipio de Tlajomulco. La línea dos crecería al oriente adentrándose en el municipio de Tonalá y hacia el poniente por la avenida Vallarta. El diseño del Tren Ligero busca un esquema radial que cubra toda la zona metropolitana. Se considera además a este sistema de transporte como el mejor servicio por su rapidez, eficiencia y limpieza ecológica.



En el servicio del transporte, los sistemas de trolebuses eléctricos han sido una solución excelente, sin embargo han sufrido un fuerte deterioro por la antigüedad de los equipos y la falta de mantenimiento e inversión. Como consecuencia el número de usuarios ha caído en forma dramática, en 1988 eran utilizados por 190 mil pasajeros diarios, para 1998 solo transportaban 38 mil y actualmente son un servicio simbólico. En el estudio realizado para el gobierno de Jalisco con el patrocinio de instituciones gubernamentales norteamericanas, se propone que se fortalezca el sistema de trolebuses eléctricos, dotando además a los vehículos de equipo de reserva de energía, que permita retirar el cableado de la zona del Centro Histórico, para recuperar su belleza arquitectónica.



La organización Servicios y Transportes, atendía originalmente las rutas del servicio de los municipios de Tlaquepaque y Tonalá conectándolos con Guadalajara. Adquirida por el gobierno se convirtió en una empresa costosa e ineficiente. El gobierno de Alberto Cárdenas le inyectó cerca de cuatrocientos millones de pesos y para 1998 cubría 25 rutas con 500 autobuses. Al inicio del sexenio de Ramírez Acuña solamente operaba con 150 autobuses en mal estado, lo que generó una severa crisis afectando sobre todo a los usuarios del municipio de Zapopan. Al final de ese gobierno se le hizo una inversión de ochenta millones. Esta empresa ha sido objeto de constantes saqueos, sus equipos siguen en estado lamentable y el servicio que presta es pésimo.



La Alianza de Camioneros de Jalisco, nacida del seno de la CTM local es la única organización que funciona como empresa particular. En 1998 atendía setenta líneas con 1200 autobuses y 250 minibuses. En la actualidad sigue operando bajo un esquema cooperativista. De los sistemas concesionados es el que trabaja con mayor eficiencia y organización en beneficio del servicio y sus asociados.



Por lo que se refiere a las rutas del sistema de transporte, se crearon siguiendo un modelo provinciano, surgido de la necesidad de la época de asistir al centro de la ciudad como lugar de convivencia social y actividad comercial. En la actualidad el modelo no ha sido superado, más del cuarenta por ciento de las rutas pasa por el Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara, lo que genera severos conflictos de vialidad y contaminación.



En la década de los ochenta, con el crecimiento exagerado de la zona metropolitana y la conurbación de los municipios, el modelo de transporte público entró en crisis, al modificarse las necesidades de los habitantes. Alvarez del Castillo intentó ordenar el transporte público de una manera más racional, modificando las rutas. Jorge Matute Remus diseñó un modelo al que se le llamo ortogonal y que consistía en rutas perpendiculares que cruzaban la metrópoli de norte a sur y de oriente a poniente.



Sin embargo al operarlo el proyecto colapsó, la razón fue que se pretendió implantarlo con acuerdos cupulares con los líderes de los concesionarios y de las centrales obreras. No se tomó en cuenta que la organización era individual, que cada unidad representaba un socio que dependía de las utilidades que le producía su vehículo. Confundieron de esta manera las Asociaciones con las Sociedades Mercantiles, dicha visión provocó un error de cálculo. La mayoría de los asociados desconfió del organigrama y consideraron que adquirían rutas que no eran rentables por lo que se rebelaron, terminando con el modelo.



La lección elemental fue que se debe acabar con los permisos o concesiones individuales y operar con Sociedades Mercantiles que asuman el compromiso de operación de un número determinado de rutas, rentables en conjunto y garantizando una alta calidad en el servicio. Sin embargo la inercia ha llevado el fenómeno por caminos menos afortunados, el transporte ha ido girando de una organización cooperativista a un ente de propiedad del estado, proceso que lo llevó a empeorar el servicio en forma dramática con acumulado burocratismo y corrupción.



Existen 26 Corredores de Movilidad, definidos como las principales arterias con la mayor carga de vehículos y rutas. En estos corredores se pierde tiempo por el exceso de paradas y la cantidad de vehículos que se detienen. Accidentes, altos costos de operación y de capital, gasto exagerado de combustible y deterioro de la calidad del aire, son entre otras las consecuencias. Destaca de dichos corredores el llamado Corredor Diagonal que une a Zapopan con Tonalá y que tiene 39 rutas de los distintos sistemas y que compiten entre sí generando caos vial y accidentes.



El tema debe abordarse desde distintos ángulos, empezando por el esquema jurídico con que se otorgan concesiones y contratos de subrogación. Es necesario reducir los agentes con quienes negocia el gobierno, además a una empresa se le puede obligar a brindar un servicio de calidad y costo razonable, al tiempo que podría absorber rutas con distinto nivel de rentabilidad. Por otra parte para una empresa es más sencillo mejorar sus sistemas de administración y operación, logrando hacer ahorros desde el número de vehículos circulando hasta la optimización de recursos humanos y materiales.



Los criterios para el diseño de las nuevas rutas deben abarcar los distintos ángulos que afectan el fenómeno, desde atender todas las zonas habitadas hasta garantizar un mínimo de rentabilidad para el concesionario, así como acabar con las condiciones que generan la competencia por los pasajeros entre los distintos agentes. Es necesario además relajar los corredores de movilidad e implantar nuevos criterios de rutas. Deben asimismo cambiarse los vehículos pequeños por unidades de mayor tamaño, al tiempo que se incorporan vehículos de consumo de gas natural en lugar de diesel o gasolina. El transporte público debe ser privilegiado con carriles especiales y señalización de semáforos, así como mejorar el estado de las calles. Los organismos Servicios y Transportes y SISTECOZOME por su parte deben desaparecer, para que sus espacios sean ocupados por empresas particulares rentables y eficientes.



El transporte público debe operar teniendo como eje articulador los sistemas de Tren Ligero y trolebuses eléctricos. Se requiere además adoptar sistemas modernos de operación y control como el Sistema de Transporte Público Inteligente, que permitiría optimizar los servicios y la atención a los usuarios.



El caso del llamado Metrobus debe revisarse con cuidado por la resistencia que ha generado en la población. Es excesivamente costoso y provoca graves conflictos al forzar una ciudad sin planeación urbana a adoptar un modelo de este tipo.



Quienes han estudiado el sistema afirman que el mal servicio que presta el transporte público, ha inducido a la población a adquirir en forma desproporcionada vehículos de transporte individual, muchos de ellos de origen irregular, lo que convierte las calles en un caos y suplicio para quienes las transitan. Por la tensión que se genera en los habitantes y la pérdida de tiempo en los traslados, entre otras razones, es clara la necesidad de resolver el problema que afecta de muchas maneras a la población de la zona metropolitana de Guadalajara.





sábado, 8 de enero de 2011

SILVANO BARBA GONZALEZ






Es Silvano Barba uno de los gobernadores de Jalisco con más identificación socialista o para ser precisos con el concepto ideológico de Lázaro Cárdenas, de quien fue persona cercana. Fue protagonista como sus antecesores, como gobernador del Estado de la confrontación con el Arzobispado de Guadalajara, a esa fecha dirigido por José Garibi Rivera, sucesor de Francisco Orozco y Jiménez en cuyo periodo sucedió el movimiento cristero. El origen seminarista de San Juan de los Lagos de Barba no limitó su participación activa contra los órganos católicos jaliscienses, antes bien es posible que exacerbara su participación.



Es Silvano Barba el referente ideológico de los gobiernos estatales emanados del partido de la revolución, hasta Jesús González Gallo que le imprimió un giro ideológico hacia el conservadurismo y en el que tuvo una fuerte participación e influencia el propio Cardenal José Garibi Rivera y el creador del partido de Acción Nacional Efraín González Luna, que desde la Cámara de Comercio de Guadalajara le imprimió el sello patronal al gobierno y sus manifestaciones jurídicas y organizacionales.



Nació Barba en Valle de Guadalupe el año de 1895. Después del seminario estudió bachillerato en el Liceo para Varones de Guadalajara. Fue miembro de El Centro Bohemio con Juan Ixca Farías, Enrique Díaz de León y José Guadalupe Zuno Hernández, entre otros grandes personajes de la época. Cursó Derecho en la Escuela de Jurisprudencia y se recibe de abogado en 1920. Es candidato electo a diputado local por dos ocasiones por el octavo distrito con cabecera en Tepatitlán. En 1922 por la Confederación de Partidos Revolucionarios de Jalisco. En tanto que Enrique Díaz de León era candidato por el cuarto distrito de Tlaquepaque, J. Guadalupe Covarrubias por el décimo cuarto de Mascota y Manuel Martínez Valadez por el décimo de Arandas. Fue electo senador por Jalisco para el periodo de 1952 a 1958, lo que le permitió ser presidente de la Cámara de Senadores. De los personajes que pertenecieron a la corriente de Barba González destacó Abraham González, factor real de poder de la región de los altos que ejercía desde el municipio de Acatic, quien sin saber leer ni escribir fue senador de la República.



Fue Barba miembro destacado del Partido Liberal Jalisciense y de la Confederación Católica del Trabajo. La participación de Barba González en la función pública fue intensa, en el gobierno de Guadalupe Zuno fue procurador de justicia del Estado y secretario general de gobierno desde donde participó en la fundación de la Universidad de Guadalajara en 1925. Como académico fue director de la Escuela Preparatoria de Jalisco de1927 a 1928 y rector de la Universidad de Guadalajara de septiembre de 1928 a agosto de 1929.



Aficionado a la charrería, siguió la tradición de su padre, don Felipe Barba reconocido charro de los altos. Tenía Silvano una cuadra de caballos pura sangre y practicaba la equitación. Se le nombró Presidente Vitalicio de la Asociación Nacional de Charros entre otros reconocimientos. Entre las obras de su gobierno destaca el inició de la construcción de la carretera Ojuelos--Barra de Navidad. Tuvo problemas con el movimiento sinarquista, sufriendo incluso un atentado contra su vida, mismo que se atribuyo a los sinarquistas.



Silvano Barba González fue gobernador interino en los años de 1926 y 1927 y gobernador constitucional de marzo de 1939 a febrero de 1943. De jefe del departamento del trabajo pasó a secretario de gobernación con Lázaro Cárdenas hasta el año de 1936, en cuya función se convirtió en protagonista de la Expropiación Petrolera. Fue jefe del Departamento Agrario con Manuel Avila Camacho y presidente del Partido de la Revolución Mexicana. Dentro de las funciones que desarrolló a nivel federal destacan también la de Juez de Distrito, secretario particular de Lázaro Cárdenas como candidato a la Presidencia de la República y presidente del Partido Nacional Revolucionario de 1936 a 1938. Muere en 1967.



La historia moderna de Jalisco no es posible entenderla sin considerar a personajes de la talla de Silvano Barba González, tampoco es posible comprender las corrientes de la izquierda actual sin conocer sus antecedentes y sus luchas conceptuales que vivieron en gran medida enfrentadas a las que se oponían a la laicidad del Estado. Tampoco es posible apreciar la educación, el agrarismo y el entramado político del país sin observar sus orígenes en la postrevolución y sus personajes fascinantes.



Por desgracia para los jaliscienses Silvano Barba González y sus contemporáneos por desinterés de las instituciones dedicadas a la investigación histórica, no han sido debidamente estudiados, por lo que se dificulta a las nuevas generaciones comprender la importancia de ellos y su época. Tampoco las corrientes de izquierda actual han sabido apreciar el valor de las aportaciones de esa generación de hombres destacados, cuya actuación será difícil verla repetida en la actualidad, sobre todo por las apasionadas convicciones ideológicas personales y el valor desinteresado con que las enarbolaron. Una lucha desarrollada por lo que ellos consideraban el progreso de la sociedad jalisciense.



Rodríguez, Gurrola Jesús. Silvano Barba González. Apuntes de su Biografía. UNED. Guadalajara, Jal. México. (1987).

Romo, Barba Jorge. Apuntes. Inédito. Guadalajara, Jal. México. (2008).

sábado, 1 de enero de 2011

EL AGUA EN GUADALAJARA







Uno de los problemas más severos generado por la macrocefalia de la Zona Metropolitana de Guadalajara es el abastecimiento de agua potable y el tratamiento de las aguas residuales. Por un lado para abastecer a la ciudad de agua se pone en permanente riesgo la existencia del Lago de Chapala, por el otro se explota exageradamente los mantos acuíferos del valle. Además es dramático el daño que la generación de aguas residuales industriales y domésticas ha generado a la cuenca en que incide la mancha urbana.



Se considera que el sesenta por ciento del agua que se consume se extrae del lago, el treinta de los mantos acuíferos y el otro diez por ciento lo genera la Presa Calderón. En el gobierno de Enrique Alvarez del Castillo se construyó el sistema que funciona actualmente para traer el agua de Chapala, sistema que corre a cielo abierto quedando expuesta el agua a la contaminación ambiental y sobre todo a las aguas negras que producen las poblaciones por las que pasa, como los asentamientos urbanos de Tlajomulco.



Del agua que se extrae del subsuelo destaca el bombeo de Toluquilla y que presenta una sobreexplotación de más de 16 y medio millones de metros cúbicos, por lo que quien sale perdiendo es el municipio de Tlajomulco, donde se ubica el acuífero. El municipio por carecer de un sistema de redes de abastecimiento, no aprovecha sus propios mantos.



Por lo que se refiere a la Presa Calderón que abastece sobre todo el oriente y el norte de la ciudad, es explotado por los propietarios de ranchos y fincas por los que pasa, además no tiene un sistema de protección de la calidad del agua en el curso del acueducto.



No es el tema abundar en las condiciones precarias con que opera el Sistema Intermunicipal de Agua Potable, mediante el cual se expone el abastecimiento de agua a la Zona Metropolitana, sin embargo no se puede dejar de lado el precario sistema de potabilización del agua para abastecer a la ciudad. Tampoco se debe ignorar la falta de mantenimiento preventivo de los sistemas de bombeo de abastecimiento.



Los fallidos intentos de crear una reserva de agua con la Presa de Arcediano con la que se consideraba resolver el abastecimiento con 448 hectómetros cúbicos de agua, para suministrar 10.4 metros cúbicos por segundo hasta el año 2,030, acabaron con la posibilidad de encontrar una salida al problema. La falta de negociación y de claridad en los procesos de construcción, así como de un proyecto que no agreda los recursos naturales de la zona, echaron por la borda la propuesta ante la resistencia ciudadana.



El intento realizado por las últimas dos administraciones por atender el problema quedó frustrado por la percepción de la sociedad de obras públicas de enorme costo, con disfrazados negocios de constructoras, así como el menosprecio por la protección de la riqueza de la flora y la fauna de la región de la Barranca de Oblatos, además de que se captarían las contaminadas aguas del río Santiago. El argumento que se esgrimió a favor fue que permitiría la recuperación definitiva del Lago de Chapala, en un lapso relativamente corto. Uno de los efectos de la cancelación de la obra, fue la pérdida de grandes cantidades de dinero que se habían invertido en proyectos e infraestructura.



El tratamiento de las aguas residuales se ha convertido en un programa fallido. Hasta la fecha la sociedad no alcanza a ver cuando entrarán en operación las plantas que resolverían el problema hasta el año 2020. La llamada Planta del Ahogado que tratará 2.25 metros cúbicos por segundo ha pasado por una serie de vicisitudes como los pleitos internos de los grupos de Acción Nacional, que se sabotean entre ellos, en tanto la sociedad se mantiene a la espera de su funcionamiento, que trataría las aguas del sur de la mancha urbana. Para la Planta de Agua Prieta que trataría 8.5 metros cúbicos por segundo, tampoco se aprecia con claridad cuando arrancará, en tanto los medios nos informan de las dificultades por las que atraviesa el proceso para su operación.



Un último caso lo presenta el tratamiento de las aguas que contaminan el Lago de Cajititlán, para lo que se tiene considerado tres plantas, de ellas se encuentra trabajando con deficiencias la primera. Por lo que las aguas contaminadas siguen dañando el lago, uno de los más preciados recursos naturales de la zona metropolitana.



El panorama es desolador para el abastecimiento como para el tratamiento de las aguas, perdido el gobierno por su falta de capacidad de planeación, de negociación y por la desconfianza de la ciudadanía en su actuar honesto, mantiene atrapada a una población de más de cuatro millones de habitantes en sus torpezas y sin resolver los daños al entorno, causando severo destrozo al patrimonio ecológico del país.



No debiera ser tan difícil resolver los problemas que aquejan a la Zona Metropolitana, bastaría hablar con claridad y honestidad a la ciudadanía para obtener su apoyo, al tiempo que se invitara a participar a todos los líderes sociales en la construcción de las soluciones del agua potable y el tratamiento de las aguas residuales. Desde luego se tendría que actuar y hablar con honestidad sin buscar hacer negocios a costa de presupuestos y usuarios. La solución se encontrará cuando la ciudadanía tome el control de las decisiones y conduzca a los torpes gobiernos por los caminos de la eficiencia y la honestidad.

sábado, 25 de diciembre de 2010

LOS RECURSOS NATURALES EN JALISCO

El medio ambiente sigue siendo uno de los temas pendientes de atender, factores como la deforestación avanzada, el deterioro de los suelos y la excesiva contaminación del aire y del agua son renglones que los gobiernos han olvidado de forma recurrente.



En el trienio de 1986 a 1988 los gobiernos municipales de la zona metropolitana incluyendo Tlajomulco, impulsaron por última vez la reforestación en una forma consistente. Aunque cabe aclarar que se cometieron errores en las variedades de árboles plantados, que en muchos casos destruyeron banquetas y generaron plagas cuyos residuos dañan los vehículos. Una de las mayores necesidades en el estado y predominantemente en la zona metropolitana de Guadalajara es la recuperación de la vegetación. Debe realizarse asimismo un programa estatal de creación de parques, para preservar y proteger las diversas variedades de flora y fauna.



En su afán de hacer obra pública improvisada, el propio gobierno del estado se ha convertido en el mayor depredador de los recursos naturales, causando la destrucción de valiosos ecosistemas. Casos como las carreteras Mascota-Puerto Vallarta, Bolaños-Mezquitic y Autlán-Tomatlán en los que no se ha respetado la normatividad ambiental, son ilustrativos.



Uno de los elementos que más sufre del subdesarrollo y de la inconsciencia de los gobiernos es la contaminación de las aguas, que se presenta en prácticamente todos los ríos y mantos acuíferos del estado, empezando por la cuenca Lerma Chapala. La Zona Metropolitana de Guadalajara es el mayor contaminante de aguas, cuyos desechos van al río Santiago. Los contaminantes, algunos venenosos y cancerígenos de origen industrial, han acabado con la vida de los ríos.



En la cuenca Lerma Chapala, el Gobierno Federal y los gobiernos de los estados por los que cruza el sistema han establecido diversos convenios para la recuperación ambiental de la cuenca. La contaminación que generan los asentamientos humanos y los parques industriales desde el Estado de México es despiadada, agravada por los desechos locales. El Gobierno del Estado por su parte, no ha arrancado el sistema de tratamiento de aguas residuales de la zona metropolitana.



El 13 de abril de 1989 se firmó el Acuerdo de Coordinación para llevar a cabo el programa de ordenamiento de los aprovechamientos hidráulicos y el saneamiento de la Cuenca Lerma Chapala, teniendo como fin principal el desarrollo sustentable de la cuenca y la preservación del lago de Chapala. En 1991 se firmó el Acuerdo de Coordinación para la Distribución y Usos de las Aguas Superficiales por el Ejecutivo Federal y los gobernadores de los estados. En el año de 2004 se retomaron las acciones a favor del sistema, cuando se firmaron dos acuerdos, el de Coordinación para la recuperación y la sustentabilidad de la cuenca y el que reconoce a Chapala como Sujeto de Derecho y concede a los usos ecológicos igual peso que los aprovechamientos económicos. Se establece además que el lago nunca tendrá menos de dos mil hectómetros cúbicos de agua almacenada. Sin embargo las acciones continúan entrampadas.



Por su parte los ríos que anteriormente tenían sus causes arbolados y con vasta vida animal ahora son arroyos pestilentes que agonizan contaminados por los asentamientos que se localizan a su paso, así como por los desechos industriales. Otro caso lamentable es el lago de Cajititlán en el municipio de Tlajomulco, sin que autoridad alguna realice esfuerzo por salvarlo. El entorno de ese lago pudiera convertirse en un emporio turístico aprovechando sus edificios coloniales y la belleza natural que lo rodea. Un proyecto de recuperación del lago con la reforestación de las áreas que lo circundan, podría convertirlo en importante polo de atracción.



Dentro de las llamadas humedales destacan la Laguna de Sayula que se encuentra dentro de la cuenca Zacoalco Sayula y que comprende las dos grandes sierras de Tapalpa y El Tigre, con importante diversidad de vegetación y 132 especies de aves entre otros tipos de fauna. La Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala ubicada en el estuario del río Cuixmala y las lagunas de El Corte y la Manzanillera, donde anidan diversas tortugas marinas, cocodrilos americanos, pumas, ocelotes y jaguares. La Laguna de Zapotlán ubicada en la parte más baja de la cuenca de Zapotlán y que alberga un número considerable de especies en peligro y la Laguna de Atotonilco ubicada en Villa Corona con especies amenazadas, entre otras.



Entre los recursos naturales que enriquecen al Estado se encuentra también la reserva de la biósfera de la Sierra de Manantlán con flora y fauna endémicas, especies amenazadas y en peligro de extinción. Reducto de las selvas que todavía en la década de los cincuenta eran de enorme extensión. Entre las Areas Naturales Protegidas destacan El Nevado de Colima y el Bosque de la Primavera, ecosistemas valiosos para la vida natural y humana del estado. Debe desarrollarse un programa integral de recuperación de los bosques de las zonas montañosas que la explotación irracional ha destruido y que convirtió extensas zonas de riqueza boscosa en áridas serranías, como es el caso de Jilotlán de los Dolores en el sur o los municipios del norte del estado.



El aumento constante de vehículos en circulación agrava severamente la contaminación del aire en las zonas urbanas. Modificar el hábito del uso del transporte privado por el del transporte público, es la primera condición para convertir las ciudades en espacios amigables. Es evidente la necesidad de crear primero un servicio de transporte público eficiente, limpio y atractivo para los usuarios.



Debe ser una preocupación básica de la sociedad recuperar la salud ecológica, misma que se manifiesta en el cuidado y mantenimiento de los recursos naturales. Sin embargo la responsabilidad de organizar recae en los gobiernos, a quienes se les ha otorgado los recursos materiales y jurídicos para llevar adelante la tarea de recuperar y proteger el medio ambiente.

sábado, 18 de diciembre de 2010

VARGAS LLOSA Y ARGUEDAS




Cuando Vargas Llosa escribió La Ciudad y Los Perros seguramente estaba pensando en José María Arguedas, que se describe a sí mismo en su novela Los Ríos Profundos, como un adolescente internado en el colegio católico del padre Linares, en la ciudad peruana de Abancay.



La narrativa lírica y apasionada de Arguedas penetra profundamente en el ánimo del lector, que es llevado por un muchacho de exagerada sensibilidad por los escenarios de ciudades criollas, en las que los indígenas quechuas permanecen como sombras marginales. Además sufre el personaje la soledad y la ausencia de su padre, que lo ha dejado en una ciudad extraña.



La narración de Vargas Llosa por su parte contrasta por su sobriedad descriptiva, casi objetiva. Su Obra es una revelación y un acontecimiento literario en los países de habla hispana. La novela hizo una vertiginosa carrera y es traducida a catorce lenguas. Describe el novelista la vida en el colegio militar Leoncio Prado de Lima, en que se entra por favor del Estado, por vocación militar o por castigo impuesto por los padres y en que conviven jóvenes procedentes de todos los niveles sociales, económicos, étnicos y geográficos del Perú.



Para los críticos, el autor injerta en un virtuoso cosmopolitismo literario un primitivo impulso sudamericano, un instintivo actuar indiferente ante los convencionalismos europeos. El cuadro en su conjunto es un alegato en contra de la brutalidad y la falsa virilidad que se pretende inculcar en los jóvenes para fabricar héroes pero que de hecho resulta en la anulación en ellos de toda sensibilidad.



Vargas Llosa no logra separarse de los arquetipos de Arguedas, escenarios, personajes, todos coinciden. Se podría decir que arranca con el impulso de Arguedas para crear su propio universo, que con el tiempo habría de llevarlo al premio Nobel. Arguedas por su parte es en alguna medida un romántico que desborda su narración al describir los lugares, los hechos, los protagonistas, pero sobre todo al manifestar su afecto por los quechua, a quienes admira y siente tan cercanos como hermanos con quienes vivió su infancia. Su narración no se detiene en los límites tradicionales de la literatura convencional, rebasa cualquier intento de moderación y expresa sus emociones cual adolescente, sobre todo su inmensa identificación por el indio.



La horfandad que lo acompaña desde el momento de la partida de su padre, se manifiesta con tal intensidad que hace vibrar al lector, que lo observa impotente ante una realidad que el muchacho está muy lejos de asimilar, en un mundo hostil. Los pincelazos estéticos aparecen por ejemplo cuando describe el grupo musical: “Los arpistas indios tocan con los ojos cerrados. La voz del arpa parecía brotar de la oscuridad que hay dentro de la caja; y el charango formaba un torbellino que grababa en la memoria la letra y música de los cantos”; o cuando habla de los viajes con su padre “Entramos al Cuzco de noche. La estación del ferrocarril y la ancha avenida por la que avanzábamos lentamente, a pie, me sorprendieron. El alumbrado eléctrico era más débil que el de algunos pueblos pequeños que conocía. Verjas de madera o de acero defendían jardines y casas modernas. El Cuzco de mi padre, el que me había descrito quizá mil veces, no podía ser ese.

“--¡Mira al frente! –me dijo mi padre. --Fue el palacio de un inca.

“Cuando mi padre señaló el muro, me detuve. Era oscuro, áspero; atraía con su faz recostada. La pared blanca del segundo piso empezaba en línea recta sobre el muro.

“….Corrí a ver el muro. Formaba esquina. Avanzaba a lo largo de una calle ancha y continuaba en otra angosta más oscura, que olía a orines. Esa angosta calle, escalaba la ladera. Caminé frente al muro, piedra tras piedra. Me alejaba unos pasos, lo contemplaba y volvía a acercarme. Toqué las piedras con mis manos; seguí la línea ondulante, imprevisible, como la de los ríos, en que se juntan los bloques de roca. En la oscura calle, en el silencio, el muro parecía vivo, sobre la palma de mis manos llameaba la juntura de las piedras que había tocado”.



La traumática despedida de su padre la describe así: “Y nos separamos casi con alegría, con la misma esperanza que después del cansancio de un pueblo nos iluminaba al empezar otro viaje.



“El subiría la cumbre de la cordillera que se elevaba al otro lado del Pachachaca; pasaría el río por un puente de cal y canto, de tres arcos. Desde el abra se despediría del valle y vería un campo nuevo. Y mientras en Chalhuaca, cuando hablara con los amigos, en su calidad de forastero recién llegado, sentiría mi ausencia, yo exploraría palmo a palmo el gran valle y el pueblo; recibiría la corriente poderosa y triste que golpea a los niños, cuando deben enfrentarse solos a un mundo cargado de monstruos y de fuego, y de grandes ríos que cantan con la música más hermosa al chocar contra las piedras y las islas”.



Es Arguedas un testigo involuntario de la fatal muerte de una cultura que agoniza ante sus ojos. La inmensa identificación con los quechuas, su lenguaje, su música, su fatalidad, es el fondo de la narración. Su inexorable y desesperante desaparición, ante la insensible indiferencia de criollos y mestizos.



Es imposible no tratar de comparar a los dos grandes autores peruanos, la narración fuerte, apasionada, como las grandes avenidas de los ríos y la que fluye por la superficie. Sin duda Vargas Llosa partió de Arguedas para seguir un camino propio, sin embargo la fuerza del tutor permanece inalterable ante los lectores que acudimos a ambas fuentes literarias, el rio vigoroso ante las calmadas aguas que ocultan las corrientes profundas.