domingo, 17 de mayo de 2015

JUAN CARLOS ONETTI






Nació Onetti en Montevideo Uruguay en 1909 para morir en Madrid en 1994. La escritora Uruguaya Cristina Peri Rossi lo considera uno de los pocos escritores existencialistas en lengua castellana. Mario Vargas Llosa por su parte dijo de él en 2008 que es uno de los grandes escritores modernos no sólo de América Latina. Afirma Vargas Llosa que no ha obtenido el reconocimiento que merece como uno de los autores más originales y personales, que introdujo sobre todo la modernidad en el mundo de la literatura narrativa. Su mundo es pesimista, cargado de negatividad, eso hace que no llegue a un público muy basto.

Su primera obra publicada fue el cuento Avenida de Mayo-Diagonal-Avenida de Mayo en 1933. En 1935 1936, en La Nación de Buenos Aires aparecen dos cuentos El Obstáculo y El posible Baldi. Ejerció diferentes oficios y escribió cuentos y artículos que fueron publicados en diversos medios de Buenos Aires y Montevideo hasta 1939, en el que publica su primera novela, El pozo a la vez que es nombrado secretario de redacción del semanario Marcha.

En 1950 publica El pozo una novela central en su obra. En ella, y mediante un complejo juego de planos, Onetti funda la ciudad ficticia de Santa María, en la que, a partir de entonces, situará la mayoría de sus novelas y cuentos. A pesar de que en sus primeras ediciones no tuvo mucho éxito, la novela no tardó en ser reconocida como una de las novelas más innovadoras de su tiempo, y aun hoy es considerada una de las obras más importantes en lengua castellana. Poco después publicó la novela corta Los adioses, que si bien no transcurre en Santa María, alude a un personaje recurrente en la obra de Onetti, el doctor Díaz Grey. En 1961 publica El astillero, una de sus novelas más celebradas, incluso considerada por algunos su mejor novela. En 1964 aparece Juntacadaveres que continúa la historia de El astillero.

Onetti fue perseguido por el dictador uruguayo Juan María Bordaberry, detenido y encerrado en un hospital psiquiátrico, de donde logró salir a los tres meses gracias a la intervención del poeta español Félix Grande. Decidió instalarse definitivamente en la capital española, donde residiría durante casi veinte años.

En 1979 publica Dejemos hablar al viento, novela con la que concluye la saga de Santa María, y que está dedicada a su amigo Juan Ignacio Tena Ybarra, en agradecimiento a las gestiones que emprendió para permitir su liberación. En 1980 obtiene el Premio Cervantes. En 1987 publica Cuando entonces, y en 1993 publicó su último libro, la novela Cuando ya no importe, en la que resucita por última vez la ciudad de Santa María.

La obra literaria de Onetti, fuera de su poderosa originalidad, debe mucho a dos raíces distintas. La primera es su admiración por la obra de William Faulkner. Como él, crea un mundo autónomo, cuyo centro es la inexistente ciudad de Santa María. La segunda raíz es el Existencialismo: una angustia profunda se encuentra enterrada en cada uno de sus escritos, siempre íntimos y desesperanzados. El ciclo de Santa María empieza en 1950, cuando aparece La vida breve,  que junto con El astillero y Juntacadaveres conforman una suerte de trilogía.

´´Hace cinco años, cuando el Gobernador decidió expulsar a Larsen (o Junta o Juntacadaveres) de la provincia, alguien profetizó, en broma e improvisando, su retorno, la prolongación del reinado de cien días, página discutida y apasionante –aunque ya casi olvidada—de nuestra historia ciudadana. Pocos lo oyeron y es seguro que el mismo Larsen, enfermo entonces por la derrota, escoltado por la policía, olvidó en seguida la frase, renunció a toda esperanza que se vinculara con su regreso a nosotros.´´ Así inicia la historia de un prostíbulo narrada en El astillero.

En Juntacadaveres, el protagonista reflexiona de las mujeres que lo acompañan en el vagón del tren ´´En cuanto les diga que estamos llegando empiezan a charlar, a pintarse, recuerdan su oficio, se hacen más feas y viejas, ponen cara de señoritas, bajan los ojos para examinarse las manos. Son tres y no demoré quince días. Barthé tiene más de lo que merece él y todo el pueblo, aunque puede ser que se rían al verlas y continúen riéndose durante días o semanas. Ya no tienen quince años y están vestidas como para enfriar a un chivo. Pero son gente, son buenas, son alegres y saben trabajar.´´

En 1972 fue elegido Onetti como el mejor narrador uruguayo de los últimos 50 años en una encuesta del semanario Marcha, en la que participaron escritores de distintas generaciones. El escritor a menudo se refirió a las dificultades editoriales que padeció en sus comienzos, y al peso de los emigrados de la guerra civil española en el mundo editor bonaerense y mexicano. Varias de sus novelas aparecieron en Buenos Aires (Editorial Sudamericana) o Montevideo (Editorial Arca). En su exilio español quienes lo trataron afirman que facilitó la difusión masiva de su obra, la agente literaria de Barcelona Carmen Balcells.


Es Onetti un observador neutro, convencido de la fatal realidad humana. Desarrolla las historias y sus personajes como testigo involuntario de lo sórdidos mundos de la sociedad, un universo en el que nadie se salva y tampoco hay posibilidades de redención, un círculo de miseria y desesperanza. Falleció a los 84 años. Pasó sus últimos años sin salir prácticamente de su cama, leyendo, fumando y tomando whisky, llevó una vida ermitaña en su departamento madrileño hasta morir.


sábado, 28 de marzo de 2015

HERMANN HESSE




Poeta, periodista, escritor y pensador de profunda influencia en los autores contemporáneos, Hermann Hesse recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, apenas apagados los fuegos de la segunda conflagración mundial, por su obra realizada durante la primera guerra. Alemán naturalizado suizo, nació en julio de 1877 y murió en agosto de 1962.

Continuos y violentos conflictos con sus padres lo llevaron a una odisea a través de diferentes instituciones y escuelas. Entró en una fase depresiva, insinuó, en una carta de marzo de 1892, ideas suicidas: “quisiera partir como el sol en el ocaso”, y en mayo hizo una tentativa de suicidio, por lo que lo ingresaron en el manicomio de Stetten im Remstal, y más tarde en una institución para niños en Basilea. En 1892, entró en el Gymnasium de Bad Cannstatt, cerca de Stuttgart, y en 1893 dejó los estudios.

Toda su obra tiene una característica general: una desgarrada, enternecida angustia por el destino del hombre. Para sus estudiosos el último romántico alemán, como se le ha denominado, en su extensa producción que abarca desde la poesía pura hasta la novela psicoanalítica, hay una permanente y obsesiva constante: entregar un mensaje más realista a las nuevas generaciones alemanas sobrevivientes a la guerra, que lograra reconciliarlas con las precedentes.

Parte importante de su obra está impregnada de las doctrinas orientalistas, de las que fue gran conocedor, transciende con gran profundidad psicológica y emotiva y rescata una poesía de extraordinaria hondura filosófica. En otros trabajos realiza un profundo y minucioso análisis del hombre. Concebido como un agudo y riguroso estudio de caracteres, al tiempo que introduce al lector en las zonas más remotas y oscuras de la conciencia humana, dibuja con trazos que deslumbran por su brillantez, un cuadro psicológico del mundo y sus habitantes, de perfección pocas veces alcanzada en la literatura universal.

Hermann Hesse era un gran conocedor de la filosofía y un buceador del alma humana. Con la visión propia de uno de los pensadores contemporáneos más influyentes, expone sus apasionantes conclusiones filosóficas sobre una humanidad que crea y se destruye al mismo tiempo. El ejemplo más acabado es Siddartha, hindú de la casta de los brahmanes a quien la contemplación de la religión de Brahma no le satisface y se inicia en la orden de los mendicantes, donde tampoco logra contentar su alma, siempre inquisitiva. Abandona todo y termina de barquero, un barquero que se transforma en el símbolo del que busca incansablemente la verdad.

En el tema de la guerra manifiesta Hesse una mordaz y a veces terrible alegoría: la del ser humano encadenado a los mecanismos monstruosos de la opresión, la autoridad coercitiva e impuesta, la crueldad demencial y aterradora de los hombres que sojuzgan a otros hombres. En casos como el de su personaje Demian el que quiere nacer tiene que destruir un mundo, la superación de una moral en favor de una poderosa vida interior reprimida, liberación definitiva de una herencia, una educación y un pasado. Emerge de esa manera la vida como corriente subterránea de la personalidad íntima, dolorosamente estancada hasta entonces y retenida en profundos estratos psíquicos por los diques de la herencia espiritual. Pasa así el pensador a ser uno de los valores más originales y más hondamente humanos de la literatura alemana. Para sus estudiosos, busca y alcanza las serenas cumbres luminosas de la plena conciencia de sí mismo.

Dice en la introducción de Demian: “No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave y armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse a sí mismos.”

Tras la declaración de la Primera Guerra Mundial en 1914, Hesse se presentó como voluntario. Fue, sin embargo, declarado inútil para el combate y destinado en Berna para asistir a prisioneros de guerra en su embajada. El 3 de noviembre de 1914 publicó el artículo “O Freunde, nicht diese Tone,” primer verso de la Oda a la Alegría, del poeta alemán Friedrich von Schiller, en el que llamaba a los intelectuales alemanes a no caer en las polémicas nacionalistas. La reacción que produjo la calificó más tarde de momento crucial en su vida: por primera vez, se encontró en medio de una violenta trifulca política, la prensa alemana lo atacó, recibió anónimos amenazantes y cartas de amigos que no le respaldaron.



Los conflictos con el público alemán no se habían disipado cuando Hesse sufrió una nueva vuelta de tuerca que le sumió en una crisis existencial más profunda: la muerte de su padre, la grave enfermedad de su hijo Martin y la crisis esquizofrénica de su esposa. Tuvo que comenzar un tratamiento psicoterapéutico. Fue tratado desde mayo de 1916 hasta 1917 por el Dr. Joseph Bernhard Lang discípulo de Carl Gustav Jung. Esto iniciaría en Hesse un gran interés por el psicoanálisis, a través del cual llegaría a conocer personalmente a Jung, quien lo familiarizó con el mundo de los símbolos, latente en Hesse desde los años de su infancia.



Se mudó al cantón del Tesino, en Suiza, donde retornó a la escritura y también a pintar, lo que aparece en su gran relato siguiente, El último verano de Klingsor. En 1922 apareció la novela Siddhartha. En 1924 adquiere la nacionalidad suiza. Las principales obras que siguieron son relatos autobiográficos teñidos de ironía, en los que se anuncia su más célebre novela, El lobo estepario (1927).

En 1931 comenzó el proyecto de su última gran obra, El juego de los abalorios. Publicó en 1932 un relato preparatorio, El viaje a Oriente. Hesse observaba con preocupación la toma de poder de los nazis en Alemania. En 1933, Bertolt Brecht y Thomas Mann estuvieron en su casa durante su viaje al exilio. Hesse intentó, a su manera, oponerse a la evolución de Alemania: publicaba desde hacía tiempo reseñas en la prensa alemana, a partir de entonces se manifestó más enérgicamente en favor de autores judíos o perseguidos por los nazis. Desgraciadamente, desde mediados de los años treinta, ningún periódico alemán se arriesgó a publicar artículos suyos.



El juego de los abalorios fue impresa finalmente en 1943 en Suiza. En esta novela, según Luis Racionero, “Propone su ideal de cultura: Una sociedad que recoge y practica lo mejor de todas las culturas y la reúne en un juego de música y matemáticas que desarrolla las facultades humanas hasta niveles insospechados”. Después de la Segunda Guerra Mundial, su creatividad declinó: escribió relatos y poemas, pero ninguna novela. Murió a los ochenta y cinco años en Montagnola, a consecuencia de una hemorragia cerebral. Así acabó la vida de un pensador que hizo de la angustia existencial la interpretación filosófica de la primera mitad del siglo veinte.




martes, 24 de marzo de 2015

EL UNIVERSO DE KAFKA







Entre todos los escritores que irrumpieron en el panorama literario checoslovaco hacia fines del siglo XIX, se destacó Kafka quien, ubicado en una línea creativa muy distinta de la de sus antecesores y de la mayoría de sus contemporáneos, se convirtió en uno de los clásicos más importantes de la cultura universal.

Max Brod, su más íntimo amigo y notable escritor y crítico dice en su libro “Kafka”: “En la conversación íntima se le soltaba asombrosamente la lengua, llegando a entusiasmarse, a ser encantador. Las bromas y las risas no tenían fin; reía a gusto y cordialmente y sabía hacer reír a sus amigos.”

Descendiente de rabinos, hijo de un comerciante, nació en Praga en 1883. Fue periodista y comerciante. Había en él como en Proust, una suerte de infantilismo que el propio Kafka no negaba, producto quizá de la conflictual relación que mantenía con su padre: “Jamás viviré la edad adulta –dijo--. De niño llegaré a ser inmediatamente un anciano canoso.”

Admirador de Mann, de Flaubert, de Dickens, de Hesse, rehuía todo lo que fuera “demasiado intelectual”. El 3 de junio de 1924, en una tarde fría murió Franz Kafka, destruido por el cáncer. El 11 del mismo mes se realizó la inhumación en el cementerio judío de Praga-Straschnitz.

La obra de Kafka ha sido definida así por Rodolfo E. Modern: “El tema de su novelística es fundamentalmente el conflicto –aparentemente insoluble—de la adecuación de la existencia humana a un mundo gobernado por propósitos desconocidos al hombre. Su clasicismo proviene en gran parte no sólo de la deslumbradora perfección de su prosa, lenta y arrolladora, sino de una conformación del sentimiento de desolación del hombre actual, cuyo único remedio apunta al nacimiento de una nueva experiencia religiosa, fuerte e inapelable.”

En Preparativos de boda en el campo (1907), el primer relato de Kafka publicado, ya asoman claramente esas pautas subrayadas por Modern. En ese cuento, el argumento y el escenario constituyen lo principal, desplazando el desarrollo mismo de la trama a un muy secundario lugar. Tentación de la aldea y Recuerdos del ferrocarril (1914) son cuentos producidos en la etapa de madurez creativa. Ahí, como en sus obras posteriores, luce la claridad formal de su prosa, su humor de esencia trágica y la estructura férreamente lógica de su razonamiento, que emerge de un planteo aparentemente desordenado y, a veces, caótico.

En todos esos relatos se pasa, casi sin transiciones, del humorismo grotesco a un planteo sobrio de la realidad y a un análisis despojado y subjetivo del mundo circundante y de las razones y fuerzas que lo mueven y modifican. Hay en todos ellos, esa casi obsesiva inquietud por ahondar en los misterios de la existencia humana, que caracteriza y define a toda la obra kafkiana, esencia temática que está presente en la médula misma de “El proceso”, uno de sus libros fundamentales.

La imagen kafkiana total del hombre y de su universo, engloba también la comprobación de fenómenos más temibles y definitorios: la opresión (El proceso), la esclavitud del pensamiento y la falta de libertad (América), la persecución por motivos religiosos y políticos (El castillo), la tiranía que se ejerce sobre los marginados (La colonia penitenciaria).

Todos esos valores otorgaron muy especial significación a la obra de Kafka. Situado entre los escritores más trascendentes del mundo, su obra ejerció siempre profunda influencia entre los literatos de su tiempo. Honda, absorbente y fascinante, la obra de Kafka no sólo constituye un ejemplo impar de talento sino que es, sobre todo, una de las cumbres más altas alcanzadas por el pensamiento filosófico del hombre contemporáneo.

Para Ignacio López, traductor de Metamorfosis novela corta publicada en 1916, las primeras líneas revelan las características que la sitúan entre las más significativas obras de Kafka: “Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontrose  en su cama convertido en un monstruoso insecto.” De ahí en adelante Metamorfosis transcurre en un escenario inquietante, misterioso y sombrío envuelto por una atmósfera anormal, preñada de simbolismos.

En todos y cada uno de los relatos incluidos en Metamorfosis, Kafka se asoma a los abismos del alma humana, a los que no analiza con curiosidad malsana sino casi contra su propia voluntad, como el científico que tiene que cumplir con su deber. De ese análisis surge, libre y claramente, una visión total del mundo. Un mundo desigual y cruel al que no obstante Kafka no condena y del que no abjura; simplemente lo ve, lo analiza y lo desnuda tal cual es, sin apasionamientos ni prejuicios.

Ese mundo, nos quiere decir Kafka, puede reducir a un hombre a la condición de un animal, de un insecto. Eso es lo que hace cuando lo lleva  ante un tribunal, cuando juzga. La relación que el hombre juzgado mantiene con sus jueces es terrible y ambivalente: los encargados de dictar la sentencia pueden, también, comportarse como animales y asumir la condición de bestias. Así, unos y otros se confunden una y otra vez, más allá de la posición que cada uno ocupa en el proceso: una mascarada que desenmascara al hombre.

Pero Metamorfosis no se agota ahí. Concebida  como la historia de un hombre que sufre una profunda transformación física, señala que el protagonista conserva, ampliadas, las facultades de ver y oír. Desde esa perspectiva, una de las cosas que ve es la persecución que agobia a millones de hombres y mujeres, víctimas de prejuicios políticos y religiosos.

Cadencioso, interrumpido suavemente por pequeñas pausas que le otorgan, al decir de Brod, una arquitectura melodiosa, que hacen de cada uno de los cuentos y de su conjunto “una melodía que no está constituida por materia de esta Tierra”. “El lenguaje es claro como el cristal y en su superficie no se nota más que la aspiración de expresar el objeto correcto y nítidamente. Sin embargo, bajo el vivaz fuego de ese límpido arroyo idiomático, fluyen sueños y visiones de profundidad insondable.”

La esperanza que sus personajes alientan pese a todo, traducen el arraigado credo existencial de Kafka, quien dijo: “No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives”
  





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lunes, 12 de enero de 2015

LOS RIESGOS DE LA POLICIA UNICA ESTATAL II







Son varios los elementos que han contribuido al deterioro en que actualmente se encuentran las corporaciones municipales, empezando por el descuido de los órganos federales y estatales encargados de supervisar la profesionalización y la depuración del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Entre otros yerros se encuentra el del gobierno federal de no condicionar a los cerca de trescientos municipios de mayor número de habitantes del país, a quienes se les entrega el subsidio federal mejor conocido como SUBSEMUN a avances de planes y programas. Por otro lado los consejos estatales de seguridad pública se han desentendido de su obligación de vigilar el desempeño de las policías estatales y municipales, como quedó evidenciado en el Estado de Guerrero.

La ruta que ha seguido la iniciativa de la creación de las Policías Unicas Estatales, como era de esperarse ha sido la de un debate informal de distintos sectores y personajes de la sociedad mexicana. La tendencia a creer que el asunto debe atenderse a partir de la centralización para el caso estatal, entendida como una sola corporación, surge como reacción al problema coyuntural de la explosión de delitos asociados a las bandas de la delincuencia organizada.

Uno de los efectos más perniciosos del asunto es el alto grado de impunidad delictiva que existe en el país, propiciado precisamente por la falta de eficiencia de las instituciones de la prevención y la persecución del delito. Una gran cantidad de delitos no son denunciados porque se conoce el resultado nulo de las investigaciones. Los únicos datos confiables sobre denuncias, son aquellos que por razón y necesidad de obtener los pagos de seguros, se vuelve indispensable dicho trámite.

Evaluar el asunto de la unificación policial nos lleva a considerar que se está tratando de resolver el asunto con método inverso, esto es, se tiene un mando que será el responsable de hacer eficiente la estructura policial y eso no ha resultado en experiencias anteriores, antes bien se mantienen los criterios de autoridad vertical, lo que equivale a una solución de disciplina militar y ejercicio de la fuerza. Bajo esta situación lo que se obtiene es un ente burocrático, que acumula los vicios de las corporaciones y probablemente los potencia, ante la imposibilidad de ejercer una supervisión cercana y personalizada, generando un monstruo abusivo e incompetente.

Desde otro aspecto no se ha consolidado el servicio de Seguridad Pública porque no ha habido continuidad en los programas que institucionalicen la función. A partir de 2008 se le han dedicado asesoría y recursos que de alguna manera los conducen hacia la profesionalización de sus órganos policiacos, sin embargo el descuido que han sufrido los últimos dos años los llevó a un retroceso.

La Policía Unica Estatal no resolverá de manera mágica el problema de la inseguridad, lo que se obtendría es una coordinación de operación, misma que se puede establecer también mediante protocolos para emergencias, a partir de organismos profesionales con un alto nivel de capacidad operativa. A final de cuentas lo que falta es desarrollar una mejor organización interna de las corporaciones y un mayor profesionalismo de cuadros y de dirigencia.

Uno de los conceptos que habrá de sufrir merma es lo que el Sistema Nacional de Seguridad Pública ha denominado Proximidad Social y que consiste en la identificación y cercanía del policía con los vecinos. Este concepto sostiene que la Seguridad Pública debe caminar de la mano de las comunidades y si bien la policía debe inhibir los hechos delictivos y las infracciones administrativas, deberá hacerlo en coordinación con la sociedad para buscar el cambio de actitud y conducta de los infractores, para llevar a esa comunidad a una convivencia armónica, evitando en lo posible el uso de la fuerza. La salud social es el objetivo de dicha función y no la represión sistemática del infractor.

El problema que se vive en este momento se agudizó a partir de las reformas al Artículo Transitorio de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que establecía como fecha límite para la depuración de las corporaciones el último de octubre de 2012 y que comodinamente modificaron las cámaras federales para 2013 y mediante una nueva reforma se estableció octubre de 2014. Todo ello a partir de la argumentación de los municipios de no tener recursos para liquidar al personal no acreditado y por la salida fácil para no contratar y capacitar personal que afectaba las arcas municipales, recursos que aplicaron a renglones de mayor rentabilidad popular y electoral.

Al evadir el asunto se propició que los policías viciados consolidaran su actitud negativa ante la falta de sanciones y quienes estaban indecisos al observar la tolerancia a la deshonestidad, acabaron por pasarse a las filas contaminadas. Dicho fenómeno se agravó de tal manera que en la actualidad cuando menos un municipio de la Zona Metropolitana de Guadalajara, hace reuniones con los delincuentes en las propias oficinas de la corporación.

Para lograr la eficiencia deben revisarse y mejorarse procedimientos de operatividad como atención y medición de los servicios, custodia de detenidos, cadena de custodia de bienes, recolección, consulta y proceso de información, así como la vigilancia de videocámaras, entre otros. Es necesario además diseñar estrategias por zona de acuerdo al número y tipo de infracciones, perfil social y edad de los infractores. Debe de manera definitiva sistematizarse el actuar policial para dejar de lado la improvisación y crear un cuerpo de dirigentes con capacidad gerencial y liderazgo.

Si bien se consideren sueldos razonables para la seguridad pública, no es el único elemento a ponderar, en algún momento ni siquiera será el principal. Quienes quieran participar en la carrera policial habrán de buscar respeto a la normatividad de la justicia, seriedad en la conducción de los procesos y honestidad en la operatividad de la corporación. De aprobarse la Reforma Constitucional será todo un reto para los gobiernos federal y estatal, arrancar y consolidar la Policía Unica.




jueves, 11 de diciembre de 2014

LOS RIESGOS DE LA POLICIA UNICA ESTATAL I









La iniciativa presentada por la Presidencia de la República para integrar las policias municipales a una estatal, como era de esperarse ha generado diversas reacciones. Desde la protesta por desaparecer una de las funciones emblema de la descentralización municipal hasta la amenaza al federalismo mexicano, tema de casi dos siglos de discusión en el país. Otros segmentos de la sociedad ven en la medida la oportunidad de salir del atolladero en que se encuentra la seguridad pública.

La decisión fue tomada bajo la enorme presión a que está sujeto el Gobierno Federal a partir de los escándalos cuyo detonador fueron los hechos de Iguala Guerrero con la asociación de la policía municipal y un grupo delincuencial, que derivó en la muerte de varios jóvenes y la desaparición de otros.

Si sumamos a la resistencia que el actual gobierno ha enfrentado con importantes sectores del país, entre ellos el de los jóvenes que cuestionan su legitimidad y los abusos que han cometido personas cercanas al actual mandatario, tenemos una mezcla difícil de procesar. La irritación popular se conjuga con el consiguiente descrédito internacional y de lo que se han sabido aprovechar los grupos desestabilizadores con tintes anarquistas. Tenemos además la molestia de los sectores productivos y los grandes capitales, amén de la de las clases medias que cargan en la espalda los impuestos en oposición de quienes viven en la informalidad con la tolerancia del Estado.

Es clara la intención del gobierno federal de brindar resultados en el corto plazo sobre la seguridad pública en los estados, además de neutralizar la acción de las policías municipales contaminadas con la delincuencia. Tampoco se debe menospreciar la urgencia por crear condiciones favorables para los proyectos económicos de este gobierno y sobre todo para la economía nacional que se ve amenazada por tormentas internacionales. Si las condiciones no son propicias para la inversión y le sumamos inestabilidad política e inseguridad, tenemos la fórmula infalible para una crisis económica.

La actual circunstancia ha obligado al gobierno a adoptar posiciones audaces y de cierto grado de riesgo, que traen aparejadas además resistencias y dudas de la población. En esta etapa la propuesta del Gobierno Federal está en discusión de las distintas bancadas del Congreso Federal y a pesar de la urgencia y aun desesperación del gobierno por avanzar, se ha enviado la iniciativa para un siguiente periodo de sesiones, lo que indica entre otras cosas las posiciones encontradas, además del temor de caer en errores que en lugar de resolver compliquen el escenario.

Por declaraciones del Secretario de Gobernación nos damos cuenta que el interés del gobierno federal es hacer procesos sumamente rigurosos, por ejemplo afirma que se revisará la actuación de cada uno de los policías que se integraran a la Policía Unica Estatal, lo que se interpreta que los exámenes de confianza aplicados en los estados, cuando menos en los cuatro con que se inicia el proceso no son confiables. Además afirma que se capacitará al personal por la Academia Nacional en la ciudad de México, lo que nos induce a pensar que tampoco confían en la calidad y capacidad de las academias estatales, certificadas por cierto por la misma Academia Nacional. Debe considerarse además los rigurosos perfiles que exige la normatividad del Sistema de Desarrollo Policial.

Encontrar el número de policías necesario, significará un enorme reto por la dificultad que implica que los jóvenes se interesen por las convocatorias para la carrera policial en el Estado, por la desconfianza que genera la descomposición de las corporaciones y sus mandos policiales. Para superarlo se debe de crear todo un cuerpo de dirigentes con liderazgo y hacer de la carrera policial un asunto creíble, lo que se observa bastante difícil lograr en el corto plazo.

Si consideramos que en el Estado hay doce mil policías con problemas de perfil, contaminación de la delincuencia organizada y de capacitación, después de una selección rigurosa que dicen se aplicaría, no exageramos que pudieran quedar al final menos de seis mil elementos. Un número razonable de policías en el Estado debe ser de más de veinte mil, para lo que se tendría que reclutar y capacitar a cuando menos catorce mil en un término menor de dos años, lo que se antoja difícil de lograr. Esa es una de de las debilidades estructurales del proyecto planteado por el Gobierno Federal. Además de que significará un fuerte gasto mantener en capacitación durante seis meses a ese número de personas.

Si bien se están considerando sueldos razonables para quienes se dediquen a la labor de la seguridad pública, no es el único elemento a considerar, en algún momento ni siquiera será el principal. Quienes quieran hacer carrera policial habrán de buscar señales de seriedad en quienes dirigen el proceso, de respeto a la normatividad en la aplicación de la justicia, y desde luego a la Carrera Policial, y sobre todo honestidad de quienes conduzcan los procesos y la operación de la corporación.

Todo un reto tienen entre sus manos las autoridades federales y estatales para arrancar y consolidar la primera etapa del proyecto de Policía Unica Estatal. Agrava sus dificultades la desconfianza y sobre todo la historia de corrupción e impunidad en que se ven envueltas las actividades relativas a la Seguridad Pública.


lunes, 8 de diciembre de 2014

LAS DEBILIDADES DE LA SEGURIDAD PUBLICA FEDERAL








Los hechos de Ayotzinapa vinieron a desatar una serie de acontecimientos que pusieron al borde de la crisis al país. La magnitud del evento y su crueldad, sacudió la conciencia nacional e internacional generando una enorme presión sobre el Gobierno Federal. Dicho sea de paso venía aplicando una política diseñada para no confrontar violentamente al crimen organizado, al partir de la idea de que al minimizar su presencia en la opinión pública, permitía un margen de maniobra para resolver lo urgente para el régimen, las reformas llamadas estructurales.

Algunas de las líneas de dichas políticas fueron reconocidas abiertamente como evitar su promoción en los medios, y otras quizá fueron aprovechadas hasta por ignorancia y que generaron un espacio de tiempo que no llegó a los dos años, para operar el proyecto estratégico. En este caso por ejemplo nos referimos al robo de combustible que genera enormes ganancias y está considerado extrañamente un delito menor, lo que permite a los infractores alcanzar la libertad bajo caución. Lo anterior genera la duda sobre si no es un delito inducido para que  la delincuencia minimice su actuación en otros delitos que generan mayor violencia.

Por las dimensiones que el delito de robo de combustible ha alcanzado, hay quien considera que genera ingresos para la delincuencia, superiores a los que obtiene de la producción, transporte y comercio de droga. Sin olvidar lo que la prensa ha registrado sistemáticamente, la complicidad de personal del propio PEMEX, así como de las corporaciones de los tres niveles de gobierno.

La tolerancia a los grupos delincuenciales, si es que no nos referimos a complicidad, se viene presentando de varios sexenios, incluyendo desde luego los de Acción Nacional.  Por la gravedad de las manifestaciones violentas y la desintegración social que llevaba aparejado, Felipe Calderón se vio obligado a desatar la lucha contra algunos de esos grupos, generando entre otras consecuencias violación sistemática de los derechos humanos, como desaparición forzada de personas, tortura y ejecuciones extrajudiciales.

Sin embargo para enfocar el fenómeno aunque sea de forma general debemos considerar además de la corrupción y la impunidad como eslabones de la cadena de los vicios, la ausencia de instituciones profesionales y sólidas en materia de seguridad pública y procuración de justicia.

Para el caso de la Procuraduría General de la República, atendiendo a una dañina práctica de todos los gobiernos, en el sexenio anterior prácticamente se desmantelaron las áreas de investigación, periciales y del Ministerio Público. En el inicio del presente gobierno fue patente como el Procurador se resistía a realizar algunas actuaciones ministeriales, por no tener los equipos adecuados, situación que ha mejorado. Sin embargo dichos procesos de institucionalización llevarán un largo periodo de tiempo para alcanzar la maduración necesaria en recurso humano. Situación que se resiente en este momento que  al atender el problema de Ayotzinapa, se dejó de investigar el secuestro y muerte del diputado federal del PRI en Jalisco.

En el caso del ejército que ha sido utilizado para enfrentar la violencia de los grupos organizados, se presentó la crisis sobre todo en el sexenio pasado al involucrarlo en forma sistemática y terminó por generar graves violaciones de derechos humanos. Además de que los problemas de violencia en las áreas o regiones donde fue desplazado no fueron abatidos. En la actualidad es una tarea pendiente resolver todos los asuntos de derechos humanos ligados a su actuación. Considerando que no es un órgano con formación, conocimiento y capacidad policial, debiera permanecer al margen de dichas funciones. Cabe decir que en algunos de los casos en que ha sido utilizado por el actual gobierno, se ha optado por ponerlo bajo la conducción del Ministerio Público Federal, que lo limita en decisiones y actuaciones discrecionales.

En lo que se refiere a la Marina tuvo en el anterior sexenio dos vertientes, el trabajo territorial, en el que también fue acusada de graves violaciones de los derechos humanos como torturas y desaparición de personas y la segunda que ha sido la de operaciones quirúrgicas en contra de personajes destacados de los grupos delincuenciales.

En la Policía Preventiva Federal se localizan dos tipos de policía, la que podríamos llamar tradicional y que sobre todo en el sexenio de Calderón fue operada y manipulada de manera arbitraria y en no pocas ocasiones se le tachó de corrupción, destacadamente los mandos cercanos al Secretario de Seguridad Pública Federal. El segundo caso que se conoce como Gendarmería y que habiendo sido diseñada para operar cuando menos con un número de veinte mil elementos, arrancó apenas con cinco mil, lo que considerando la magnitud del problema que vive el país, es un débil intento.

No debe dejarse de lado el abandono en que se tiene al Sistema Nacional de Seguridad Pública, con órganos tan importantes como la captación y generación de información criminal, policíaca y tecnológica que apoyaría a todas las corporaciones en su labor y que por ignorancia fue abandonado. Además de conducir la capacitación y la profesionalización de las corporaciones estatales y municipales que han resentido un notorio relajamiento.

Así las cosas no debe extrañar la resistencia de los funcionarios federales de alto nivel para involucrar al gobierno en la tarea urgente de enfrentar la delincuencia organizada. Sin embargo los hechos recientes y la presión nacional e internacional han hecho del gobierno federal un objetivo de permanente y severa crítica, por lo que no se tiene otra alternativa que enfrentar los grupos que desestabilizan al país y generan crisis económica, social y política.



miércoles, 3 de diciembre de 2014

LA GUERRA DE LOS JUDIOS Y FLAVIO JOSEFO






La destrucción del templo de Jerusalén por los romanos fue la culminación de la caída de la ciudad, en la guerra de asedio del año 70 de nuestra Era. El templo Construido por Salomón entre  los años 1,013 y 1,006 a. de C., fue destruido junto con el Arca de la Alianza la primera vez por los Caldeos en 587 a. de C. Su reconstrucción la iniciaron los persas en el año de 516 a. de C. y fue ampliado por Herodes en el 18 a. de C. para doblar la superficie utilizable, incluyendo los enormes muros.

El asedio lo comandaba Tito, hijo de Vespasiano, proclamado emperador por un golpe de Estado de las legiones de Egipto. Informa Josefo que el suplicio duró cien días. Forzados el segundo y, luego el tercer recinto, Jerusalén seguía sin rendirse. Se tomaban los barrios casa por casa. Parecía que nada debía acabar con aquella ciudad exasperada y aquellos espectros, aquellos cadáveres descarnados, todavía hallaban la fuerza necesaria para efectuar salidas. Tomada la Antonia, quedo el templo, que rechazó el asalto general de los romanos. Tito vaciló en usar el fuego; ¿iba a destruir él “aquella maravilla de magnificencia”, como dice Tácito? Pero no teniendo otro medio de quebrantar la resistencia, hizo encender hogueras ante las puertas. Ardió el precioso cedro, se fundieron el oro y la plata; derrumbose el pórtico de Salomón.

La obra del historiador Flavio Josefo, tiene como asunto central la guerra de ese pueblo contra los romanos. Comprende siete libros, los dos primeros componen una introducción histórica con antecedentes remotos y próximos de la guerra. En el libro tercero hace su aparición Vespasiano, dando inicio a la narración de la verdadera guerra que concluye con la expugnación de Jerusalén. El libro séptimo hace las veces de epílogo, en que se da cuenta de las últimas operaciones militares dentro y fuera de Palestina.

Josefo, un hebreo que había participado en el conflicto, basado en su testimonio personal ofrecer una versión verídica de los hechos. Sin embargo no fue solamente el móvil del autor, a quien Vespasiano había concedido la libertad. Buscó también encarecer la victoria alcanzada, así como el arrojo y decisión de Vespasiano y Tito. Hacía poco que había ascendido al trono de los Césares la familia de los Flavios.  Envolvía una finalidad política flaviana el demostrar que esa guerra había sido mucho más dura e importante de lo que se había asegurado.

Sin reñir con la verdad, el relato de Josefo tenía que complacer a los imperiales amos, que habían proporcionado a su historiador sus propios comentarios sobre la misma guerra. Confiesa el autor que: “He insistido en esta materia, no tanto con la intención de exaltar a los romanos, como de consolar a los vencidos y disuadir a los amigos de innovaciones.”

La guerra de los judíos lleva un evidente propósito pacificador. Se escribió para disuadir a los judíos de la diáspora mesopotámica, quienes esperaban que acudiesen en su socorro para vengar la catástrofe del 70. Los hechos demostrarían bajo Trajano y Adriano, que la tesis pacifista del autor era fundada y que convenía a los judíos no provocar a los romanos.

Nos dice Salvador Marichalar que en realidad pocas veces en la historia habrá estado situada una persona en condiciones tan ventajosas para describir una guerra y un asedio, como lo estuvo Josefo para atestiguar la catástrofe de su nación. En los inicios de la insurrección se encontraba en Jerusalén y después en Galilea. Pasado más tarde a los romanos, hubo de asistir a muchísimos episodios, sobre todo durante el asedio de Jerusalén. Por lo que no debe dejarse de lado que el historiador se deja arrastrar no pocas veces por un fuerte apego a su raza y otras por el espíritu cortesano del liberto de los Flavios.

La Guerra de los judíos es la primera obra que Josefo escribió en Roma y fue terminada y publicada entre los años 75 y 79 de nuestra Era. El historiador contempló el resurgir de la ciudad imperial luego del incendio de Nerón, y las grandes obras emprendidas por los Flavios, como el Coliseo, el Foro y el Templo de la Paz.

No resulta fácil aclarar los móviles de Josefo por los que se rindió a los enemigos de su patria. De lo que no queda duda alguna, luego de la lectura de sus obras es que era un judío que sentía amor profundo y admiración por la religión, cultura e instituciones de su patria nativa y de su pueblo. Su nacimiento ocurrió entre fines del 37 y principios del 38 de nuestra Era, en la ciudad sagrada del judaísmo: Jerusalén. Pertenecía a la tribu de Leví, era hijo de un sacerdote y llevaba en sus venas sangre real. Su padre pertenecía a la primera de las veinticinco clases sacerdotales. Sus padres y su hermano se quedaron encerrados en Jerusalén durante el asedio romano.

Hablaba el arameo, el hebreo y el griego con algunas deficiencias. Experimentó las tres principales tendencias del judaísmo: los fariseos, los saduceos y los esenios. En su juventud llevó una vida ascética por espacio de tres años. A los diecinueve entró en la vida pública adscrito al partido de los fariseos. Militaba por supuesto en el grupo de los moderados. Al ser liberado por Vespasiano, conforme a la costumbre romana, tomó el nomen de su antiguo dueño y se llamó en adelante Flavio Josefo.

Lo único que se conoce de la muerte del historiador es que no tuvo lugar antes de los sesenta y cinco años de edad, sino después del 102. En Roma se erigió una estatua en honor a su memoria y sus escritos fueron conservados en las bibliotecas públicas. Afirma Marichalar que como miembro de la aristocracia sacerdotal, se acomodaba al yugo romano, fue ambicioso, vanidoso y tenía demasiada flexibilidad para la cortesanía de los romanos.