jueves, 14 de marzo de 2013

LAS FALACIAS DEL MANDO UNICO






Uno de los temas favoritos de la seguridad pública en los últimos años a consecuencia de la fuerte presencia de la delincuencia en el país, es el del mal llamado mando único. Se ha presentado una opinión en todos los niveles de gobierno sobre la necesidad de unificar mandos en las policías, siguiendo ejemplos de otros países que de alguna manera se consideran eficientes.

La propuesta surgió de la incapacidad de las distintas corporaciones por enfrentar la inseguridad que padecen muchas regiones del país, en las que la delincuencia organizada se ha apoderado de espacios que el Estado ha abandonado. Con la modalidad además de la aparición de grupos que se autodenominan de autodefensa, sin que haya certeza de su origen y su organización y tampoco sobre quien las propicia o genera.

El fenómeno de la seguridad pública de por si complejo tiene muchas aristas, desde la falta de profesionalismo y consolidación de cuadros, que son movidos al capricho de cada nueva administración. La corrupción crónica de los organismos ligados a las distintas etapas de la seguridad pública, hasta la incapacidad para entender y abordar el fenómeno, son razones asimismo más que suficientes, para no resolver el problema.

La tendencia a creer que el asunto puede atenderse a partir de la creación de un mando único, entiéndase una sola corporación, surge sobretodo como reacción a un problema coyuntural, la explosión de las bandas dedicadas a los negocios de las drogas en el sexenio que acaba de terminar. Fenómeno que se habría enfrentado con éxito de haber tenido cuando menos una estrategia integral y la coordinación de todas las corporaciones de gobierno.

No influye menos en la insistencia del tema, la incapacidad que han mostrado las corporaciones de los distintos niveles de gobierno para brindar resultados y abatir y controlar la alta incidencia de infracciones, que repercuten en inestabilidad gubernamental e inseguridad de personas y familias.

Uno de los efectos más perniciosos del asunto es el alto grado de impunidad que existe en el país, propiciado precisamente por la falta de eficiencia de las instituciones de prevención y persecución del delito. Es de todos sabido que una gran cantidad de delitos no son denunciados porque se conoce el resultado nulo de las investigaciones, en el menor de los casos y en el peor cuando resulta la complicidad de dichas instancias, con la delincuencia. Los únicos datos confiables sobre denuncias, son aquellos que por razón y necesidad de obtener los pagos de seguros, se vuelve indispensable la denuncia.

Como ejemplo ilustrativo podemos considerar el intento del gobierno estatal anterior por crear en 2011 la llamada Policía Acreditable o cuerpo de élite, para lo que contó con un presupuesto que le otorgó el Sistema Nacional de Seguridad Pública por cien millones de pesos. Sin embargo cuando se realizó la convocatoria para contratar elementos con el perfil solicitado, resultó en fracaso por el desinterés de los jóvenes de incorporarse a una policía estatal desprestigiada. La alternativa fue que dicho cuerpo fuera integrado con una selección de personal de la propia policía estatal, por lo que de cuatrocientos elementos que debería tener la Policía Acreditable, solamente la integran cien.

Evaluar el asunto del mando único nos lleva de alguna manera a consideraciones de distinto tipo. Desde el ángulo práctico podremos decir que se está tratando de resolver el asunto con método inverso, esto es, se tiene un mando que será el responsable de hacer eficiente la estructura policial y eso no ha resultado en épocas anteriores, antes bien se mantienen los criterios de autoridad vertical, lo que equivale a considerar que la solución es la disciplina seudo militar y el ejercicio de la fuerza.

Bajo esta consideración lo que se obtiene es un ente burocrático, que acumula los vicios de todas las corporaciones y probablemente los potencia, ante la imposibilidad de ejercer una supervisión cercana y personalizada, generando en realidad una monstruo abusivo e incompetente.

Desde el aspecto teórico debemos considerar que ese tipo de soluciones va contra el concepto de federalismo, siendo la entidad más afectada el municipio. La razón elemental es que no ha consolidado el servicio de seguridad pública porque no ha habido programas que institucionalicen la función, como no los ha habido en ninguna vertiente de la administración pública municipal.

El país ha vivido desde la independencia una histórica tensión entre los conceptos federal y central. En el siglo pasado se pasó del centralismo autoritario de Porfirio Díaz a la simulación de un país federal, que ejercieron los gobiernos del PRI. Para los mexicanos y como consecuencia del centralismo autoritario, el federalismo quedó asociado a la democracia y la libertad política. En la década de los ochenta y siendo Presidente de la República Miguel de la Madrid, se logró un avance importante en el fortalecimiento del municipio al reformarse el artículo 115 constitucional, que entre otras funciones le otorgó el ejercicio de la seguridad pública.

Sería un retroceso a casi treinta años de distancia, quitarle esa facultad al municipio, que si bien no ha logrado consolidar el servicio, tampoco se le ha otorgado el apoyo suficiente para lograrlo. Los últimos años se le han dedicado asesoría y recursos, que de alguna manera lo conduce hacia la profesionalización de sus órganos policiacos, sin embargo necesita de más tiempo y esfuerzo para su maduración.

En otras palabras el mando único no resolverá el problema de la inseguridad, lo que se obtendría es una dudosa coordinación de operación, misma que se puede establecer mediante protocolos para emergencias, a partir de las células municipales, estatales y federales, de organismos profesionales con un alto nivel de capacidad operativa.

A final de cuentas lo que falta es desarrollar una mejor organización de las corporaciones y un alto nivel de profesionalismo de sus cuadros básicos y de dirigencia, para brindar los resultados que la circunstancia requiera. El abordar el problema de esa manera tendría que ser de la base hacía la cúspide, para que con cuadros y organización adecuados, pueda crearse el mando único para operación circunstancial. El abordarlo desde la cúspide y sin los cuadros con la formación requerida, es seguir con la improvisación que al final nos deja lo menos, como al principio.


sábado, 2 de marzo de 2013

LOS RETOS DE ARISTOTELES SANDOVAL





Administrar y dirigir una entidad como Jalisco es una misión de alto grado de dificultad, a esa circunstancia habría que agregar las condiciones en que las administraciones, sobre todo la última de Acción Nacional la han dejado, lo que convierte la labor del nuevo gobernador en ardua y sumamente complicada.

Podemos iniciar por el desconocimiento de los procesos administrativos que mostraron las administraciones pasadas, además de los tradicionales vicios que carga toda administración en el país, llámese federal, estatal o municipal, que las han convertido en ineficientes, deshonestas y como consecuencia excesivamente costosas, para una sociedad con múltiples carencias.

Los procesos de planeación por ejemplo, han sido llevados por cerca de treinta años con una sistemática manipulación y ejercicios simulados que no han permitido armonizarlos e integrarlos con los verdaderos programas y proyectos operacionales, alejando la planeación de la realidad de las necesidades de la administración pública, lo que la ha convertido en irreal y ajena a las políticas públicas.

El ejercicio presupuestal por su parte ha sido un verdadero abuso, dejando el Estado en un severo problema de endeudamiento, lo que dificultará la capacidad de operación y la ejecución de programas, además de la carga financiera que significará el pago de intereses y capital acumulado en los siguientes periodos de gobierno.

Vicios acumulados en todas las vertientes de la administración pública harán sumamente difícil superar la maraña de intereses creados que dejan como herencia las administraciones panistas. Entre ellos podemos mencionar los que existen en las áreas de educación, tema difícil de por sí y nunca debidamente abordado por los gobiernos. En los últimos sexenios se dedicaron a granjear y cultivar los viciados liderazgos de las secciones sindicales y la élite burocrática, con sueldos excesivos y prebendas, que pusieron en aprietos las finanzas estatales y de paso violentaron el ejercicio de los fondos federales como el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal. De este fondo se vienen arrastrando señalamientos de la Auditoría Superior de la Federación desde el año de 2006. En el mes de febrero conocimos las anomalías del año 2011, de las que lo mínimo que se puede decir es que se abusó. Falta conocer el último año de Emilio González. Hablamos únicamente de lo referente a las auditorias del órgano federal, porque las cuentas estatales están cubiertas por un oscuro manto de opacidad.

Ni que decir que se dejó de lado el asunto central de la problemática educativa, enfocar las acciones de gobierno en los protagonistas, esto es en el alumno y el profesor. Elementos descuidados por gobiernos ignorantes de su compromiso social e histórico.

La seguridad pública por su parte se convirtió en el problema más agudo con la indolencia y burocracia de la Procuraduría de Justicia del Estado, así como los abusos y violación sistemática de derechos humanos de la Policía Preventiva Estatal. Se dispararon las denuncias por delitos de todo tipo sin encontrar (pareciera que ni lo intentaron), la solución para frenar el crecimiento delictivo.

Por otra parte el desarrollo económico del Estado se encuentra frenado por fenómenos como las crisis internacionales, las del país y la indolencia de los gobiernos locales. Se encuentran las familias atrapadas en una tensión permanente por no obtener ingresos mínimos para una supervivencia decorosa. Las empresas locales están en una crisis permanente ante la ausencia de mercado para sus productos, la falta de apoyos institucionales y la orientación profesional, asuntos de los que los gobiernos han sido omisos.

En lo que se refiere a los recursos naturales cada día se encuentran más expuestos a la destrucción y daño sistemático. A pesar de las enormes inversiones que se han realizado en plantas de tratamiento de aguas residuales, no existe tratamiento eficiente de las aguas de las zonas  urbanas. Antes bien ante las recurrentes crisis económicas que padecen las administraciones municipales, muchas de las plantas que venían funcionando han dejado de hacerlo, en tanto que las plantas de la Zona Metropolitana se encuentran sin operar en su capacidad proyectada. Todo ello sin considerar que no estamos cuidando nuestra principal fuente de abastecimiento, la Cuenca del Lerma, que se encuentra permanentemente amenazada por la contaminación y la explotación excesiva.

Los bosques por su parte, son agredidos por los intereses que se encuentran incrustados en las áreas de gobierno encargada de protegerlos. La corrupción permea hasta los centros de decisión que permiten su depredación, como ocurrió recientemente con los bosques del Nevado de Colima.

Otro problema grave que se encuentra permanentemente al borde de la crisis, es el crecimiento anárquico de la Zona Metropolitana de Guadalajara, que en el absurdo de los fenómenos sociales tiene más del sesenta por ciento de la población del Estado, con el consiguiente desequilibrio que se genera en el desarrollo de las otras regiones.  Los fenómenos generados  son la mala calidad de los servicios y el colonialismo interno que se manifiestan en criminalidad, violencia intrafamiliar y abusos sistemáticos de las corporaciones policiacas.

Dentro de la problemática que afecta a la Zona Metropolitana está la deficiencia de la movilidad urbana y su fenómeno central el transporte público, cuellos de botella con múltiples aristas e intereses, que dificultan la solución a los gobiernos.

Esos son problemas que hereda el nuevo gobierno, todo ello sin dejar de considerar la falta de una administración pública profesional en todas sus vertientes, desde la atención al público y la ejecución de proyectos hasta la eficiencia en los servicios. Enormes retos para cualquier administración.

Como si todo ello fuera poco, a la nueva administración en el primer round las circunstancias la encontraron con la guardia descuidada, propinándole severos derechazos, que le provocaron cabeceo antes de medir el oponente y calentar los guantes.

Sin duda la administración de Aristóteles Sandoval estará sometida a una fuerte presión, por lo que tendrá que desarrollar habilidades y estrategias para frenar el golpeteo y enfrentar una circunstancia compleja y difícil, fortalecida durante años por gobiernos torpes, ineficientes y un alto grado de deshonestidad.



 

viernes, 18 de enero de 2013

EFECTOS SECUNDARIOS DEL PROCESO DEMOCRATICO






El largo y complejo proceso de la democracia en México ha generado distorsiones en varias vertientes, las acciones que se realizaron para resolver situaciones inmediatas, posteriormente se convirtieron en problemas. La apertura a los partidos políticos pequeños, la representación proporcional y el financiamiento de partidos y campañas son tres casos ilustrativos.

Una larga crisis política que atravesó el país a partir de los sucesos de 1968, incluyendo la aparición de grupos guerrilleros urbanos y rurales, creó la necesidad de abrir los procesos electorales al Partido Comunista. De la represión de los gobiernos contra la izquierda, en especial ese partido fue proscrito y perseguido con saña. Como consecuencia la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales de 1977 creó las condiciones para su registro y participación.

En la década de los sesentas ya había existido un intento de abrir la Cámara de Diputados Federal a las fuerzas de oposición, por el gobierno de Adolfo López Mateos a través de los diputados de partido. Esto permitió que los partidos pequeños pudieran acceder a la Cámara de Diputados, sin embargo las fuerzas radicales de la izquierda permanecieron al margen de este procedimiento.

La salida de la Ley de 1977 fue permitir el registro provisional mediante ciertos requisitos como acreditar un número determinado de miembros entre otros y  el registro definitivo con el 1.5 por ciento de la votación total. Obtuvieron el registro condicionado para participar en las elecciones federales para diputados de 1979 el Partido Comunista Mexicano, el Socialista de los Trabajadores y el Demócrata Mexicano de origen sinarquista. De esa manera después de la elección fueron siete partidos los que aparecieron con registro definitivo. Así con la fórmula de la Representación Proporcional pudieron todos los partidos políticos con registro tener voz y voto en las decisiones del Congreso Federal a través de la Cámara de Diputados.

El efecto pernicioso que generó está salida fue permitir la participación de pequeños partidos que se convirtieron en negocios familiares o bien que organizaciones fuertes aprovecharan la oportunidad para mediante un partido pequeño chantajearan a los partidos grandes y los gobiernos. Un caso típico es el del SNTE que creó el partido de  Nueva Alianza que lo mismo colabora con Acción Nacional que con el PRI.

Para el caso sería valioso considerar el modelo de Alemania que exige a los partidos un 5 por ciento de los votos para mantener el registro, mecanismo mediante el cual se tiene una sana presencia de partidos con una representación consistente  y evita la manipulación de organismos menores.

Otra decisión que si bien resolvió coyunturalmente problemas, a la larga ha generado distorsiones, es la representación proporcional en el Congreso. En el largo y tortuoso proceso de abrir los causes de participación efectiva a todos los partidos políticos, se generó primero un criterio que se denominó cláusula de gobernabilidad que consistía en que el partido que obtuviera por lo menos el 35 por ciento de los votos y fuese mayoritario, alcanzaría el 50 por ciento más uno de los escaños a través de diputados de Representación Proporcional. Posteriormente ese criterio fue eliminado, permitiendo que los votos decidieran si un determinado partido debería de tener la mayoría. Sin embargo el número original de 300 diputados por distrito y 200 de representación proporcional permanece, lo que para muchas personas es un exceso. Cabe aclarar que no hay criterios rígidos en este sentido, Alemania tiene una Cámara Baja con 672 representantes, España 350, Estados Unidos de Norteamérica 431 y el Reino Unido 659. Es probable que la inconformidad tenga más que ver con el desprestigio de la clase política y la falta de resultados del Congreso Federal, que en el número.

El otro fenómeno de la representación se presentó en el año de 1993 en la Cámara de Senadores. En tanto el PRI obtuvo el 50 por ciento de los votos en 1988 y el 61 en 1991, en el primer caso tuvo el 93 por ciento de los asientos y en el segundo el 97. Como consecuencia los partidos de oposición presionaron para que se crearan senadores de representación proporcional y así hubo además de dos de mayoría por Estado, 32 senadores de primera minoría y otros 32 de lista. En la actualidad para muchas opiniones la forma de integración del senado significa una distorsión, porque la existencia del senado tiene como propósito básico  representar la opinión de los estados y no a los partidos políticos. Baste señalar que en Alemania la integración de la Cámara Alta es de forma indirecta a propuesta de los congresos locales y de acuerdo a la población de cada Estado acreditan de 3 a 6 senadores cada uno. Por su parte en Estados Unidos de Norteamérica cada Estado Acredita dos senadores independientemente de su número de electores.

Otro fenómeno que ha crecido a través de las distintas modificaciones a la legislación electoral hasta convertirse en una pesada carga, es el financiamiento a los partidos y las campañas, esto sin contar el enorme gasto que significa el mantenimiento de la burocracia electoral. En la búsqueda de mecanismos que hagan igualitaria y democrática la participación de los partidos en las campañas, el Estado se ha venido haciendo cargo de los gastos, mismos que acabaron por convertirse en un exceso. Como ejemplo podemos decir que en Alemania solamente se financian las campañas no los partidos y sus burocracias.

Es tiempo que se aborden estos temas para eliminar las distorsiones, si bien todo tuvo una razón de ser en su momento, acabaron por convertirse en lastres para el desarrollo de la democracia en México, lo que genera además irritación e inconformidad en la población. 

sábado, 12 de enero de 2013

JOSE GOROSTIZA Y EL OFICIO DE POETA


                                                                       
                                                                    

                                                                         Desde mis ojos insomnes
                                                                                mi muerte me está acechando
                                                                            me acecha, sí, me enamora
                                                              con su ojo lánguido.
                                                                                 ¡Anda, putilla del rubor helado,
                                                                         anda, vámonos al diablo!
“Muerte sin fin”





En El Laberinto de la Soledad de Octavio Paz el poema “Muerte Sin Fin” de José Gorostiza es el eje principal sobre el que construye su tesis, los otros dos pilares del entramado de la personalidad del mexicano, son la obra de José Guadalupe Posadas que tiene a la muerte como protagonista y el ensayo “El Perfil del hombre y la cultura en México” de Samuel Ramos.

El autor de Muerte sin fin, por su parte, afirma en sus “Notas sobre poesía”, que: “….el poeta no puede, sin ceder su puesto al filósofo, aplicar todo el rigor del pensamiento al análisis de la poesía. El simplemente la conoce y la ama. Sabe en donde está y de donde se ha ausentado. En un como andar de a ciegas, la persigue. La reconoce en cada una de sus fugaces apariciones y la captura por fin, a veces, en  una red de palabras luminosas, exactas, palpitantes.”

Al referirse a la poética nos dice Gorostiza que le gusta pensar en la poesía no como en un suceso que ocurre dentro del hombre y es inherente a él, a su naturaleza humana, sino más bien como en algo que tuviese una existencia propia en el mundo exterior. De esa manera la contempla a sus anchas fuera de él, como se mira mejor el cielo desde la falsa pero admirable hipótesis de que la tierra está suspendida en él, en medio de la noche. La verdad, para los ojos, está en el universo que gira en derredor. Para el poeta, la poesía existe por su sola virtud y está ahí, en todas partes, al alcance de todas las miradas que la quieran ver.

La substancia poética cree que la deriva tal vez de nociones teológicas aprendidas en la temprana juventud, que sería omnipresente, y podría encontrarse en cualquier rincón del tiempo y del espacio, porque se halla más bien oculta que manifiesta en el objeto que habita. La reconoce por la emoción singular que su descubrimiento produce y que le señala, como en el encuentro de Orestes y Electra, la conjunción de poeta y fantasía.

En su propia poesía como en la ajena, ha creído sentir que la poesía, al penetrar en la palabra; la descompone, la abre como un capullo a todos los matices de la significación. Bajo el conjuro poético la palabra se transparenta y deja entrever, más allá de sus paredes así adelgazadas, ya no lo que dice, sino lo que calla. Nota que tiene puertas y ventanas hacia los cuatro horizontes del entendimiento y que, entre palabra y palabra, hay corredores secretos y puentes levadizos. Transita entonces, dentro de él, hacia inmundos calabozos y elevadas aéreas galerías que no conocía en su propio castillo. La poesía ha sacado a la luz la inmensidad de los mundos que encierra su mundo.

Para él “….la poesía es una especulación, un juego de espejos, en el que las palabras, puestas unas frente a otras, se reflejan unas en otras hasta lo infinito y se recomponen en un mundo de puras imágenes donde el poeta se adueña de los poderes escondidos del hombre y establece contacto con aquel o aquello que está más allá.”

Manifiesta duda sobre si la poesía fue popular en otros tiempos, cuando el aeda cantaba las hazañas de los héroes en el banquete y Ulises se conmovía hasta las lágrimas oyendo relatar sus propios infortunios. La gente que se reunía en torno a la mesa era sin lugar a duda gente de abolengo, que debió tener una responsabilidad principal en el culto a la poesía, puesto que ésta era compendio de las tradiciones históricas y religiosas del pueblo y almáciga de todo humano saber.

De “Los Contemporáneos” dice: “Los poetas de mi grupo –el “grupo sin grupo” que dijera Javier Villaurrutia—nos complacíamos en reconocernos individualmente distintos de cada uno de los demás y, en conjunto, algo así como extraños a la generación que nos había precedido.” El grupo había nacido para la poesía bajo el signo gigante del Modernismo.

En otro momento Gorostiza insiste  en que la diferencia entre prosa y poesía consiste en que, mientras una no pide al lector sino que le preste sus ojos, la otra necesita de toda necesidad que le entregue su voz. Cada poeta tiene un estilo personal para “decir” sus poesías. Éste las canta, aquél las reza, otro las musita, uno más las solloza. Nadie se confina solamente a leer. Encomendad a quien queráis que diga un poema. En el acto impostará la voz a la tesitura del canto y a continuación el verso saldrá vibrando de su garganta, con un temblor de vida que sólo la voz le puede infundir; porque ocurre que así como Venus nace de la espuma, la poesía nace de la voz.

Hay indudablemente una variedad de procedimientos que no es fácil reconocer, pero dos o tres de ellos saltan desde luego a la vista. En el primero, que se podría llamar desarrollo plástico, el poema crece como un cuadro en el sentido de la superficie que ha de llenar. Tiene un plano anterior, luminoso e incisivo, y tiene un fondo de escalonadas perspectivas en donde se esfuman los motivos accesorios. El poema suele tener también un desarrollo dinámico. Puesto en marcha, avanza o asciende en un continuo progreso, estalla en un clímax y se precipita rápidamente hacia su terminación.  Tenemos, por último, un poema en que no se nota el crecimiento. De la primera a la última línea crece y va tomando cuerpo insensiblemente como en el desarrollo de un ser vivo. La historia de la poesía sugiere la imagen de una corriente, un río cuyas ondas emergen al empuje de la masa de agua que las hunde, en seguida en la disolución.

De la belleza formal de Muerte sin Fin se ha dicho “está formulada una profunda angustia metafísica: racionalmente no hay esperanza. El movimiento es circular, estéril, repetitivo… todo el proceso es un retorno a la verdadera muerte, la nada absoluta; la muerte sin fin es la verdadera vida”.  Para Octavio Paz “los extremos que presiden esta obra transparente y vertiginosa son Parménides y Heráclito.” Conjuga este poema problemas que sólo de vez en cuando aborda la poesía de cualquier lengua, y demuestra que la inteligencia no está reñida con la poesía. La crítica la considera como uno de los poemas más importantes que se han escrito en México.

José Gorostiza (1901-1973) nació en Villahermosa Tabasco, más no existe en él ese torrente de colores, música y palabras de otros poetas del trópico. Se ha dicho que Gorostiza es más bien un poeta de la meseta –dura, cristalina, seca--, y, como condicionada por ésta, su producción literaria es reducida. Ermilo Abreu Gómez lo describe así: “José es de cuerpo mediano, de cara delgada, pálida, de facciones regulares. Habla con lentitud, como sopesando las ideas. Le agrada la conversación recatada, la charla discreta cerca del fuego, o junto a la mesa de café… José me da la impresión de que escribe sin prisa. La obra que compone la va elaborando, con lentitud de árbol, en su espíritu. Cuando se pone a escribir es porque el poema ha superado todas las dificultades que tiene que vencer.”


viernes, 4 de enero de 2013

CARLOS CASTANEDA APRENDIZ DE BRUJO







“Durante el verano de 1960, siendo estudiante de antropología en la Universidad de California, Los Ángeles hice varios viajes al suroeste de Estados Unidos para recabar información sobre las plantas medicinales de los  indios de la zona.” Así inicia la apasionante narración de Carlos Castaneda sobre las experiencias vividas en el mundo de los chamanes y que describe en su obra “Las enseñanzas de don Juan. Una forma yaqui de conocimiento.”

Al adentrarnos en su narración nos dice que terminó en un campo que era tierra de nadie. No era tema de la antropología o la sociología, la filosofía o la religión. Había seguido las reglas y las configuraciones propias del fenómeno, pero no había tenido la capacidad de salir a la superficie en un lugar seguro. En consecuencia, arriesgó su esfuerzo total al caerse de las escalas académicas apropiadas, las que miden su valor o la carencia de él.

Cuando describe sus vivencias nos dice que don Juan usó, por separado y en distintas ocasiones, tres plantas alucinógenas: el peyote (Lophophora williamsii), el toloache (Datura inoxia syn.D. meteloides) y un hongo (posiblemente Psilocybe mexicana). Relacionaba la Datura inoxia y la Psilocybe mexicana con la adquisición de poder, un poder que él llamaba un “aliado”. Relacionaba  el uso de la Lophophora williamsii con la adquisición de sabiduría, o conocimientos de la buena manera de vivir.

Al precisar el carácter de su mentor, Castaneda expresa que para el hombre occidental sólo existe la cognición como un grupo de procesos generales. Para los videntes como don Juan existe la cognición del hombre moderno y la de los chamanes del México antiguo. Don Juan consideraba a estos dos como mundos enteros de la vida cotidiana, que eran intrínsecamente distintos el uno del otro.

En otro momento nos dice que para don Juan los hechos energéticos eran las conclusiones a las que él y los otros chamanes de su linaje llegaron al involucrarse en una función que llamaban ver: el acto de percibir energía directamente como fluye en el universo. La capacidad de percibir energía de esta manera es uno de los puntos culminantes del chamanismo.

Por su parte Octavio Paz al prologar el primer libro de Castaneda, “Las enseñanzas de don Juan”, nos dice: “El primero de esos enigmas –de los libros de Castaneda—se refiere a su naturaleza: ¿antropología o ficción literaria? Se dirá que mi pregunta es ociosa: documento antropológico o ficción, el significado de la obra es el mismo. La ficción literaria es ya un documento etnográfico y el documento, como sus críticos más encarnizados lo reconocen, posee indudable valor literario. …Si los libros de Castaneda son una obra de ficción literaria, lo son de una manera muy extraña: su tema es la derrota de la antropología y la victoria de la magia; si son obras de antropología, su tema no puede ser lo menos: la venganza del “objeto” antropológico (un brujo) sobre el antropólogo hasta convertirlo en un hechicero. …En la relación inicial, el antropólogo quiere conocer al otro; en la segunda, el neófito quiere convertirse en otro.”

“La conversión es doble: --insiste Paz-- la del antropólogo en brujo y la de la antropología en otro conocimiento. Como relato de su conversión, los libros de Castaneda colindan en un extremo con la etnografía y en otro con la fenomenología, más que de la religión, de la experiencia que he llamado de la otredad. Esta experiencia se expresa en la magia, la religión y la poesía, pero no solo en ellas: desde el paleolítico  hasta nuestros días es parte central de la vida de los hombres y mujeres. Es una experiencia constitutiva del hombre, como el trabajo y el lenguaje. Abarca del juego infantil al encuentro erótico, y del saberse solo en el mundo a sentirse parte del mundo. Es un desprendimiento del yo que somos (o creemos ser) hacia el otro que también somos y que siempre es distinto de nosotros.”

Uno de los méritos de la obra de Castaneda es el equilibrio que establece entre las distintas aristas que coinciden en el vértice. Incide por un lado el conocimiento del antropólogo de un fenómeno humano y por consiguiente antropológico, otro es la experiencia y conocimiento que asimila el aprendiz de chamán y un tercero y no menos importante es el elemento poético subyacente en la obra.

El prologuista al continuar su análisis, nos hace saber que la obra de Castaneda roza las fronteras de la filosofía y la religión. Las de la filosofía porque nos propone, después de la crítica de la realidad, otro conocimiento, no científico y el de la religión porque exige un cambio de naturaleza en el iniciado, una conversión. El otro conocimiento abre las puertas de otra realidad. La ambigüedad de los significados se despliega en el centro de la experiencia de Castaneda. De esa manera los libros son la crónica de una conversión, el relato de un despertar y al mismo tiempo el redescubrimiento de un saber despreciado por Occidente y la ciencia contemporánea. Por otro lado el tema del saber está ligado al del poder, el hombre que sabe (el brujo), es el hombre de poder (el guerrero).

El brujo puede ver la otra realidad porque la ve con otros ojos. Castaneda ha penetrado en una tradición cerrada, una sociedad subterránea y que coexiste, aunque no convive, con la sociedad moderna mexicana. Una tradición en vías de extinción, la de los brujos, herederos de los sacerdotes y chamanes precolombinos. En las ideas de don Juan sobre la naturaleza aparece continuamente el tema del doble animal, el nahual, cardinal en las creencias precolombinas, al lado de conceptos de origen cristiano. Sin embargo, es aventurado afirmar que se trata de un sincretismo en el que tanto el fondo como las prácticas son esencialmente precolombinas. La visión de don Juan es la de una civilización oprimida por el cristianismo y por las sucesivas ideologías. Es la visión de un vencido indomable. Las ideologías por las que nos matamos desde la Independencia han durado poco, las creencias de él han perdurado en la vida de los indios desde hace varios miles de años.

El etnocentrismo de los misioneros era religioso, el de los antropólogos es progresista y nacionalista. Esto limita su comprensión de ciertas formas de vida. Para los misioneros creencias y prácticas religiosas de los indios son algo endemoniadamente serio, para los antropólogos aberraciones o errores, productos culturales que hay que clasificar como curiosidades y monstruosidades.

Podríamos decir entonces que la acción de los alucinógenos es doble, son una crítica de la realidad y una propuesta de otra realidad. El mundo que vemos, sentimos y pensamos aparece distorsionado. Sobre sus ruinas se eleva otro mundo, horrible o hermoso, pero fascinante. La visión de la otra realidad reposa sobre las ruinas de ésta. La  visión se apoya en un escepticismo que nos hace dudar de la existencia de este mundo que vemos, oímos y tocamos.

“La antropología llevó a Castaneda a la hechicería y ésta a la visión unitaria del mundo: a la contemplación de la otredad en el mundo de todos los días. Los brujos no le enseñaron el secreto de la inmortalidad ni le dieron la receta de la dicha eterna: le devolvieron la vista. Le abrieron las puertas de la otra vida. Pero la otra vida está aquí. Si, allá está aquí, la otra realidad es el mundo de todos los días. En el centro de este mundo de todos los días centellea, como el vidrio roto entre el polvo y la basura del patio trasero de la casa, la revelación del mundo de allá. ¿Qué revelación? No hay nada que ver; nada que decir: todo es alusión, seña secreta; estamos en una de las esquinas del cuarto de los ecos, todo nos hace signos y todo se calla y oculta. No, no hay nada que decir.”  Concluye Octavio Paz de un autor y su obra, con impresionante éxito editorial desde su primera publicación.  

martes, 1 de enero de 2013

EL OLVIDO DEL BAJO SUR DE JALISCO






Las regiones del Estado han sido ignoradas por los gobiernos en su estudio y como consecuencia en su desarrollo. La historia, la antropología, los recursos naturales y la cultura son dejadas de lado, lo que equivale a decir entre otras cosas que no se conoce su identidad. Las entidades con capacidad de investigación tampoco se han preocupado por la riqueza de su microhistoria, sin prestar importancia así a los valiosos recursos que subyacen en su suelo y su memoria. El Sur de Jalisco no es la excepción, especialmente la región  del valle que abarca de Autlán a los volcanes.

En los contextos nacional e internacional la región más conocida e identificable de Jalisco es la de Los Altos, sobre todo por la proyección que le brindara el cine a través de la visión de cineastas como Miguel Zacarías Nogaim de origen libanés y admirador de la tradición conservadora. Se estereotipó al hombre alteño como un cristero, un charro atrabancado y bravucón. De la mujer por su parte se hizo un modelo con características árabes, que luego nos lo vendieron como originario de Andalucía, lo que significa moro. A través de ese enfoque se trató de reconstruir un mundo idílico de haciendas y ranchos, envuelto en valores religiosos.  Debemos considerar también a quienes le dieron forma musical a la región de Los Altos. Autores de letras como el tamaulipeco Ernesto Cortázar y el musicólogo Manuel Esperón originario de la ciudad de México, contribuyeron a forjar una imagen irreal de una región y su sociedad. Se logra de esa manera construir un concepto de ideología católica y estructura fisiócrata colonial, cuya personalidad es simplificada.

El Bajo Sur por su parte tiene una suma de condiciones que hasta la fecha no han sido evaluadas y valoradas por estudios metodológicos profesionales. Existen en su historia elementos que podrían definir una identidad hasta ahora desconocida. A la fecha gobiernos e instituciones no han sabido comprender y mucho menos procesar y valorar la riqueza de esa región. Sus valores naturales, culturales e ideológicos, son prácticamente desconocidos. Los únicos estudios antropológicos de las poblaciones indígenas que se han hecho hasta la fecha, son los trabajos de Isabel Kelly en la primera mitad del siglo veinte, patrocinados por la Universidad de California. Mediante dos trabajos estudió las tribus otomíes y nahuas desde Autlán hasta Zapotitlán.

No es un tema menor estudiar la época de la colonia en la que los Franciscanos llevaron la batuta de la evangelización. Su influencia aun pervive en restos de templos y en imágenes religiosas que se adoran en las distintas poblaciones como la Virgen de La Asunción de Tonaya, venerada en toda la región. Los franciscanos ejercieron la catequización en todas las poblaciones desde Zapotitlán hasta Autlán y establecieron conventos en Tuxcacuesco, Ejutla y Autlán, hasta que en 1797 el obispo Cabañas ejecuta Cédula Real que decreta la secularización de los curatos franciscanos.

Además de los estudiosos de la historia de Autlán, nadie sabe que sus grandes personajes del siglo diecinueve son conservadores, ilustrados y altruistas. Tampoco es conocido del público que una de las grandes figuras religiosas de la primera mitad del siglo veinte de la región fue Amador Velasco Peña, originario de Purificación y párroco de Autlán, de donde pasó a ser obispo de Colima por 45 años, hasta su muerte en 1949.

No es conocida la poderosa influencia que ejercieron los seminarios de Autlán y Ejutla en la guerra cristera, alimentada sobre todo por los sacerdotes egresados de este último y formados bajo la tutela del sacerdote Francisco Amezcua. Tampoco la iglesia católica ha sido acuciosa en su análisis y propuestas, al considerar solamente la región de Los Altos como protagonista de la guerra cristera. Se puede decir que hubo sacerdotes que participaron en la revuelta cristera de manera abierta o encubierta en Zapotitlán, Tolimán, Tuxcacuesco, San Gabriel y Autlán, para hablar solamente de las parroquias. Como no se conoce más allá de las versiones locales de sacerdotes sacrificados como los casos de Autlán, Ejutla, Toxin y Apulco, entre otros.

No se han realizado estudios de las distintas revueltas, con sus efectos destructivos como los daños a los archivos eclesiales y civiles. Insurgentes, liberales, villistas y cristeros, tuvieron como denominador común su conducta depredadora. Bandoleros, violadores y destructores de vidas y patrimonios y por consecuencia destructores de la cultura y la riqueza de la sociedad de la región.

Se olvida que uno de los pilares en la fundación del Partido de Acción Nacional, Efraín González Luna, era originario de Autlán. Fue además personaje que con el arzobispo de Guadalajara José Garibi Rivera, diseñó y definió el concepto de un gobierno que trascendió en la historia de Jalisco, el de Jesús González Gallo. Fue González Luna personaje de formación cultural y reconocimiento internacional con un fuerte bagaje católico y conservador. Poco se habla salvo en las publicaciones de Acción Nacional, que en el año de 1948 ese partido obtiene la administración municipal de El Grullo, por lo que fue el segundo municipio en el país después de Quiroga Michoacán, en obtener un triunfo el recién fundado partido político.

También ha habido ilustres personajes liberales en la región, especialmente médicos, que cultivaban la cultura y que a partir de la década de los cincuenta, enfrentan a las corrientes conservadoras y a los cacicazgos heredados de los primeros gobiernos revolucionarios, especialmente en los municipios de El Grullo y Autlán.

No ha habido un proyecto que articule la influencia en la cultura nacional y universal del músico Blas Galindo y del cantante de ópera José Mojica. Quizá el más constantemente recordado sea el literato Juan Rulfo, todos ellos con origen en el mismo lugar, San Gabriel. Músicos cultos y populares reconocidos los hay también en Autlán, Tonaya y El Grullo. A la vez que para algunos estudiosos la mayoría de los sones jaliscienses tienen su origen en la población de Copala del municipio de Tolimán.

Que podríamos además decir de la riqueza que representan los bosques de las montañas que circundan el valle, especialmente la Sierra de Manantlán, con flora y fauna endémica, única en el mundo, además de su imponente belleza. Salvo excepciones contadas no se ha estudiado la riqueza de los recursos naturales, ahora desaparecida en la región de la costa y en las montañas bajo la explotación irracional de los bosques y la contaminación de ríos, arroyos y manantiales.

El desconocimiento y la falta de un concepto integral de la función pública tiene como consecuencia enfoques errados de diseño y planeación, lo que genera a su vez políticas desarticuladas y erráticas de los gobiernos. Debieran de realizarse estudios y diagnósticos de las regiones que permitan implementar programas completos y armónicos, en los que participen las instituciones de investigación social e histórica. Así en tanto los gobiernos ejercen programas  de mejora de la calidad de vida de la población, se protege el patrimonio cultural y natural. Tendríamos como consecuencia una sociedad orgullosa de su patrimonio y con identidad histórica.

martes, 18 de diciembre de 2012

EL REGRESO DEL PRI Y EL CONCEPTO DE ESTADO





En lo que podríamos llamar criterios de gobierno de los partidos políticos, se encuentra una clara diferencia en la forma de interpretar la intervención del Estado en la vida de los particulares de Acción Nacional y el Revolucionario Institucional. Si bien se afirma que este último ha modificado su manera de enfocar algunas prácticas del ejercicio público, en otros aspectos se percibe con claridad el mismo concepto, cuando menos en el esbozo de los primeros días de Enrique Peña Nieto.

Sin entrar en la descripción de lo que podríamos llamar secuelas de una cultura de la función pública en el país y de la que muchos ciudadanos esperaban una práctica distinta de los gobiernos del PAN, podemos establecer que el estado de cosas que condiciona nuestra vida democrática y política no sufrió cambios de fondo. Por razones no claras no asumieron los gobiernos de dicho partido la transformación del ejercicio de la función pública que la sociedad esperaba y pareciera que prefirieron caminar por la ruta de los intereses creados, que permitió a los gobiernos de dos sexenios mantenerse en un espacio de comodidad.

En un intento de establecer las diferencias elementales de los dos gobiernos de Acción Nacional,  podríamos establecer que Vicente Fox se manifestó como un personaje práctico y de concepción simple del ejercicio de gobierno, asimilándola a dirigir una empresa particular, llegando al extremo de olvidar que su función estaba regulada por normatividad jurídica. De paso olvidó también considerar la visión histórica del país.

En otro extremo se encontró Felipe Calderón de formación católica e ideológica tradicional. Sufrió un fenómeno común de los gobiernos de Acción Nacional, la falta de claridad de misión de su gobierno, lo que no le permitió tener un proyecto que le permitiera arribar en la práctica a la Declaración de Principios y Programa de Acción de su partido.

Sin embargo en algo fueron coincidentes ambos gobiernos, en su concepto de Estado. A pesar de la ideología conservadora de su partido, asumieron un principio de liberalismo tradicional, “dejar hacer y dejar pasar”. Dejar en libertad la acción de las distintas fuerzas  de la sociedad, situación que generó el abuso de los fuertes sobre los débiles. No asumieron que la experiencia histórica ha obligado a los estados a intervenir para garantizar los equilibrios, lo que significa brindar un mínimo de justicia.

El desconocimiento de la estructura social y política de determinado momento histórico, lleva a los líderes de los gobiernos a tomar decisiones equivocadas o a la inacción. De esa manera se puede decir que se considera la falta de acción del Estado como una limitante del desarrollo natural de las fuerzas sociales y por consecuencia de la democracia. Además dichos gobiernos por el desconocimiento del desarrollo histórico, confunden la etapa histórica que se vive.

Es claro que dentro de la herencia de los gobiernos del PRI se encuentran los grupos de poder actuales y que fueron utilizados de forma indiscriminada para la manipulación política con cinismo pragmático. Mismos que los gobiernos de Acción Nacional protegieron y utilizaron sin escrúpulo alguno. Sin embargo no debemos olvidar que los ideólogos del Revolucionario Institucional generaron lo que podríamos llamar la semilla de su desaparición.

Es muy temprano para establecer que el nuevo gobierno va a mantener el ritmo y la presión que viene ejerciendo sobre los grupos. La habilidad y su capacidad de manipulación no es desdeñable y no es remoto que en el proceso logren complicidades y condiciones para debilitar las acciones en su contra, sin embargo la necesidad del gobierno de brindar resultados y hacer creíble su intención de mejorar la vida de la nación, podrían obligarlo a mantener el ritmo y el sentido de las decisiones.

Sin embargo pasada esa etapa de resabio predemocrático, el mismo Estado se puede convertir en un ente limitante de la democracia y como consecuencia del desarrollo del país, cuando su intervención sistemática se convierte en un factor que inhibe el libre movimiento de la acción individual.

Así nos encontramos ante dos momentos determinantes del Estado. El papel de equilibrio de fuerzas  en una etapa de inmadurez democrática y el de intervención mínima cuando esa sociedad ha evolucionado. En el primer caso estamos ante la concepción de Estado como lo concibieron los teóricos de El Renacimiento, cuando habla del dominio (El Príncipe), sobre los señores feudales. El segundo es el que esboza Lenin, cuando afirma que la última etapa del comunismo es aquella en que el Estado se convierte en una administración de servicios, en la que ya no es necesaria la fuerza del Estado.

La concepción que el gobierno de Peña Nieto ha retomado es que el Estado es el rector de las decisiones de la sociedad, es desde luego una interpretación de la etapa en que nos encontramos, se refiere a un momento de subdesarrollo democrático y político con sedimentos de feudalismo, ejemplarizada con la actuación impune de los grupos de poder.

Lo mismo se puede decir de los poderosos sindicatos que medran de los intereses públicos y sociales como la educación y los hidrocarburos, como los feudos monopólicos de importantes áreas económicas y de medios de comunicación entre otros, que no solamente abusan con libertad absoluta sino que gozan de la protección del Estado, en temas como el impositivo y las decisiones discrecionales de la función pública a su favor.

Como paradoja inesperada vemos que el Presidente que ha sido señalado como favorecido en la pasada elección por los grupos de poder, acabará por desmantelarlos, ante una intensa presión social. Sobre todo la actitud crítica de los jóvenes, que se manifiestan a través de los modernos sistemas de comunicación, que han puesto en jaque a los gobiernos autocráticos.

Pareciera de esa manera que estamos en la antesala del regreso de un concepto de gobierno que liquide los cacicazgos y grupos feudales que atosigan al país. Sería un enorme avance hacia la democracia, una sociedad que a través de la presión obliga a un gobierno a acabar con los obstáculos que frenan el desarrollo económico, tecnológico, cultural y social del país.

De esa manera el Estado Mexicano libraría la última batalla para lograr su soberanía, como paso previo para arribar a la democracia plena. Esperemos que los criterios de los pensadores del Revolucionario Institucional se consoliden para trasladar al Estado de un estadio feudal al democrático.  

Por una errónea interpretación del momento histórico nos empantanamos por doce años, es tiempo de retomar el camino y regresar por la ruta del proceso de la democracia y superar ese escollo para entrar en una nueva etapa del desarrollo histórico.