sábado, 12 de enero de 2013

JOSE GOROSTIZA Y EL OFICIO DE POETA


                                                                       
                                                                    

                                                                         Desde mis ojos insomnes
                                                                                mi muerte me está acechando
                                                                            me acecha, sí, me enamora
                                                              con su ojo lánguido.
                                                                                 ¡Anda, putilla del rubor helado,
                                                                         anda, vámonos al diablo!
“Muerte sin fin”





En El Laberinto de la Soledad de Octavio Paz el poema “Muerte Sin Fin” de José Gorostiza es el eje principal sobre el que construye su tesis, los otros dos pilares del entramado de la personalidad del mexicano, son la obra de José Guadalupe Posadas que tiene a la muerte como protagonista y el ensayo “El Perfil del hombre y la cultura en México” de Samuel Ramos.

El autor de Muerte sin fin, por su parte, afirma en sus “Notas sobre poesía”, que: “….el poeta no puede, sin ceder su puesto al filósofo, aplicar todo el rigor del pensamiento al análisis de la poesía. El simplemente la conoce y la ama. Sabe en donde está y de donde se ha ausentado. En un como andar de a ciegas, la persigue. La reconoce en cada una de sus fugaces apariciones y la captura por fin, a veces, en  una red de palabras luminosas, exactas, palpitantes.”

Al referirse a la poética nos dice Gorostiza que le gusta pensar en la poesía no como en un suceso que ocurre dentro del hombre y es inherente a él, a su naturaleza humana, sino más bien como en algo que tuviese una existencia propia en el mundo exterior. De esa manera la contempla a sus anchas fuera de él, como se mira mejor el cielo desde la falsa pero admirable hipótesis de que la tierra está suspendida en él, en medio de la noche. La verdad, para los ojos, está en el universo que gira en derredor. Para el poeta, la poesía existe por su sola virtud y está ahí, en todas partes, al alcance de todas las miradas que la quieran ver.

La substancia poética cree que la deriva tal vez de nociones teológicas aprendidas en la temprana juventud, que sería omnipresente, y podría encontrarse en cualquier rincón del tiempo y del espacio, porque se halla más bien oculta que manifiesta en el objeto que habita. La reconoce por la emoción singular que su descubrimiento produce y que le señala, como en el encuentro de Orestes y Electra, la conjunción de poeta y fantasía.

En su propia poesía como en la ajena, ha creído sentir que la poesía, al penetrar en la palabra; la descompone, la abre como un capullo a todos los matices de la significación. Bajo el conjuro poético la palabra se transparenta y deja entrever, más allá de sus paredes así adelgazadas, ya no lo que dice, sino lo que calla. Nota que tiene puertas y ventanas hacia los cuatro horizontes del entendimiento y que, entre palabra y palabra, hay corredores secretos y puentes levadizos. Transita entonces, dentro de él, hacia inmundos calabozos y elevadas aéreas galerías que no conocía en su propio castillo. La poesía ha sacado a la luz la inmensidad de los mundos que encierra su mundo.

Para él “….la poesía es una especulación, un juego de espejos, en el que las palabras, puestas unas frente a otras, se reflejan unas en otras hasta lo infinito y se recomponen en un mundo de puras imágenes donde el poeta se adueña de los poderes escondidos del hombre y establece contacto con aquel o aquello que está más allá.”

Manifiesta duda sobre si la poesía fue popular en otros tiempos, cuando el aeda cantaba las hazañas de los héroes en el banquete y Ulises se conmovía hasta las lágrimas oyendo relatar sus propios infortunios. La gente que se reunía en torno a la mesa era sin lugar a duda gente de abolengo, que debió tener una responsabilidad principal en el culto a la poesía, puesto que ésta era compendio de las tradiciones históricas y religiosas del pueblo y almáciga de todo humano saber.

De “Los Contemporáneos” dice: “Los poetas de mi grupo –el “grupo sin grupo” que dijera Javier Villaurrutia—nos complacíamos en reconocernos individualmente distintos de cada uno de los demás y, en conjunto, algo así como extraños a la generación que nos había precedido.” El grupo había nacido para la poesía bajo el signo gigante del Modernismo.

En otro momento Gorostiza insiste  en que la diferencia entre prosa y poesía consiste en que, mientras una no pide al lector sino que le preste sus ojos, la otra necesita de toda necesidad que le entregue su voz. Cada poeta tiene un estilo personal para “decir” sus poesías. Éste las canta, aquél las reza, otro las musita, uno más las solloza. Nadie se confina solamente a leer. Encomendad a quien queráis que diga un poema. En el acto impostará la voz a la tesitura del canto y a continuación el verso saldrá vibrando de su garganta, con un temblor de vida que sólo la voz le puede infundir; porque ocurre que así como Venus nace de la espuma, la poesía nace de la voz.

Hay indudablemente una variedad de procedimientos que no es fácil reconocer, pero dos o tres de ellos saltan desde luego a la vista. En el primero, que se podría llamar desarrollo plástico, el poema crece como un cuadro en el sentido de la superficie que ha de llenar. Tiene un plano anterior, luminoso e incisivo, y tiene un fondo de escalonadas perspectivas en donde se esfuman los motivos accesorios. El poema suele tener también un desarrollo dinámico. Puesto en marcha, avanza o asciende en un continuo progreso, estalla en un clímax y se precipita rápidamente hacia su terminación.  Tenemos, por último, un poema en que no se nota el crecimiento. De la primera a la última línea crece y va tomando cuerpo insensiblemente como en el desarrollo de un ser vivo. La historia de la poesía sugiere la imagen de una corriente, un río cuyas ondas emergen al empuje de la masa de agua que las hunde, en seguida en la disolución.

De la belleza formal de Muerte sin Fin se ha dicho “está formulada una profunda angustia metafísica: racionalmente no hay esperanza. El movimiento es circular, estéril, repetitivo… todo el proceso es un retorno a la verdadera muerte, la nada absoluta; la muerte sin fin es la verdadera vida”.  Para Octavio Paz “los extremos que presiden esta obra transparente y vertiginosa son Parménides y Heráclito.” Conjuga este poema problemas que sólo de vez en cuando aborda la poesía de cualquier lengua, y demuestra que la inteligencia no está reñida con la poesía. La crítica la considera como uno de los poemas más importantes que se han escrito en México.

José Gorostiza (1901-1973) nació en Villahermosa Tabasco, más no existe en él ese torrente de colores, música y palabras de otros poetas del trópico. Se ha dicho que Gorostiza es más bien un poeta de la meseta –dura, cristalina, seca--, y, como condicionada por ésta, su producción literaria es reducida. Ermilo Abreu Gómez lo describe así: “José es de cuerpo mediano, de cara delgada, pálida, de facciones regulares. Habla con lentitud, como sopesando las ideas. Le agrada la conversación recatada, la charla discreta cerca del fuego, o junto a la mesa de café… José me da la impresión de que escribe sin prisa. La obra que compone la va elaborando, con lentitud de árbol, en su espíritu. Cuando se pone a escribir es porque el poema ha superado todas las dificultades que tiene que vencer.”


viernes, 4 de enero de 2013

CARLOS CASTANEDA APRENDIZ DE BRUJO







“Durante el verano de 1960, siendo estudiante de antropología en la Universidad de California, Los Ángeles hice varios viajes al suroeste de Estados Unidos para recabar información sobre las plantas medicinales de los  indios de la zona.” Así inicia la apasionante narración de Carlos Castaneda sobre las experiencias vividas en el mundo de los chamanes y que describe en su obra “Las enseñanzas de don Juan. Una forma yaqui de conocimiento.”

Al adentrarnos en su narración nos dice que terminó en un campo que era tierra de nadie. No era tema de la antropología o la sociología, la filosofía o la religión. Había seguido las reglas y las configuraciones propias del fenómeno, pero no había tenido la capacidad de salir a la superficie en un lugar seguro. En consecuencia, arriesgó su esfuerzo total al caerse de las escalas académicas apropiadas, las que miden su valor o la carencia de él.

Cuando describe sus vivencias nos dice que don Juan usó, por separado y en distintas ocasiones, tres plantas alucinógenas: el peyote (Lophophora williamsii), el toloache (Datura inoxia syn.D. meteloides) y un hongo (posiblemente Psilocybe mexicana). Relacionaba la Datura inoxia y la Psilocybe mexicana con la adquisición de poder, un poder que él llamaba un “aliado”. Relacionaba  el uso de la Lophophora williamsii con la adquisición de sabiduría, o conocimientos de la buena manera de vivir.

Al precisar el carácter de su mentor, Castaneda expresa que para el hombre occidental sólo existe la cognición como un grupo de procesos generales. Para los videntes como don Juan existe la cognición del hombre moderno y la de los chamanes del México antiguo. Don Juan consideraba a estos dos como mundos enteros de la vida cotidiana, que eran intrínsecamente distintos el uno del otro.

En otro momento nos dice que para don Juan los hechos energéticos eran las conclusiones a las que él y los otros chamanes de su linaje llegaron al involucrarse en una función que llamaban ver: el acto de percibir energía directamente como fluye en el universo. La capacidad de percibir energía de esta manera es uno de los puntos culminantes del chamanismo.

Por su parte Octavio Paz al prologar el primer libro de Castaneda, “Las enseñanzas de don Juan”, nos dice: “El primero de esos enigmas –de los libros de Castaneda—se refiere a su naturaleza: ¿antropología o ficción literaria? Se dirá que mi pregunta es ociosa: documento antropológico o ficción, el significado de la obra es el mismo. La ficción literaria es ya un documento etnográfico y el documento, como sus críticos más encarnizados lo reconocen, posee indudable valor literario. …Si los libros de Castaneda son una obra de ficción literaria, lo son de una manera muy extraña: su tema es la derrota de la antropología y la victoria de la magia; si son obras de antropología, su tema no puede ser lo menos: la venganza del “objeto” antropológico (un brujo) sobre el antropólogo hasta convertirlo en un hechicero. …En la relación inicial, el antropólogo quiere conocer al otro; en la segunda, el neófito quiere convertirse en otro.”

“La conversión es doble: --insiste Paz-- la del antropólogo en brujo y la de la antropología en otro conocimiento. Como relato de su conversión, los libros de Castaneda colindan en un extremo con la etnografía y en otro con la fenomenología, más que de la religión, de la experiencia que he llamado de la otredad. Esta experiencia se expresa en la magia, la religión y la poesía, pero no solo en ellas: desde el paleolítico  hasta nuestros días es parte central de la vida de los hombres y mujeres. Es una experiencia constitutiva del hombre, como el trabajo y el lenguaje. Abarca del juego infantil al encuentro erótico, y del saberse solo en el mundo a sentirse parte del mundo. Es un desprendimiento del yo que somos (o creemos ser) hacia el otro que también somos y que siempre es distinto de nosotros.”

Uno de los méritos de la obra de Castaneda es el equilibrio que establece entre las distintas aristas que coinciden en el vértice. Incide por un lado el conocimiento del antropólogo de un fenómeno humano y por consiguiente antropológico, otro es la experiencia y conocimiento que asimila el aprendiz de chamán y un tercero y no menos importante es el elemento poético subyacente en la obra.

El prologuista al continuar su análisis, nos hace saber que la obra de Castaneda roza las fronteras de la filosofía y la religión. Las de la filosofía porque nos propone, después de la crítica de la realidad, otro conocimiento, no científico y el de la religión porque exige un cambio de naturaleza en el iniciado, una conversión. El otro conocimiento abre las puertas de otra realidad. La ambigüedad de los significados se despliega en el centro de la experiencia de Castaneda. De esa manera los libros son la crónica de una conversión, el relato de un despertar y al mismo tiempo el redescubrimiento de un saber despreciado por Occidente y la ciencia contemporánea. Por otro lado el tema del saber está ligado al del poder, el hombre que sabe (el brujo), es el hombre de poder (el guerrero).

El brujo puede ver la otra realidad porque la ve con otros ojos. Castaneda ha penetrado en una tradición cerrada, una sociedad subterránea y que coexiste, aunque no convive, con la sociedad moderna mexicana. Una tradición en vías de extinción, la de los brujos, herederos de los sacerdotes y chamanes precolombinos. En las ideas de don Juan sobre la naturaleza aparece continuamente el tema del doble animal, el nahual, cardinal en las creencias precolombinas, al lado de conceptos de origen cristiano. Sin embargo, es aventurado afirmar que se trata de un sincretismo en el que tanto el fondo como las prácticas son esencialmente precolombinas. La visión de don Juan es la de una civilización oprimida por el cristianismo y por las sucesivas ideologías. Es la visión de un vencido indomable. Las ideologías por las que nos matamos desde la Independencia han durado poco, las creencias de él han perdurado en la vida de los indios desde hace varios miles de años.

El etnocentrismo de los misioneros era religioso, el de los antropólogos es progresista y nacionalista. Esto limita su comprensión de ciertas formas de vida. Para los misioneros creencias y prácticas religiosas de los indios son algo endemoniadamente serio, para los antropólogos aberraciones o errores, productos culturales que hay que clasificar como curiosidades y monstruosidades.

Podríamos decir entonces que la acción de los alucinógenos es doble, son una crítica de la realidad y una propuesta de otra realidad. El mundo que vemos, sentimos y pensamos aparece distorsionado. Sobre sus ruinas se eleva otro mundo, horrible o hermoso, pero fascinante. La visión de la otra realidad reposa sobre las ruinas de ésta. La  visión se apoya en un escepticismo que nos hace dudar de la existencia de este mundo que vemos, oímos y tocamos.

“La antropología llevó a Castaneda a la hechicería y ésta a la visión unitaria del mundo: a la contemplación de la otredad en el mundo de todos los días. Los brujos no le enseñaron el secreto de la inmortalidad ni le dieron la receta de la dicha eterna: le devolvieron la vista. Le abrieron las puertas de la otra vida. Pero la otra vida está aquí. Si, allá está aquí, la otra realidad es el mundo de todos los días. En el centro de este mundo de todos los días centellea, como el vidrio roto entre el polvo y la basura del patio trasero de la casa, la revelación del mundo de allá. ¿Qué revelación? No hay nada que ver; nada que decir: todo es alusión, seña secreta; estamos en una de las esquinas del cuarto de los ecos, todo nos hace signos y todo se calla y oculta. No, no hay nada que decir.”  Concluye Octavio Paz de un autor y su obra, con impresionante éxito editorial desde su primera publicación.  

martes, 1 de enero de 2013

EL OLVIDO DEL BAJO SUR DE JALISCO






Las regiones del Estado han sido ignoradas por los gobiernos en su estudio y como consecuencia en su desarrollo. La historia, la antropología, los recursos naturales y la cultura son dejadas de lado, lo que equivale a decir entre otras cosas que no se conoce su identidad. Las entidades con capacidad de investigación tampoco se han preocupado por la riqueza de su microhistoria, sin prestar importancia así a los valiosos recursos que subyacen en su suelo y su memoria. El Sur de Jalisco no es la excepción, especialmente la región  del valle que abarca de Autlán a los volcanes.

En los contextos nacional e internacional la región más conocida e identificable de Jalisco es la de Los Altos, sobre todo por la proyección que le brindara el cine a través de la visión de cineastas como Miguel Zacarías Nogaim de origen libanés y admirador de la tradición conservadora. Se estereotipó al hombre alteño como un cristero, un charro atrabancado y bravucón. De la mujer por su parte se hizo un modelo con características árabes, que luego nos lo vendieron como originario de Andalucía, lo que significa moro. A través de ese enfoque se trató de reconstruir un mundo idílico de haciendas y ranchos, envuelto en valores religiosos.  Debemos considerar también a quienes le dieron forma musical a la región de Los Altos. Autores de letras como el tamaulipeco Ernesto Cortázar y el musicólogo Manuel Esperón originario de la ciudad de México, contribuyeron a forjar una imagen irreal de una región y su sociedad. Se logra de esa manera construir un concepto de ideología católica y estructura fisiócrata colonial, cuya personalidad es simplificada.

El Bajo Sur por su parte tiene una suma de condiciones que hasta la fecha no han sido evaluadas y valoradas por estudios metodológicos profesionales. Existen en su historia elementos que podrían definir una identidad hasta ahora desconocida. A la fecha gobiernos e instituciones no han sabido comprender y mucho menos procesar y valorar la riqueza de esa región. Sus valores naturales, culturales e ideológicos, son prácticamente desconocidos. Los únicos estudios antropológicos de las poblaciones indígenas que se han hecho hasta la fecha, son los trabajos de Isabel Kelly en la primera mitad del siglo veinte, patrocinados por la Universidad de California. Mediante dos trabajos estudió las tribus otomíes y nahuas desde Autlán hasta Zapotitlán.

No es un tema menor estudiar la época de la colonia en la que los Franciscanos llevaron la batuta de la evangelización. Su influencia aun pervive en restos de templos y en imágenes religiosas que se adoran en las distintas poblaciones como la Virgen de La Asunción de Tonaya, venerada en toda la región. Los franciscanos ejercieron la catequización en todas las poblaciones desde Zapotitlán hasta Autlán y establecieron conventos en Tuxcacuesco, Ejutla y Autlán, hasta que en 1797 el obispo Cabañas ejecuta Cédula Real que decreta la secularización de los curatos franciscanos.

Además de los estudiosos de la historia de Autlán, nadie sabe que sus grandes personajes del siglo diecinueve son conservadores, ilustrados y altruistas. Tampoco es conocido del público que una de las grandes figuras religiosas de la primera mitad del siglo veinte de la región fue Amador Velasco Peña, originario de Purificación y párroco de Autlán, de donde pasó a ser obispo de Colima por 45 años, hasta su muerte en 1949.

No es conocida la poderosa influencia que ejercieron los seminarios de Autlán y Ejutla en la guerra cristera, alimentada sobre todo por los sacerdotes egresados de este último y formados bajo la tutela del sacerdote Francisco Amezcua. Tampoco la iglesia católica ha sido acuciosa en su análisis y propuestas, al considerar solamente la región de Los Altos como protagonista de la guerra cristera. Se puede decir que hubo sacerdotes que participaron en la revuelta cristera de manera abierta o encubierta en Zapotitlán, Tolimán, Tuxcacuesco, San Gabriel y Autlán, para hablar solamente de las parroquias. Como no se conoce más allá de las versiones locales de sacerdotes sacrificados como los casos de Autlán, Ejutla, Toxin y Apulco, entre otros.

No se han realizado estudios de las distintas revueltas, con sus efectos destructivos como los daños a los archivos eclesiales y civiles. Insurgentes, liberales, villistas y cristeros, tuvieron como denominador común su conducta depredadora. Bandoleros, violadores y destructores de vidas y patrimonios y por consecuencia destructores de la cultura y la riqueza de la sociedad de la región.

Se olvida que uno de los pilares en la fundación del Partido de Acción Nacional, Efraín González Luna, era originario de Autlán. Fue además personaje que con el arzobispo de Guadalajara José Garibi Rivera, diseñó y definió el concepto de un gobierno que trascendió en la historia de Jalisco, el de Jesús González Gallo. Fue González Luna personaje de formación cultural y reconocimiento internacional con un fuerte bagaje católico y conservador. Poco se habla salvo en las publicaciones de Acción Nacional, que en el año de 1948 ese partido obtiene la administración municipal de El Grullo, por lo que fue el segundo municipio en el país después de Quiroga Michoacán, en obtener un triunfo el recién fundado partido político.

También ha habido ilustres personajes liberales en la región, especialmente médicos, que cultivaban la cultura y que a partir de la década de los cincuenta, enfrentan a las corrientes conservadoras y a los cacicazgos heredados de los primeros gobiernos revolucionarios, especialmente en los municipios de El Grullo y Autlán.

No ha habido un proyecto que articule la influencia en la cultura nacional y universal del músico Blas Galindo y del cantante de ópera José Mojica. Quizá el más constantemente recordado sea el literato Juan Rulfo, todos ellos con origen en el mismo lugar, San Gabriel. Músicos cultos y populares reconocidos los hay también en Autlán, Tonaya y El Grullo. A la vez que para algunos estudiosos la mayoría de los sones jaliscienses tienen su origen en la población de Copala del municipio de Tolimán.

Que podríamos además decir de la riqueza que representan los bosques de las montañas que circundan el valle, especialmente la Sierra de Manantlán, con flora y fauna endémica, única en el mundo, además de su imponente belleza. Salvo excepciones contadas no se ha estudiado la riqueza de los recursos naturales, ahora desaparecida en la región de la costa y en las montañas bajo la explotación irracional de los bosques y la contaminación de ríos, arroyos y manantiales.

El desconocimiento y la falta de un concepto integral de la función pública tiene como consecuencia enfoques errados de diseño y planeación, lo que genera a su vez políticas desarticuladas y erráticas de los gobiernos. Debieran de realizarse estudios y diagnósticos de las regiones que permitan implementar programas completos y armónicos, en los que participen las instituciones de investigación social e histórica. Así en tanto los gobiernos ejercen programas  de mejora de la calidad de vida de la población, se protege el patrimonio cultural y natural. Tendríamos como consecuencia una sociedad orgullosa de su patrimonio y con identidad histórica.

martes, 18 de diciembre de 2012

EL REGRESO DEL PRI Y EL CONCEPTO DE ESTADO





En lo que podríamos llamar criterios de gobierno de los partidos políticos, se encuentra una clara diferencia en la forma de interpretar la intervención del Estado en la vida de los particulares de Acción Nacional y el Revolucionario Institucional. Si bien se afirma que este último ha modificado su manera de enfocar algunas prácticas del ejercicio público, en otros aspectos se percibe con claridad el mismo concepto, cuando menos en el esbozo de los primeros días de Enrique Peña Nieto.

Sin entrar en la descripción de lo que podríamos llamar secuelas de una cultura de la función pública en el país y de la que muchos ciudadanos esperaban una práctica distinta de los gobiernos del PAN, podemos establecer que el estado de cosas que condiciona nuestra vida democrática y política no sufrió cambios de fondo. Por razones no claras no asumieron los gobiernos de dicho partido la transformación del ejercicio de la función pública que la sociedad esperaba y pareciera que prefirieron caminar por la ruta de los intereses creados, que permitió a los gobiernos de dos sexenios mantenerse en un espacio de comodidad.

En un intento de establecer las diferencias elementales de los dos gobiernos de Acción Nacional,  podríamos establecer que Vicente Fox se manifestó como un personaje práctico y de concepción simple del ejercicio de gobierno, asimilándola a dirigir una empresa particular, llegando al extremo de olvidar que su función estaba regulada por normatividad jurídica. De paso olvidó también considerar la visión histórica del país.

En otro extremo se encontró Felipe Calderón de formación católica e ideológica tradicional. Sufrió un fenómeno común de los gobiernos de Acción Nacional, la falta de claridad de misión de su gobierno, lo que no le permitió tener un proyecto que le permitiera arribar en la práctica a la Declaración de Principios y Programa de Acción de su partido.

Sin embargo en algo fueron coincidentes ambos gobiernos, en su concepto de Estado. A pesar de la ideología conservadora de su partido, asumieron un principio de liberalismo tradicional, “dejar hacer y dejar pasar”. Dejar en libertad la acción de las distintas fuerzas  de la sociedad, situación que generó el abuso de los fuertes sobre los débiles. No asumieron que la experiencia histórica ha obligado a los estados a intervenir para garantizar los equilibrios, lo que significa brindar un mínimo de justicia.

El desconocimiento de la estructura social y política de determinado momento histórico, lleva a los líderes de los gobiernos a tomar decisiones equivocadas o a la inacción. De esa manera se puede decir que se considera la falta de acción del Estado como una limitante del desarrollo natural de las fuerzas sociales y por consecuencia de la democracia. Además dichos gobiernos por el desconocimiento del desarrollo histórico, confunden la etapa histórica que se vive.

Es claro que dentro de la herencia de los gobiernos del PRI se encuentran los grupos de poder actuales y que fueron utilizados de forma indiscriminada para la manipulación política con cinismo pragmático. Mismos que los gobiernos de Acción Nacional protegieron y utilizaron sin escrúpulo alguno. Sin embargo no debemos olvidar que los ideólogos del Revolucionario Institucional generaron lo que podríamos llamar la semilla de su desaparición.

Es muy temprano para establecer que el nuevo gobierno va a mantener el ritmo y la presión que viene ejerciendo sobre los grupos. La habilidad y su capacidad de manipulación no es desdeñable y no es remoto que en el proceso logren complicidades y condiciones para debilitar las acciones en su contra, sin embargo la necesidad del gobierno de brindar resultados y hacer creíble su intención de mejorar la vida de la nación, podrían obligarlo a mantener el ritmo y el sentido de las decisiones.

Sin embargo pasada esa etapa de resabio predemocrático, el mismo Estado se puede convertir en un ente limitante de la democracia y como consecuencia del desarrollo del país, cuando su intervención sistemática se convierte en un factor que inhibe el libre movimiento de la acción individual.

Así nos encontramos ante dos momentos determinantes del Estado. El papel de equilibrio de fuerzas  en una etapa de inmadurez democrática y el de intervención mínima cuando esa sociedad ha evolucionado. En el primer caso estamos ante la concepción de Estado como lo concibieron los teóricos de El Renacimiento, cuando habla del dominio (El Príncipe), sobre los señores feudales. El segundo es el que esboza Lenin, cuando afirma que la última etapa del comunismo es aquella en que el Estado se convierte en una administración de servicios, en la que ya no es necesaria la fuerza del Estado.

La concepción que el gobierno de Peña Nieto ha retomado es que el Estado es el rector de las decisiones de la sociedad, es desde luego una interpretación de la etapa en que nos encontramos, se refiere a un momento de subdesarrollo democrático y político con sedimentos de feudalismo, ejemplarizada con la actuación impune de los grupos de poder.

Lo mismo se puede decir de los poderosos sindicatos que medran de los intereses públicos y sociales como la educación y los hidrocarburos, como los feudos monopólicos de importantes áreas económicas y de medios de comunicación entre otros, que no solamente abusan con libertad absoluta sino que gozan de la protección del Estado, en temas como el impositivo y las decisiones discrecionales de la función pública a su favor.

Como paradoja inesperada vemos que el Presidente que ha sido señalado como favorecido en la pasada elección por los grupos de poder, acabará por desmantelarlos, ante una intensa presión social. Sobre todo la actitud crítica de los jóvenes, que se manifiestan a través de los modernos sistemas de comunicación, que han puesto en jaque a los gobiernos autocráticos.

Pareciera de esa manera que estamos en la antesala del regreso de un concepto de gobierno que liquide los cacicazgos y grupos feudales que atosigan al país. Sería un enorme avance hacia la democracia, una sociedad que a través de la presión obliga a un gobierno a acabar con los obstáculos que frenan el desarrollo económico, tecnológico, cultural y social del país.

De esa manera el Estado Mexicano libraría la última batalla para lograr su soberanía, como paso previo para arribar a la democracia plena. Esperemos que los criterios de los pensadores del Revolucionario Institucional se consoliden para trasladar al Estado de un estadio feudal al democrático.  

Por una errónea interpretación del momento histórico nos empantanamos por doce años, es tiempo de retomar el camino y regresar por la ruta del proceso de la democracia y superar ese escollo para entrar en una nueva etapa del desarrollo histórico.

jueves, 25 de octubre de 2012

GONZÁLEZ MORFÍN, EL PAN Y LA DEMOCRACIA





La reciente muerte de Efraín González Morfín inició una reflexión sobre lo que han significado los distintos actores en la democracia en México, además de ubicar la participación histórica de los partidos políticos y sus personajes. Para el caso, aun no logra dilucidarse con claridad el perfil de Acción Nacional, sobre todo en la alternancia, al pasar de la participación testimonial a la descarnada lucha electoral.

El padre de González Morfín, al lado del Arzobispo de Guadalajara, José Garibi Rivera, fue protagonista del desprendimiento de lo que sería el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente de la Universidad Autónoma de Guadalajara, movimiento de origen jesuita y con el que seguramente el joven simpatizaba. Su formación social proviene de espacios de la educación superior de esa orden religiosa en la que también cursó la educación básica.

La posición de González Morfín debemos verla no solamente desde el ámbito estrictamente personal de un personaje de gran conocimiento y cultura, sino también la localizamos como un eslabón más dentro de la tradición conceptual política o si se quiere ideológica de esa corriente histórica del país.

Si hemos de tratar de entender al país desde el ángulo de Don Daniel Cosío Villegas, que consideraba al PRI y al Presidente de la República como los dos pilares del Sistema Político, entonces habríamos de concluir que Acción Nacional vendría a ser como antípoda la otra cara de dicho sistema.

Símil geográfico que se entiende porque el PRI surge, por un lado, como la síntesis de pensadores liberales y socialistas, además de integrar a líderes de distinto origen y formación en la década de los veintes, elementos que cargaría durante toda su historia y que le han generado no pocas fricciones internas en el afán de mantener su estructura. La génesis de Acción Nacional, por su parte, entraña la incorporación de organismos seculares católicos como la Acción Católica de la Juventud Mexicana, que en algunas vertientes alimentó también a movimientos radicales como el cristero. Aunque con clara inspiración religiosa, Acción Nacional por decisión de sus creadores nunca fue un partido católico  como sus primos de América Latina, mantuvo siempre una posición laicista por más que muchos de sus miembros fueran obstinadamente católicos.

Los referentes políticos del PRI Gobierno que influyen en la creación del PAN son sin duda la de los movimientos de izquierda, concretamente el gobierno de Lázaro Cárdenas, marcadamente sus contenidos de educación universitaria. Así por ejemplo en la UNAM se presenta la lucha por la Autonomía y la Libertad de Cátedra, en la que aparece junto a José Vasconcelos, como personaje destacado, Manuel Gómez Morín, cerebro y creador del partido. Por otro lado en Jalisco es notoria la definición del autlense Efraín González Luna en el conflicto universitario local.

Si bien debe decirse que dichos personajes, los fundadores del PAN, participaron y se definieron por la concepción antisocialista o si se quiere antigobiernista, nunca promovieron la lucha violenta. Antes bien se destacaban por su conocimiento, cultura, humanismo y posiciones pacifistas. Para la época de la fundación de Acción Nacional, en 1939, González Morfín tenía 10 años. Dichos eventos debieron dejarlo marcado; además, ¿cómo podría ser ajeno a la influencia de un personaje de la estatura intelectual y política de su padre?

Sin embargo, se habría de conocer su liderazgo y su sólida formación, sin duda con gran influencia paterna, en la década de los sesentas, bajo esa figura religiosa que cambio al mundo: el papa Juan XXIII, con su encíclica Pacem in Terris y sobre todo con la convocatoria y apertura del Concilio Ecuménico Vaticano Segundo, que vino a revolucionar no sólo lo teología y los cánones sino hasta la formalidad centenaria de la iglesia católica, que abarcó desde el ritual en que el sacerdote oficiaba de espaldas a la feligresía y oraba en latín para hacerlo de frente y en español y convertir sus cantos en populares, como la propia concepción de la arquitectura de las iglesias para convertirlas en abiertas e iluminadas. Ahí está la raíz de la transformación o si se quiere de la reconstrucción de principios de Acción Nacional que con un bagaje claramente social, y que algunos llegaron a catalogar de izquierdismo en una aparente contradicción con los creadores del partido, impulsaron Adolfo Christlieb Ibarrola y sobre todo Efraín González Morfín.

El giro fue tan fuerte y dramático que dentro y fuera del PAN generó desconcierto, al extremo de que la posición del propio líder del partido (Christlieb Ibarrola) se tachó de comunista en su propuesta solidaria con el movimiento estudiantil de 1968. Dicha posición generó además una contradicción dentro de las corrientes progresistas de los otros partidos, que sintieron se les arrebataban las banderas sociales por quienes consideraban conservadores.

La coherencia de pensamiento de dichos personajes se manifiesta en la historia posterior de su partido, misma que sostiene González Morfín cuando asume el liderazgo del mismo. Sin embargo, como era de esperarse, las corrientes pragmáticas hicieron alianza con las conservadoras y lucharon para recuperar lo que creían les pertenecía, la conducción de su partido por los caminos de los intereses y las posiciones de tradición católica conservadora.

A la luz de lo que es ahora Acción Nacional y su desastrosa actuación como gobierno, se observa su historia como una ruta de grandes contrastes y conflictos, en la que habiendo sacrificado a sus mejores hombres no encuentra el equilibrio entre la posición que ellos llaman moral y el pragmatismo. Así, a la distancia, no podemos dejar de observar las decisiones conceptuales bajo los valores de la honestidad que el propio partido construyó, una posición testimonial para marcar las grandes fallas de sus antípodas del PRI, destruida en su ejercicio de gobierno bajo los intereses de un utilitarismo ramplón.

Incorporar sin conflicto al epistolario partidista el legado de los grandes personajes que emanaron de él, es el desafío del PAN para lograr la coherencia entre su prédica y la acción, bifurcación que se antoja imposible de superar para reunir en una sola corriente las aguas sin aparecer como contradicción. El mayor reto será incorporar el legado de González Morfín sin que tenga sentido utilitario. Asumir al personaje con sus ideas y sus acciones coherentes, que podrían convertirse en ejes de una nueva visión de la propuesta política de ese partido, en la búsqueda de la ruta extraviada y el regreso a sus orígenes inspirados en la ética católica, la doctrina social de la Iglesia y la solidaridad social.

sábado, 13 de octubre de 2012

LA CIUDAD DE LOS INMORTALES








Un amigo me comentaba recientemente que un tercero, ministro religioso de alto rango al que estimamos ambos, acababa de partir a Turquía a recorrer la ruta de San Pablo y las poblaciones del Asía Menor, reconocidas por su historia arqueológica y cultural. Al tratar de recordar los nombres de los lugares que creí que visitaría me di cuenta que no los recordaba, lo que me generó inquietud y desazón. En ese momento me llegó a la mente El Inmortal, la narración de Borges, la paradoja que nos muestra la inutilidad de vivir mucho si acabamos sin recuerdos.

Nos relata Borges que los mortales al tomar agua de un arroyuelo adquieren la inmortalidad y con el tiempo pierden la memoria, lo que equivale a un contrasentido, porque de que vale vivir por siempre si no recuerdas el pasado. El viajero de la historia en busca de la inmortalidad bebe del arroyo y adquiere el privilegio de la eternidad. En el camino se encuentra con un personaje que lo acompaña y que ha perdido la memoria. Al mencionarle el nombre del perro de Ulises, después de un gran esfuerzo logra recuperar parte de sus recuerdos.

Nos cuenta que la historia del Inmortal fue conocida a través un manuscrito que apareció en el último tomo de la Ilíada, redactado en inglés y que abunda en latinismos, de los seis volúmenes en cuarto menor (1715-1720) de la Ilíada de Pope. Adquirido por la princesa Lusinge al anticuario Joseph Cartaphilus, de Esmirna. De Joseph nos dice la princesa que era un hombre consumido y terroso, de ojos grises y barba gris, de rasgos singularmente vagos. Se manejaba con fluidez e ignorancia en diversas lenguas; en muy pocos minutos pasó del francés y del inglés a una conjunción enigmática de español de Salónica y de portugués de Macao.

Al final de la historia nos damos cuenta que el inmortal es el mismo Cartaphilus, quien fue originalmente tribuno de una legión que estuvo acuartelada en Berenice, frente al Mar Rojo. Afirma el personaje que sus trabajos iniciaron en un jardín de Tebas Hekatómpylos en la conquista de Alejandría, durante el imperio de Diocleciano.

Tuvo conocimiento de la Ciudad de los Inmortales a través de un jinete que rendido y ensangrentado que venía del oriente que con tenue voz insaciable le preguntó en latín el nombre del río que bañaba los muros de la ciudad, a lo que el tribuno le contestó que era el Egipto que alimentan las lluvias. El viajero le contestó “Otro es el río que persigo, el río secreto que purifica de la muerte a los hombres”. Agregó que en la margen ulterior se eleva la Ciudad de los Inmortales, rica en baluartes y anfiteatros y templos.

El tribuno se dedicó a buscar el río de la inmortalidad y después de vagar por el desierto “…se encontró tirado y maniatado en un oblongo nicho de piedra, no mayor que una sepultura común, superficialmente excavado en el agrio declive de una montaña.” Afirma que al pie de la montaña se dilataba sin rumor un arroyo impuro, entorpecido por escombros y arena; que en la opuesta margen resplandecía (bajo el último sol o bajo el primero) la evidente Ciudad de los Inmortales.  Continúa diciendo que en la arena había pozos de poca hondura; de esos mezquinos agujeros (y de los nichos) emergían hombres de piel gris, de barba negligente, desnudos. Dice que creyó reconocerlos: pertenecían a la estirpe bestial de los trogloditas, que infestan las riveras del Golfo Arábico y las grutas etiópicas; no se maravilló de que no hablaran y de que devoraran serpientes.

La humildad y miseria del troglodita que lo acompañaba le trajeron a la memoria la imagen de Argos, el viejo perro moribundo de la Odisea, y le puso ese nombre. “…con mansa admiración, como si descubriera una cosa perdida y olvidada hace mucho tiempo, balbuceó estas palabras: “Argos perro de Ulises”. Y después, también sin mirarme: “Este perro tirado en el estiércol”. Al preguntarle qué sabía de la Odisea, contestó: “Muy poco”, dijo “Menos que el rapsoda más pobre. Ya habrán pasado mil cien años desde que la inventé.”

Continúa su narración al afirmar que entre los corolarios de la doctrina de que no hay cosa que no sea compensada por otra, hay uno de muy poca importancia teórica, pero que nos indujo, a fines o a principios del siglo X, a dispersarnos por la faz de la tierra. Dice “Cabe en estas palabras: Existe un río cuyas aguas dan la inmortalidad; en alguna región habrá otro río cuyas aguas la borren. ….Homero y yo nos separamos en las puertas del Tanger; creo que no nos dijimos adiós.”

Continúa al afirmar que recorrió nuevos reinos, nuevos imperios. En el otoño de 1066 militó en el puente de Stamford… En el séptimo siglo de la Hégira, en el arrabal de Bulaq, transcribió con pausada caligrafía, en un idioma que ha olvidado, en un alfabeto que ignora, los siete viajes de Simbad y la historia de la Ciudad de Bronce. En un patio de la cárcel de Samarcanda ha jugado muchísimo al ajedrez. En Bikanir ha profesado la astrología y también en Bohemia. En 1638 estuvo en Kolozvár y después en Leipzig. En Aberdeen, en 1714 se suscribió a los seis volúmenes de la Ilíada de Pope, que frecuentó con deleite. Hacía 1729 discutió el origen de ese poema con un profesor de retórica, llamado, cree, Giambattista; sus razones le parecieron irrefutables.

El 4 de octubre de 1921, el Patna, que lo conducía a Bombay, tuvo que fondear en un puerto de la costa eritrea. ….. En las afueras vio un caudal de agua clara; la probó, movido por la costumbre. Al repechar al margen, un árbol espinoso le laceró el dorso de la mano. El inusitado dolor le pareció muy vivo. Incrédulo, silencioso y feliz, contempló la preciosa formación de una lenta gota de sangre. De nuevo era mortal, se repitió, de nuevo se parece a todos los hombres.

La narración concluye con una reflexión “A mi entender, la conclusión es inadmisible. -Cuando se acerca el fin-, escribió Cartaphilus, -ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras.-  Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros, fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos.”

Se puede perder la memoria por múltiples razones y no necesariamente por haber encontrado la Ciudad de los Inmortales, historia que se queda en las páginas del genio argentino. Aunque de alguna manera siento que Borges esboza una sonrisa burlona por encima de mi hombro.



sábado, 2 de julio de 2011

FLAVIO ROMERO DE VELASCO






Es el gobierno de Flavio Romero de Velasco la muestra clara de lo que significaba para los teóricos del PRI el concepto de Razón de Estado, esto es, que el Estado se encuentra por encima de cualquier otro interés, incluyendo el individual, aunque en forma determinante de los grupos de poder denominados peyorativamente cacicazgos.

Dicho principio heredado del renacimiento, en cuya teoría se establece que es prioritaria la existencia del Estado, a fin de garantizar a la sociedad un espacio de gobernabilidad, misma que no se concibe cuando existen poderes fácticos por encima de la autoridad de los gobiernos.

La Razón de Estado es un elemento pre democrático, cuando menos para como conciben las sociedades modernas a la democracia. Aunque no debe dejarse de lado que con el atraso en que han vivido las naciones y sociedades subdesarrolladas, es imposible llegar a un estado aceptable de democracia sin antes haber limitado el poder y la fuerza de los grupos de corte feudal. No podemos decir tampoco que dicha etapa ha sido superada completamente en nuestro medio, puesto que aun existen grupos que controlan a los partidos políticos que convierten en instrumentos para imponer criterios y liderazgos a las instituciones que debieran ser garantes de la justicia, la libertad, la igualdad y la democracia.

Ahora bien para que la democracia exista, es requisito indispensable el debilitamiento de los grupos que le imponen condiciones a la sociedad, por lo que es impensable que se logre evitar etapas históricas, como la que supera el vasallaje. Así el gobierno de Flavio Romero vino a preparar la estructura política de la nueva etapa de Jalisco, la democrática, al debilitar los grupos que a través del siglo veinte impusieron condiciones e intereses.

Es de considerar que aun con los excesos que se cometieron en afán de establecer la primacía del Estado, Flavio Romero logró el debilitamiento definitivo de las corrientes de Margarito Ramírez, Marcelino García Barragán y Guadalupe Zuno. Al final de su gobierno también logró doblegar la arrogancia de las centrales obreras, que dejaron de chantajear los gobiernos bajo la amenaza de paros del transporte público.

De sus acciones políticas destaca el serio intento por sustituir los liderazgos tradicionales del PRI, heredados de los gobiernos anteriores, logró así neutralizar a la mayoría de ellos. En el caso de los Comités Regionales Agrarios de la Liga de Comunidades Agrarios, al convertirlos en Comités Municipales acabó con su influencia tradicional. Aunque debe decirse que coincidió con la etapa de transformación de la propia Confederación Nacional Campesina.

A partir de su candidatura a gobernador del Estado en 1976 obligó al PRI a separar de las decisiones para candidaturas a diputados locales y presidentes municipales a todos los grupos tradicionales, lo que significó un fuerte golpe a quienes dominaban y controlaban las administraciones municipales y ejercían poderes regionales, tal sucedió asimismo con las candidaturas de cuota que ejercían las corrientes políticas estatales, las centrales obreras y los grupos de poder municipal y regional.

La zona militar por su parte, actuó con mayor moderación y discreción que con su antecesor. Tuvo Flavio Romero fuertes fricciones con el Procurador General de la República por los abusos de la Policía Judicial Federal, la que fue exhibida por sus arbitrariedades. Se confrontó con la poderosa Dirección Federal de Seguridad de la Secretaría de Gobernación, por la prepotencia con que actuaban sus agentes, quienes se enfrentaron con armas de fuego con la policía municipal de Tlaquepaque.

Del conflicto con las centrales obreras y su férreo control del transporte público surgió en el siguiente sexenio el SISTECOZOME, encargado de otorgar permisos de servicios subrogados de transporte a particulares. Así como la creación de la empresa descentralizada Servicios y Transportes que adquirió las rutas y el equipo que operaban los protegidos de la CROC, lo que debilitó a las organizaciones que mantenían el monopolio.

Sin embargo no logró su propósito de crear una nueva clase política, como lo hicieron en forma destacada Jesús González Gallo y Juan Gil Preciado. Como tampoco intentó crear un grupo caciquil como sus antecesores, aquellos a los que tanto se opuso. De los miembros de su gobierno varios de ellos participaron en los siguientes gobiernos, otros se dedicaron a actividades sociales influyendo positivamente en la vida del Estado. El gobierno se distingue por el gusto y la promoción de la cultura, continuador en alguna manera de las políticas de Agustín Yáñez. Destaca Alfonso de Alba, secretario de gobierno, reconocido por su formación cultural y erudición.

Dentro de los saldos negativos de Flavio Romero queda la destrucción del patrimonio histórico del centro de la ciudad de Guadalajara, en forma destacada la sevillana plaza de toros El Progreso, para construir la Plaza Tapatía en forma de plancha de concreto y complementada de edificios comerciales. También se registraron abusos de las policías Rural, Intermunicipal y Judicial del Estado. Fue asimismo dentro de su período que se consolidó la presencia en Jalisco de los capos del narcotráfico, desplazados del Estado de Sinaloa con la Operación Cóndor del sexenio precedente. 

Flavio Romero de Velasco gobernó del primero de marzo de 1977 al 28 de febrero de 1983. Debemos a las acciones decididas y firmes de su gobierno los cimientos de la vida que ahora vive el Estado, en un serio intento por consolidar una nueva etapa histórica a través de la participación ciudadana, el respeto al voto y una democracia en proceso de consolidación con la alternancia de los partidos políticos.