sábado, 16 de octubre de 2010

MALCOLM LOWRY BAJO EL POPOCATEPETL


En una descripción vívida Lowry narra sus propias vivencias apenas disfrazadas en Cuernavaca, a la que llama Quauhnáhuac en la novela Bajo el Volcán. Con los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl al fondo del paisaje, va describiendo en poética narración, una vida de tensiones y delirios a la sombra del alcohol. Alucinada por los efectos del narcótico y alucinante en el impacto que genera en sus lectores su intensa narrativa.


La historia de su novela cumbre, que alude a la cercanía del Popocatépetl, corre sobre el hombro de los personajes a través de los que el narrador nos va describiendo los hechos, los diálogos, los pensamientos íntimos, las frustraciones, las angustias, los equívocos.



Nació Lowry el 28 de julio de 1909 cerca de Liverpool, para luego cursar estudios de filosofía en Cambridge. Después de una vida azarosa de marino residió en Nueva York, en Hollywood, en México y en la Columbia Británica. En 1947 publicó la versión definitiva de Bajo el Volcán, reescrita cinco veces por insistencia del editor. Su vida llena de tensiones y afectada por el alcoholismo terminó el 27 de junio de 1957.



Lowry encontró el tema de su narración en Cuernavaca, como Graham Greene en la persecución religiosa de Garrido Canabal en que describe la historia del sacerdote pecador y perseguido en El poder y la gloria, o D. H. Lawrence en el Lago de Chapala en su Serpiente Emplumada, con personajes reales y ficticios de un México convulsionado. Para los tres el México mestizo es un mundo incomprensible, tortuoso, alucinante. Son ellos los escritores ingleses que se empeñaron en describir un país extraño y exótico para el mundo occidental.



Es la historia de Lowry como su obra, fascinante, marinero en el Extremo Oriente, su existencia fue itinerante en tanto se dedicó a la literatura. Genio como era, sufrió de las grandes depresiones y delirios que le deparaba el alcohol. Queda en su obra retratado un mundo lleno de tensión, angustiado, con esa sensación del círculo que conduce al hundimiento, que lo llevó al final de sus días. Es su obra la descripción vívida de ese mundo atormentado, lejano a su esposa que no pudo soportar los demonios del alcohólico.



Tiene la historia como telón de fondo la Segunda Guerra Mundial y la expropiación petrolera. Un mundo que simpatiza con el Eje, con tintes de fascismo que asoma a través de ciertas ventanas y que el personaje principal, el cónsul Geoffrey reconoce pero no atiende por un sentimiento depresivo.



La obra es en realidad una biografía disfrazada, con la enfermedad de la que le será imposible separarse y que sin embargo le permitirá penetrar en el alma del hombre, su propia alma desnuda, ante el imposible auxilio de quienes lo conocen y aprecian. El no poder escapar de la dependencia de la bebida que lo conduce por los ásperos caminos de la autodestrucción.



El intento de una imposible redención, la relación con sus amigos a la vez que enemigos, por desear a la misma mujer, su mujer, el describir un mundo desde el delirio, desde el mismo infierno, al tiempo que poético en toda la intensidad del término, la poesía convertida en dolor, en prisión, en pasión desequilibrada, sin posibilidad alguna de sanar o reconciliarse con el mundo.



Lowry trata de racionalizar el mundo a través de una expresión que atribuye al monólogo interior de su amigo el productor de cine, M. Laruelle, que lo hace exclamar a nombre de Maximiliano de Austria, “Es nuestro destino vivir aquí, Carlota. Mira este glorioso país montañoso, mira sus colinas, sus valles, sus volcanes increíblemente bellos.”



Ejemplo de un mundo ambivalente, centro de atracción de dos polos intensos, es la estrujante carta (nunca enviada), que le escribe a su esposa, quien lo dejó y ahora le pide el divorcio. “ …pero ¿por qué, al menos no simulé haberlas leído (las cartas), por qué no simulé aceptar algún galardón de arrepentimiento al ver que me las enviabas? ¿Y por qué no mandé inmediatamente un telegrama o unas líneas?... ¿Por qué no, por qué no, por qué no? Porque supongo que habrías vuelto a tiempo si te lo hubiera pedido. Pero esto es vivir en el infierno. No pude, no puedo pedírtelo. No pude, no puedo mandar un telegrama. Me he quedado, en la ‘Compañía Telegráfica Mexicana’, aquí, y en México, y en Oaxaca, sudoroso y trémulo en la oficina de correos y escribiendo telegramas toda la tarde, cuando había bebido lo bastante para templar mi pulso, y no he mandado ninguno. ….Estoy demasiado enfermo para arreglar lo de los boletos, para sufrir el agotador delirio de las interminables y tediosas llanuras de cactos. Y, ¿para qué irse a morir a los Estados Unidos? Tal vez no me importaría que me enterraran allá. Pero creo que preferiría morir en México”.



O el encuentro con su esposa, cargado de tensión “ ….Luego, alzando de repente los ojos, la vio; con gesto miope escrutó en torno suyo antes de poder reconocerla allí, de pie, tal vez un poco borrosa porque el sol estaba a sus espaldas, con una mano (de la que colgaba su bolso rojo) sobre la cadera, allí, de pie, como ella sabía que él debía verla, medio airosa y un tanto desconfiada. “ ……se levantó mientras ella se acercaba: ---….Dios mío! Ivonne vaciló, pero él no hizo esfuerzo alguno por ir hacia ella; en silencio, Yvonne se deslizó sobre un banco cercano al del cónsul; no se besaron. “



Es Bajo el Volcán una de las obras maestras escrita en lengua inglesa sobre México, conmovedora, apasionante. La descripción del país en la primera mitad del siglo veinte de un genio de la literatura, conocedor del oficio literario y del alma humana.

domingo, 10 de octubre de 2010

LAS REGIONES





Probablemente el peor periodo para el desarrollo equilibrado del Estado ha sido el de Emilio González, que se ha dejado llevar por las inercias de los gobiernos anteriores. De esa manera los criterios de inversión pública y atención de necesidades se siguen utilizando como mecanismo de cooptación electoral y para favorecer empresas, sobre todo constructoras que realizan obras para la Metrópoli de Guadalajara, olvidando deliberadamente las necesidades de otros municipios.



Con una población cercana al sesenta por ciento, asentada en los ocho municipios que integran lo que se ha llamado Zona Conurbada, obligan a los habitantes de las zonas suburbanas a trasladarse a la monstruosa metrópoli en busca de educación, trabajo y mejores condiciones de vida, llevando a las personas al desarraigo y la pérdida de sus valores de origen, hacia una especie de promiscuidad, generada por una abrumadora población asentada en un espacio geográfico pequeño y a punto de agotar los recursos y las posibilidades de servicios públicos.



El tema de las Regiones ha sido desde hace más de cincuenta años materia de discursos y declaraciones oficiales. Unido al potencial desarrollo del Estado ha permanecido en el imaginario oficial, sin que eso signifique de alguna manera avance o definición clara de lo que se hará para reencauzar el crecimiento económico y social.



En el actual gobierno se llegó al extremo de crear dos dependencias que atienden el tema, la Secretaría de Planeación, antiguo COPLADE, encargada específicamente de la Planeación y el Desarrollo del Estado y la mal llamada Gran Alianza por Jalisco. Esta última creada erróneamente para la promoción de funcionarios afines a la ideología del Gobernador, herederos de grupos cristeros y posteriormente del Partido Demócrata Mexicano, que en su pragmatismo Acción Nacional engulló, para finalmente padecerlos como dolor de estómago permanente.



La preocupación por el desarrollo de las regiones del estado aparece inicialmente en el Plan Lerma Chapala, financiado por el Banco Mundial en la década de los sesentas que realizó estudios exhaustivos sobre el tema. En el gobierno de Francisco Medina Ascencio y los posteriores se estudiaron las Regiones desde el Departamento de Economía del Estado. Fue dividido el Estado en cinco regiones naturales que eran la del Centro, los Altos, el Sur, la Costa y la del Norte. Durante el gobierno de Alberto Orozco Romero se hicieron estudios sectoriales en los que participaron el gobierno, los empresarios y los particulares. El desarrollo regional siempre fue tema de los distintos gobiernos, sin embargo nunca se llegó a concretar en acciones efectivas en la geografía estatal.



Es hasta el gobierno de Alberto Cárdenas en que se intentó consolidar un proyecto sobre las Regiones. Una de las primeras decisiones que se tomaron fue subdividir la estructura tradicional en el número de doce, sin embargo esta subdivisión no correspondió en todos los casos a criterios válidos y claros. Una de las principales fallas fue que nunca se otorgó a las Regiones presupuesto específico para obras, solamente se les entregó una pequeña cantidad para estudios de factibilidad. Otro factor negativo fue la simulación al considerarse como inversión regional los proyectos que ya tenían establecidos las dependencias. La participación de los interesados fue otra de las limitantes, por ejemplo a los Presidentes Municipales no se les tomaba en cuenta y asistían a las reuniones como simples espectadores, sin voz ni voto.



Bajo la dirección de la Secretaría de Promoción Económica y el COPLADE se realizaron algunos estudios. Sin embargo el manejo tendencioso en el otorgamiento de los contratos para la realización de los Planes Regionales, por la Secretaría de Administración desvirtuó el esfuerzo. Por otro lado los intereses y las luchas internas de los grupos que se disputaban los puestos burocráticos, desplazaron a los funcionarios que conocían el tema y entramparon los proyectos.



La necesaria reorganización administrativa que permitiera entre sus funciones, otorgar permisos en forma unificada por todas las instancias de gobierno en las Regiones, agilizando trámites para las nuevas empresas, fue otro aspecto que no se resolvió. Al final solamente se construyó la Unidad Administrativa para la Región de Colotlán, misma que sin las facultades y la estructura planeada quedó como un simple conjunto de oficinas burocráticas.



Los Planes de Desarrollo de las Regiones fueron abandonados por el gobierno de Cárdenas y la siguiente administración se desentendió del proyecto, dedicando los recursos a la Zona Metropolitana de Guadalajara, alimentando así el círculo vicioso que se arrastra por décadas. Las consecuencias fueron el continuo y acelerado crecimiento de dicha zona, atraso de las Regiones y los municipios y el deterioro de la calidad de vida de todos los habitantes del Estado. En lo referente al COPLADE lo convirtieron en fuente de financiamiento para apoderarse del Comité Estatal del PAN, por un lado y por el otro para las campañas electorales del grupo del Gobernador del Estado.



A la fecha nadie conoce los Planes del Gobierno para detonar el crecimiento de las Regiones del Estado, junto a una política que frene el crecimiento absurdo de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Antes bien pareciera que las políticas oficiales van encaminadas a seguir impulsando el crecimiento desordenado y la promoción del uso del automóvil particular, en tanto que la población que vive fuera de la zona metropolitana continúa desesperanzada de que algún día se le incorpore al desarrollo.



Aferrados a políticas desarrollistas de la mitad del siglo pasado, permanecen los gobiernos ciegos ante las nuevas tendencias de desarrollo urbano del mundo, que buscan mejorar la convivencia y la calidad de vida de las personas que viven en las ciudades. Siguen empeñados en hacer grandes obras sobre las vías de transporte individual, con el consumo de presupuestos que rinden poco comparativamente y a menor número de ciudadanos. Maliciosamente podríamos pensar que son inventadas para la inversión y el gasto exagerado, para el beneficio de empresas constructoras ligadas a los intereses de quienes gobiernan, sumando así las decisiones erráticas a políticas de corrupción.





Debiera realizarse una planeación participativa en la que se incluyeran las instancias de los distintos niveles de gobierno, las instituciones educativas oficiales y privadas, así como todos los sectores sociales, para definir el futuro de la entidad, incluyendo en un solo concepto la Zona Metropolitana y las Regiones.



Parece que al Gobierno del Estado se le pide una tarea más allá de lo humano, actuar con sentido común y coordinar el esfuerzo de los auténticos representantes de los ciudadanos y de los diversos actores sociales, no ejercicios de simulación acompañados de clubes sectoriales de funcionarios públicos. Los ciudadanos de Jalisco tienen derecho a una vida de realización personal, trabajo bien remunerado y convivir en armonía con la naturaleza y con los otros seres humanos

domingo, 3 de octubre de 2010

UNIVERSIDAD DE POLITICAS UTILITARIAS







Con la habilidad que otorga la experiencia de años, el grupo que se ha apropiado de las instancias y recursos de la Universidad de Guadalajara, manipula en distintas vías. En primer lugar el control del Consejo General Universitario se realiza a través de jóvenes adolescentes de las escuelas preparatorias, que por su edad e inmadurez son manejados con facilidad. Sin escrúpulo alguno, sin respeto a su edad y su persona, denigran la condición de los jóvenes en beneficio del grupo que permanece en el poder.



Otro mecanismo es la amañada Ley Orgánica de la Universidad, que a través de una simulada autonomía evita la intervención de otras instancias públicas en la vida interna de la institución. Todo ello a contrapelo de la definición original de la propia Universidad, que se declaró desde sus inicios Universidad Socialista, esto es, Universidad de Estado. Esa situación fuera entendible si el fin de dicha autonomía fuese evitar la injerencia de instancias distorsionantes de su fin social o académico, sin embargo el objetivo real es evitar la molesta intervención de quienes piden cuentas.



En una parodia de la autonomía universitaria, bandera de personajes como Vasconcelos y el fundador del PAN Manuel Gómez Morín, el grupo la utiliza para evadir informar de políticas educativas y para evitar que los órganos auditores revisen las cuentas de la Universidad que son manejadas con discrecionalidad, en el gasto y en sus aplicaciones en proyectos faraónicos o personales del líder del grupo.



Un tercer instrumento de defensa de los intereses del grupo y el eje sobre el que fincan sus operaciones, es la manipulación a través de los partidos políticos, que a cambio de apoyos ajenos a la ortodoxia política, permiten la intervención de operadores del grupo de poder de la Universidad, para influir en decisiones partidistas y fundamentalmente del Congreso del Estado que beneficien y protejan sus intereses. El fin es cuidarse de modificaciones de Ley que pudieran amenazar el sistema de control de los órganos de gobierno y las revisiones del gasto.



Ejercen además chantaje sobre los gobiernos en turno, en las decisiones que puedan afectarlos por un lado y por el otro para obtener ventajas financieras, políticas y sobre todo impunidad. Su presencia en el Congreso les permite intervenir nombrando representantes y consejeros en el Poder Judicial y los organismos autónomos. Además de influir en los presupuestos de los gobiernos estatal y municipales y el propio de la Universidad, la aprobación de obras, auditorias o sanción de cuentas públicas. Lo que les genera un amplio margen de operación y presión sobre los funcionarios de distintos niveles y órdenes de gobierno.



Con una gran confusión de valores, el grupo que controla la Universidad de Guadalajara ha intervenido lo mismo en actividades internas de los partidos políticos, que en procesos electorales y que como consecuencia directa, al percibirlo la sociedad como una manipulación política, le ha generado desgaste social y desprestigio a la Universidad.



Los candidatos apoyados por el grupo, salvo casos excepcionales reciben una especie de maldición con la que cargan en las votaciones. El secuestro del PRD ha significado la minimización de ese partido, que ha perdido cualquier posibilidad de obtener triunfos electorales. El único objeto con que se le utiliza es con afán de controlar la fracción en el Congreso del Estado y que lo convierte en gozne que es utilizado para romper el equilibrio de fuerzas entre las fracciones del PRI y el PAN, permitiendo así que quien tiene el control del partido y por consiguiente de la fracción parlamentaria, tome las decisiones importantes del Estado.



Uno de los aspectos más grotescos y denigrantes de la utilización de la Universidad para fines electorales, es obligar a trabajadores, profesores y alumnos a apoyar candidaturas internas de partidos o bien campañas constitucionales abiertas, con candidatos impuestos por el grupo. Es sin duda una de las contradicciones más grandes en que puede caer una institución de educación superior, en lugar de promover la participación abierta y democrática de sus miembros, degradarlos a obedecer consignas electorales, triste papel de quien ordena, como del que obedece. Así quienes debieran ser los promotores de la democracia se convierten en instrumentos de quienes la corrompen.



Lejos de convertirse en una Universidad digna y de primer mundo, permanece la enajenación de alumnos y profesores, que ven violentados sus derechos elementales, en beneficio de quienes obtienen prebendas personales de partidos y elecciones, socavando los valores que debieran ser protegidos. Los universitarios se encuentran de esta forma sin posibilidad alguna de acceder a los estadios modernos de participación política y toma de decisiones, participando en la elección de autoridades democráticas y transparentes.



El manejo de la Universidad nunca ha estado alejado de los actos delincuenciales. En el año de 1993 se ligó a quienes la dirigían en el momento de la muerte del Cardenal Posadas, al grupo criminal de los Arellano Félix al aparecer el nombre de uno de ellos como titular de los teléfonos utilizados en los hechos violentos. El siguiente año los vehículos de la Universidad fueron ligados a transporte de la frontera norte a la zona de conflicto de los zapatistas, con la evidente intervención del líder del grupo de la Universidad, apoyando las actividades del grupo infractor.



En el año de 1979 el propio líder del grupo se vio envuelto en un homicidio. Fue detenido y encarcelado en las celdas de la entonces Policía Judicial de la Procuraduría de Justicia del Estado. El asunto nunca fue debidamente aclarado, por razón de que instancias superiores obligaron a cerrar la investigación y a liberar al indiciado, quedando en la oscuridad los hechos.



La propia muerte del último Rector, Carlos Briseño quedó envuelta en la bruma de los rumores y los oscuros pensamientos de quienes conocen los manejos del grupo. Asociada dicha muerte con la de otros actores de la Universidad, queda el mal sabor de boca de una forma violenta para la solución de los conflictos internos del grupo, mismas que las instancias de Procuración de Justicia del Estado no han aclarado debidamente, en lo que debió ser una investigación profesional y razonable de los hechos.



En el lento camino hacia la madurez nuestra sociedad sigue siendo cautiva de los grupos que utilizan el control de instituciones como las universidades para provecho propio. El costo ha sido pagar con decenas de años el retraso de la educación. Ese es el precio de la dependencia de grupos caciquiles.











domingo, 26 de septiembre de 2010

UNIVERSIDAD ALDEANA




Las universidades públicas del país y señaladamente la de Guadalajara, no han evolucionado en los últimos cincuenta años hacia estadios de mejora de la academia, ni en el que debiera ser su objetivo principal, la formación de generaciones que impulsen el desarrollo. Antes bien, se han convertido en lastres para las sociedades al utilizar la educación superior como patrimonio propio, a costa de los presupuestos públicos.



La ruta que ha seguido la educación superior pública ha sido zigzagueante, con resistencias e indefiniciones se mantiene como rehén de grupos de interés que han sabido hacer del control de las universidades, a través de liderazgos estudiantiles, espacios para los negocios. Dichos vicios tienen su origen en una concepción educativa ideologizada de origen, que el tiempo suavizó y de la que, sin embargo, sus sistemas de control se heredaron a nuevos tipos de liderazgo político, en beneficio de grupos y partidos políticos.



Para el caso de la Universidad de Guadalajara el populismo estudiantil impulsado por Lázaro Cárdenas y operado por Natalio Vázquez Pallares a través del FESO, generó que el sector académico quedara en segundo plano, haciendo del liderazgo estudiantil el protagonista en la conducción de la educación, lo que causó inevitablemente la distorsión de la función universitaria, con las secuelas que se viven en la actualidad.



Por otro lado, la educación superior pública en Jalisco se quedó entrampada en la concepción de izquierda de su creación, durante el gobierno de Guadalupe Zuno, lo que la galvaniza para integrarse en un mundo globalizado y exigente. Así fatalmente las enfermedades que la aquejan son el populismo y la masificación, criterios equivocados de los gobiernos que como consecuencia la mantienen prisionera de políticas demagógicas y facciosas.



La Universidad en su nueva época, ha pasado por diversas etapas de aperturas y clausuras, desprendimientos y conflictos, hasta llegar al momento actual. Su estructura guarda los sedimentos del origen, aunque ha sufrido cambios en su organización. Sin duda, lo que más la ha afectado son las políticas de la década de los setentas, que la llevaron a un crecimiento exagerado y al deterioro de la calidad académica.



Más allá de la cuestionada legitimidad de los dirigentes, de las manipulaciones para ejercer el control de los órganos de gobierno y de su deteriorada imagen social, se les puede señalar la falta de claridad en los objetivos. Ante los reclamos por la demanda insatisfecha de solicitantes de nuevo ingreso, el principal argumento que presentan los directivos es la insuficiencia de recursos para atender el crecimiento poblacional. La discusión continúa, así, desvirtuada hacía el concepto de cantidad, al centrarse la visión en el número de jóvenes admitidos o rechazados. Lo que debiera en realidad discutirse es el tipo y la calidad de la educación que brinda, además de definir la formación de las nuevas generaciones y hacia donde se enfocan las profesiones que se ofertan.



Nadie dice que parte del fenómeno de la crisis financiera, tiene su origen en el destino de los recursos para pagar altas pensiones a una generación de universitarios, que se prestó para que el actual grupo de poder tomara el control de la Universidad. Los altos costos de las pensiones de esa generación de funcionarios y académicos le significa a la Universidad un veinte por ciento del presupuesto, que debiera estar dedicado a la formación de nuevos profesionistas y que sin embargo fue utilizado para el pago de la complicidad y el apoyo al nuevo grupo que llegaba a finales de la década de los ochenta.



Por otra parte no ha habido hasta la fecha un posicionamiento serio y razonado sobre la necesidad de reencauzar la educación superior. Debiera mediante diagnósticos y coordinados con las otras instancias públicas, determinarse los espacios de mercado actual y potencial de las carreras existentes y a su vez crearse las que habrán de ser demandadas en el futuro.



Cuando se pensó crear el Sistema de Centros Universitarios de la Universidad de Guadalajara la argumentación era impecable, se ofertaba una red de instituciones universitarias copiada de las norteamericanas, --destacadamente de la Universidad de California, que tiene entre sus méritos el que académicos de sus campus hayan obtenido innumerables premios Nobel--. Sin embargo en los hechos, el sistema se convirtió en una red de clientelismo electoral, canalizada hacia los partidos políticos.



Ningún centro ha logrado trascender por su calidad académica. Tampoco se modificaron los criterios tradicionales de la Universidad, antes bien, los destellos de calidad que se habían venido presentando entre profesores y alumnos fueron eliminados con la distorsión de los recursos para fines distintos a la educación. De no haber sido una simulación, el proyecto de Red Universitaria pudo convertirse en una propuesta rica y exitosa, donde los distintos centros universitarios se hubieran creado de acuerdo a la vocación de la región donde se ubicaron.



Coordinados con los esfuerzos del estado para impulsar las regiones, debieron crear los cuadros técnicos y profesionales que absorbería el crecimiento económico y productivo de cada zona. En algunos casos, la sola presencia del centro educativo debió detonar la región con proyectos estratégicos. Por la historia de la propia institución y haciendo honor a personajes como Irene Robledo, pionera del desarrollo comunitario y el trabajo social, uno de los propósitos debió haber sido generar bienestar a los habitantes del Estado, con programas de mejoramiento del entorno de las comunidades.



No se visualizaron los enormes retos que surgirían con el desarrollo de la tecnología y la ciencia, como no se previeron las necesidades que tendrían la economía y la sociedad locales. Antes bien, los dirigentes se perdieron en la frivolidad y enfocaron su energía en actividades personales así como en actividades partidistas y electorales.



Quizá el indicador más elocuente de la distorsiones que se sufren, sea el injusto trato que se otorga a los profesores de tiempo parcial y que representan un setenta y cinco por ciento del personal académico, en una de las paradojas de la Universidad, son personas que sobreviven con un mísero pago y que sin embargo sostienen la labor académica en sus espaldas. Universitarios que por no pertenecer a los círculos de poder son menospreciados, en tanto la élite se distribuye el presupuesto con altos sueldos en nombramientos administrativos, de tiempo completo y de investigadores.



De enfocarse correctamente la función de la Universidad, ésta debiera impulsar políticas de investigación científica y tecnológica, generando condiciones para que las instituciones públicas y las empresas privadas inviertan en sus laboratorios y centros de investigación, a fin de desarrollar los proyectos que demandan las áreas productivas del estado y del país. Como entidad pública, la Universidad de Guadalajara tiene la obligación primaria de enfocarse en las áreas que detonen el crecimiento económico y el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes del Estado.



El desarrollo del país y la globalización han creado una dinámica de proporciones inimaginables en los tiempos en que se diseñó la educación superior, en el siglo pasado. De lo que se sigue, que la competencia por obtener empleo en un mundo tecnificado y de altos índices de calidad se haya trasladado inevitablemente a las profesiones, superando en forma dramática todos los diseños de educación que se conocían y de los que la institución quedó al margen, convirtiéndola en una universidad rezagada, propia de sociedades atrasadas.





domingo, 19 de septiembre de 2010

LA DUDA DE MICHEL FOUCAULT





Fue Foucault un pensador que sacudió la conciencia del hombre contemporáneo al enfrentarlo con sus propios instintos y angustias. Así lo llevó a revisar el sadismo y el masoquismo como manifestaciones naturales humanas, en la búsqueda del conocimiento de sí mismo o “el Self”, continuando con las tesis del alemán Federico Nietzsche. Fue uno de los teóricos más representativos de Francia del siglo veinte, que generó tesis de pensamiento que revolucionarán sin duda alguna los siguientes decenios sobre el hombre.



Continuador del pensamiento llamado subjetivo en oposición de la filosofía tradicional que estudia el objeto, alumno en ese sentido de Jean Paul Sartre representante del existencialismo que surge entre las guerras mundiales y el Jazz como música de fondo. En las cuatro décadas desde que por primera vez consiguió fama de oráculo del existencialismo, Sartre se había convertido en emblema internacional de coraje, independencia crítica y obstinado optimismo.



Sin embargo asumió Foucault que Sartre y lo que representaba era lo que él quería evitar. Sartre era el emblema del existencialismo ya superado, la búsqueda del interior del hombre se abría ante una nueva ruta, conocer en profundidad al Marqués de Sade, como emblema de muchos de nuestros instintos escondidos y disfrazados. Estudió Foucault el ser del hombre, en su propia persona, penetró en el fondo de la siqué a través de sí mismo, haciendo de la búsqueda una verdadera pregunta, sobre todo en manifestaciones comunes en los hombres.



Hace a un lado cualquier sentido de convencionalismo para ir al fondo de la pregunta a través de su propia vivencia, en su búsqueda de la razón del hombre en su experiencia hasta el límite. Convierte su experimento en un reto ante la sociedad, que recelosa lo observa en tanto que los sectores del pensamiento avanzado lo estimulan a continuar hasta las últimas consecuencias. Asociado a grupos terroristas de Africa, también tienta la muerte como parte de su experimento de vida.



Michel Foucault es uno de los hombres representativos del siglo veinte. Para la filosofía tradicional el filósofo es aquel que desarrolla el concepto y el método, el fondo y la forma. En esa concepción Foucault sería considerado pensador en el sentido estricto del término, por no haber desarrollado método.



Se sumerge en el pensamiento profundo y asume en toda su intensidad la expresión de Nietzsche “Nadie conversa conmigo que no sea yo mismo y mi voz me alcanza como la voz de los moribundos”. Para los seguidores contemporáneos del pensador francés, la mejor manera de vivir más allá del bien y del mal es estudiar la vida del más revolucionario y más hondamente serio de los nietzschenianos de posguerra. “En cada momento, paso a paso, --dijo en 1983--, uno debe confrontar lo que está pensando y diciendo con lo que está haciendo, con lo que uno es”.



Cuando murió, el 25 de junio de 1984, a los cincuenta y siete años, Michel Foucault era quizá el intelectual más famoso del mundo. Sus trabajos se habían traducido a dieciséis lenguas. Sus obras: Historia de la sexualidad, Locura y Civilización, Las palabras y las cosas, Vigilar y castigar, impactaban a todos los intelectuales.



Asumió el concepto de poder como el pensador alemán, “no comprendía el poder como una cantidad determinada de fuerza física, sino más bien como un torrente de energía que fluye en cada organismo viviente y en toda sociedad humana y cuyo flujo informe está controlado por distintas pautas de conducta, hábitos de introspección y sistemas de conocimiento, además de darse en diferentes tipos de organización política, social y militar”.



A Foucault le preocupaba sobremanera que “desde las escuelas y las profesiones hasta el ejército y la cárcel, las instituciones centrales de nuestra sociedad, luchan con siniestra eficacia por supervisar y controlar el individuo”.



Sus hipótesis sobre el impacto constitutivo de las creencias y costumbres sociales en el cuerpo humano y en sus deseos han desempeñado un rol clave en el estímulo de las discusiones sobre la identidad sexual y también han dado impulso y dirección a muchos activistas gay en los Estados Unidos y en Europa. Con su análisis de la interrelación de conocimiento y poder, ha levantado nuevas dudas acerca del significado de la verdad, el alcance de la razón y la regulación apropiada de la conducta humana, e inspirado a algunos de los más importantes filósofos del mundo a utilizar su obra como trampolín para su propio pensamiento crítico.



Sus visitas a la Universidad de California en los campus de Irvine y Berkeley se convirtieron en tumultuosas, por la cantidad de personas que acudían a escuchar sus conferencias o cursos, lo mismo que a cuestionarle sus ideas. Afirmaba que todo su desarrollo filosófico estuvo determinado por la lectura de Martín Heidegger. Para Foucault la filosofía francesa de los años treinta y cuarenta se puede dividir en una filosofía de la experiencia, del sentido y del sujeto por una parte y una filosofía del conocimiento, de la racionalidad y el concepto por la otra.



El problema a resolver para Foucault era si tentar más allá de los límites de la razón significa que la mente, tarde o temprano, -en el sueño, la bebida o en momentos de éxtasis erótico—descubra que Ser y nada, vida y muerte, son lo mismo, ¿Cuál es entonces el objeto de la gran búsqueda nietzscheana, o de cualquier búsqueda?, se preguntaba.



domingo, 12 de septiembre de 2010

SINDROME DESTRUCTIVO






Uno de los daños más severos que han sufrido las sociedades con rica herencia arquitectónica y cultural, ha sido por parte de los gobiernos y sus élites, que abrazan un supuesto modernismo y destruyen las inermes obras. La depredación de los bárbaros disfrazados de urbanistas, arquitectos, ingenieros, contratistas y clérigos, es una enfermedad endémica que contamina las comunidades, que sin alternativa se ven obligadas a soportar modas y caprichos impuestos desde el poder.



A partir de la década de los cincuenta y del gobierno de Miguel Alemán, a la tendencia de desarrollo económico con un alto grado de corrupción se le llamó peyorativamente contratismo, asimismo se le conoció como desarrollismo. Ese fenómeno, en la misma época y con la misma tendencia política se trasladó a Jalisco, como un mal llamado desarrollo urbano y consistió en la destrucción de la obra arquitectónica colonial y de la época libre de Guadalajara, para construir un supuesto nuevo concepto de ciudad.



El modelo fue copiado de ciudades norteamericanas como Los Angeles California, en el momento en que se consideraba que el automóvil individual otorgaba a la familia y la persona un estatus superior. A partir de ahí todo giró en torno del vehículo particular de transporte, afectando entre otras cosas el tamaño, amplitud y características de las calles y avenidas, de tal manera que todo lo que había sido construido con anterioridad debía ser reemplazado. Así fueron desplazados los sistemas de transporte tradicionales en la ciudad como los tranvías, para crear amplias avenidas aun cuando el costo fuera destruir valiosa obra arquitectónica.



Los personajes centrales de esa moda fueron el gobernador Jesús González Gallo, el Arzobispo de Guadalajara José Garibi Rivera que influyó en la creación del actual concepto del Centro de Guadalajara en torno a la Catedral. El diseño fue del arquitecto Ignacio Díaz Morales y la construcción de Jorge Matute Remus. Sus críticos, entre otros Efraín González Luna, vieron en las obras cesáreas, enormes y jugosos negocios antes que la búsqueda de la mejora de vida de los tapatíos.



El arquitecto Díaz Morales diseñó al gusto del Arzobispo Garibi una cruz de plazas en las que quedaba al centro la Catedral. En el proceso se destruyó sin contemplaciones la Iglesia de la Soledad cuyo delito había sido que durante la Reforma pasó a poder del Estado y posteriormente entregada a una Iglesia Protestante. Se demolieron además, entre otros edificios con valor histórico El Palacio de Cañedo, la Cerería de Calderón y la Casa de Ancira. Los críticos afirman que fue brutal la transformación en relación al medio ambiente y la identidad urbana.



Las obras continuaron por otras avenidas como Alcalde y Juárez, ampliadas para facilitar el paso del automóvil, ahora éramos una ciudad moderna. Apuntábamos hacía las ciudades norteamericanas, mismas que ahora desarrollan planes para impulsar el transporte público y convertir en más humanos sus espacios y permitir la convivencia de las personas.



Si cabe el consuelo podemos decir que no fuimos los únicos, aunque si pudimos ser el referente, en la década de los sesenta Torres Landa Gobernador de Guanajuato destrozó el centro histórico de la ciudad de León, cometiendo las mismas barbaridades que los jaliscienses, para abrir grandes avenidas al progreso y al futuro, destruyó obra valiosa que le otorgaba identidad histórica y hermosa estética a dicha ciudad.



En la ciudad de Guadalajara la siguiente época de destrucción se presentó con Flavio Romero de Velazco, quien se empeñó en mejorar la condición del Centro Histórico de Guadalajara, lo que equivalía a destruir lo que quedaba del Patrimonio Histórico. Tales fueron los esfuerzos que acabaron entre otras obras con la sevillana Plaza de Toros El Progreso y a la que Arturo Chávez Hayhoe ubica en la manzana fronteriza del Colegio de las Damas del Sagrado Corazón, en la segunda mitad del siglo XIX. Acabaron también con la típica calle de Angela Peralta que se ubicaba a espaldas del Teatro Degollado y construyeron obra escultórica para halagar la vanidad del superficial presidente en turno, que era un supuesto adorador del mito de Quetzálcoatl. El resultado fue un grupo de edificios sin armonía estética y que a la fecha son ocupados por oficinas públicas en homenaje a la vida burocrática.



Pero no debe pensarse que aun el concepto errado se hizo de forma eficiente, a estas alturas el desarrollo urbano de la Zona Metropolitana sigue siendo anárquico en su vialidad sin haber logrado beneficiar ya no digamos a las personas, ni tan siquiera al destinatario original, el automóvil. La improvisación y la torpeza con que se han conducido los gobiernos del Estado y Municipios ha llevado a la zona metropolitana a verdaderos absurdos como el de no disponer de vías alternas de norte a sur.



En los momentos en que la sociedad está inmersa en la discusión entre que debe predominar, si el transporte público o el privado y como debe armonizar el transporte con la forma de vida de los ciudadanos, para que éste sirva a la persona y no a la inversa, es propicio revisar los criterios que han prevalecido y definir que necesitamos. No es mala idea revisar la historia reciente con los errores y abusos cometidos y buscar recuperar lo que hemos perdido para construir un desarrollo urbano más armonioso, en bien de las personas.



Debemos superar los traumas por los que hemos pasado para reconstruir una ciudad más humana y amigable, con un transporte público eficiente y cómodo, con avenidas transitables y espacios verdes. Un lugar en el que las personas puedan vivir en armonía con los recursos naturales y entre ellas mismas.

domingo, 5 de septiembre de 2010

FIGURAS PARALELAS


La tesis que en este trabajo se plantea para algunos puede parecer una aberración o cuando menos una exageración, sin embargo para quien escribe estas notas, cada vez que revisa la información que está a la mano, no encuentra otra respuesta en la historia de Jalisco. En la primera mitad del siglo veinte existen dos hombres que en contradicción ideológica y forma de pensar disímbola, son sin embargo semejantes en más aspectos de lo que se hubiese pensado. Personajes que estuvieron en bandos contrarios de la educación universitaria y las luchas partidistas, que sin embargo tienen características que los acercan, formación cultural universal, conocimiento profundo de su realidad y un alto concepto de la solidaridad humana.



Enrique Díaz de León fue fundador de la Universidad de Guadalajara junto con José Guadalupe Zuno, Silvano Barba González y Constancio Hernández Alvirde. Su concepción socialista lo acercó al cardenismo y aceptó sin resistencias la educación universitaria como Educación de Estado.



Por su parte Efraín González Luna simpatiza en 1935 del desprendimiento ideológico del movimiento que creó la Universidad Autónoma de Guadalajara, al inclinarse por la Autonomía y la Libertad de Cátedra, principios con los que se identifica con José Vasconcelos y Manuel Gómez Morín, que luchaban por emancipar a la Universidad Nacional de la influencia del gobierno de Lázaro Cárdenas.



La creación de la nueva universidad es patrocinada por grupos afines al conservadurismo y a la Iglesia Católica. Sin embargo el radicalismo de la dirigencia provoca en 1957 que la corriente moderada, bajo la conducción de la Compañía de Jesús y con ellos Efraín González Luna se desprenda para formar una nueva institución, que se conoce como Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente o ITESO. Dicho rompimiento tuvo tintes violentos a pesar de que la nueva institución de educación superior fue avalada por el Arzobispado en manos de José Garibi Ribera, las propias oficinas del incipiente ITESO, fueron arrasadas por órdenes de quienes dirigían la Universidad Autónoma de Guadalajara.



La historia llevó a ambos personajes, Enrique Díaz de León y Efraín González Luna por rumbos distintos y hasta opuestos en la vida pública. El primero fue legislador y personaje distinguido del PRI, en tanto que el segundo participó en la creación de un nuevo partido político conservador y clerical, el PAN, llegando a ser incluso su primer candidato a la Presidencia de la República.



Ambos escribieron páginas históricas en el Estado, los dos le imprimieron su sello a la entidad hasta el punto que sin su referente no se entendería lo que es hoy Jalisco. La vasta cultura que los caracterizó complementa su imagen y enriquece su presencia, los convierte en guías de las nuevas generaciones, que tratan de encontrar los símbolos de un siglo en que todo lo allana el pragmatismo.



Para el historiador José Cornejo Franco, Enrique Díaz de León era “comprensivo, indulgente, amigo de persuadir, aun cuando empleara el tono vehemente y al parecer autoritario”. Es además el personaje de cultura y refinamiento por antonomasia de la Universidad de Guadalajara, identificado con la picaresca española, con Lope de Vega y con Quevedo, a la vez que fue conocedor profundo y erudito de la literatura francesa, tenía especial inclinación por Marcel Proust y su obra magnífica. Se acercó a los románticos y modernos, Víctor Hugo, Musset y Espronceda, como Heredia, Baudelarie, Verlaine y Samain. Melómano y pintor era un hombre de gran bagaje cultural. Alguna vez Agustín Yañez dijo de Díaz de León, que era “espíritu al que no es ajena ninguna inquietud”. Como una paradoja de su pensamiento socialista, igual que Barba González que fue seminarista de San Juan de Los Lagos, Enrique lo fue del Seminario de Guadalajara.



Por su parte González Luna participa también de aparentes contradicciones, se expresa en Bandera de Provincias, la revista que a finales de la década de los veintes edita Agustín Yañez Delgadillo y traduce el primer tomo de “Ulises”, la novedosa y polémica obra de James Joyce, que por lo demás estaba prohibida su distribución en los Estados Unidos de Norteamérica y en México había sido anatemizada por la Iglesia Católica, para la que González Luna era un personaje cercano.



Para sus seguidores González Luna es filósofo, abogado, maestro y humanista. Para quienes no lo conocimos es el inspirador de organismos como el Patronato del Agua Potable de Guadalajara ahora denominado Sistema Intermunicipal del Agua Potable y Alcantarillado, el Consejo de Colaboración Municipal de Guadalajara o bien el alma de las reformas legales del gobierno de Jesús González Gallo, así como cercano asesor del Arzobispado de Guadalajara e ideólogo y dirigente de los organismos empresariales de Jalisco.



A la fecha existe una mayor bibliografía de González Luna que de Enrique Díaz de León por razones que no viene al caso describir y que de alguna manera retratan el ambiente en que se han desarrollado los dos espacios en que se desenvolvieron los personajes. Sin embargo en la realidad las dos figuras continúan influyendo sustancialmente en las concepciones políticas y culturales de una entidad, que salvo algunos baches en que la han situado herederos de ambas personalidades, continúa siendo un referente histórico y de identidad del país.